*Desde los primeros días del mes, el ambiente navideño comenzó a sentirse en cada rincón de la ciudad: los hogares se preparan, los espacios públicos se transforman y las familias se organizan para vivir una de las celebraciones más arraigadas en la cultura samaria.
Sin embargo, es el tradicional Día de las Velitas el hito que marca oficialmente el comienzo de las festividades. En los diferentes barrios en donde cientos de familias salen a las calles para encender velas frente a sus viviendas en un acto que une devoción, memoria y gratitud. Esta tradición, transmitida de generación en generación, continúa siendo uno de los momentos más esperados por la comunidad y una expresión clara del arraigo cultural samario.
Villancicos y programación cultural
Durante las semanas siguientes, los villancicos se convierten en la banda sonora de la ciudad. Parroquias, instituciones educativas y centros comunitarios organizan pesebres navideños y presentaciones musicales donde participan niños, jóvenes y adultos. Estas actividades resaltan la fuerza de la tradición oral y musical que acompaña a la Navidad en el Caribe colombiano.
El Centro Histórico completamente iluminado, se consolida como uno de los escenarios más concurridos. Sus calles reciben a visitantes que recorren el alumbrado navideño, disfrutan de actividades culturales y se integran al ambiente festivo que caracteriza esta zona en diciembre. Incluso algunos buses y vehículos de transporte público incorporan villancicos en sus recorridos, creando un ambiente 100 % decembrino en las rutas urbanas y turísticas.
A esta programación se suman eventos organizados por entidades culturales y la administración distrital, entre ellos feria, concursos y presentaciones artísticas. Estas iniciativas fortalecen la participación ciudadana y permiten que diferentes generaciones compartan espacios alrededor de la tradición navideña.
Le puede interesar: La voz de la inocencia que renueva la Navidad
Gastronomía típica
La gastronomía es uno de los elementos más representativos de la Navidad en Santa Marta. Las familias se reúnen para preparar natilla, buñuelos y dulces tradicionales, recetas que han pasado de mano en mano durante décadas. Junto al característico aroma del buñuelo recién frito, se convierten en protagonistas de cada novena y celebración familiar.
Comerciantes notan un incremento en la compra de insumos desde la primera semana de diciembre. Harinas, quesos frescos, huevos, especias, canela, aceite, entre otros ingredientes los cuales figuran entre los productos más solicitados por quienes se preparan para las recetas típicas de la temporada.
En los barrios, las novenas comunitarias integran gastronomía, música y dinámicas recreativas, dando lugar a espacios de encuentro que no solo fortalecen la convivencia vecinal, sino que también consolidan una identidad compartida alrededor del sabor y la tradición.
Tradiciones que permanecen
Entre las expresiones más antiguas y queridas por las familias samarias están los pesebres y las representaciones navideñas infantiles, realizados tanto en hogares como en instituciones educativas. Estas dramatizaciones recrean pasajes bíblicos y escenas tradicionales de la temporada, permitiendo que los niños participen activamente en la celebración mientras fortalecen su sentido de pertenencia y creatividad.
Las escuelas y colegios incluyen estas actividades dentro de sus programaciones de fin de año, convirtiendo los patios y auditorios en escenarios donde los más pequeños representan villancicos, obras breves y caminatas simbólicas. Este componente artístico reafirma el papel de la educación en la preservación de la tradición navideña local.
Asimismo, los parques y espacios comunitarios se convierten en puntos de encuentro para la realización de novenas, juegos tradicionales, presentaciones musicales y actividades de integración. Estos espacios reflejan el carácter participativo de la Navidad en Santa Marta, donde la comunidad se apropia del territorio y renueva la tradición año tras año.
Le puede interesar: En diciembre el corazón del mercado late más fuerte
Una celebración que fortalece la identidad local
En la temporada decembrina, Santa Marta se consolida como un espacio donde convergen tradición, religiosidad y cohesión social. A pesar del crecimiento urbano, el flujo constante de turistas y las transformaciones culturales propias de una ciudad en evolución, las familias samarias mantienen vivas prácticas que han acompañado a varias generaciones y que hoy siguen siendo parte fundamental de su identidad.
Barrios, parroquias y espacios públicos se convierten en escenarios de encuentro que integran a niños, jóvenes y adultos. Las novenas, los actos navideños, las actividades comunitarias y las celebraciones religiosas contribuyen a fortalecer vínculos, recuperar memorias compartidas y reafirmar valores como la solidaridad, la gratitud y la unión familiar. La música, los juegos tradicionales y la gastronomía típica siguen siendo elementos esenciales que conectan a la comunidad con su historia.
A pesar de los cambios urbanos y del turismo, Santa Marta mantiene una esencia que se siente con fuerza en diciembre. La preparación de comidas tradicionales, las actividades comunitarias, las calles iluminadas y la vida religiosa fortalecen la convivencia y recuerdan que la Navidad es un momento para unir a la comunidad y revitalizar los lazos sociales.
Así, la Navidad en la Perla de América continúa siendo una celebración profundamente enraizada en la vida cotidiana de sus habitantes. En cada familia que se reúne, en cada barrio que organiza una actividad y en cada parroquia que abre sus puertas, Santa Marta reafirma una identidad construida desde la tradición, la alegría y la solidaridad. Aquí, diciembre se vive como un tiempo para compartir, agradecer y mantener vivas las costumbres que siguen definiendo el espíritu samario.