En diciembre el corazón del mercado late más fuerte

Bandejas de pescado fresco exhibidas en la Plaza, donde la cojinúa y otras especies se convierten en protagonistas de las compras navideñas en Santa Marta. Foto Derechos Reservados EL INFORMADOR

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EL INFORMADOR realizó un recorrido por la Plaza de Pescados y Mariscos del Mercado Público, donde entrevistó a los comerciantes para conocer cuáles son los productos más buscados en esta temporada y cómo se mueve la venta de los pescados.

En Santa Marta la llegada de diciembre transforma la Plaza de Pescados y Mariscos del Mercado Público en un escenario vibrante, lleno de voces, aromas salinos y movimientos constantes. Desde muy temprano los vendedores preparan sus mesas, organizan las bandejas de hielo y exhiben los productos que para muchos hogares samarios son esenciales en las comidas y reuniones navideñas. En estas fechas, la demanda se multiplica y los comerciantes se preparan para una de las temporadas más fuertes del año.

La plaza, que históricamente ha sido un punto de encuentro y abastecimiento para los habitantes de la ciudad, se convierte en diciembre en un reflejo de tradición, gastronomía y economía popular. Familias enteras llegan para buscar el pescado de la cena, los mariscos para los sancochos y los ingredientes que dan sabor a las celebraciones decembrinas. Entre risas, negociaciones y recomendaciones los vendedores relatan cómo se mueve el mercado en este cierre de año.

Julio César Quesada, comerciante de la Plaza de Pescados y Mariscos, muestra el camarón fresco, uno de los productos más buscados por los samarios en esta temporada decembrina. Foto Derechos Reservados ELINFORMADOR
Julio César Quesada, comerciante de la Plaza de Pescados y Mariscos, muestra el camarón fresco, uno de los productos más buscados por los samarios en esta temporada decembrina. Foto Derechos Reservados ELINFORMADOR


 Los pescados y mariscos más  vendidos en Navidad

Según los comerciantes entrevistados, la lista de productos más solicitados este mes está claramente definida. La cojinúa, en distintas presentaciones y precios promocionales, encabeza las ventas por ser económica y versátil.

Le siguen el bocachico, el pargo, la corvina, el jurel, la mojarra roja, el lebranche y el bagre, todos destacados por su frescura y disponibilidad.

En cuanto a mariscos, el camarón domina ampliamente la preferencia de los clientes, acompañado por otros productos de alta demanda como el langostino, el pulpo, el calamar, las almejas, la jaiba y la pulpa de macabí, que también registra buena salida en esta temporada. Esta variedad refleja el tipo de cocina que se prepara en los hogares samarios y la preferencia por ingredientes frescos, provenientes tanto del río como del mar.

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 “La cojinúa está volando”

La cojinúa se ha convertido sin discusión en la estrella del mes. Miguel Prado conocido por todos como “el propio Miguel Prado” asegura que ha sido el producto más buscado gracias a las promociones especiales que mantienen en la plaza: “Hay cojinúa a mil pesos, a dos mil, y por eso la gente no deja de llevarla. Eso es lo que más se mueve ahora”, comenta mientras organiza las pescas sobre el hielo.

Silvia Mendoza, más conocida como “La Muñe” y propietaria del local 58, confirma la tendencia: “La gente llega preguntando por cojinúa, por sierra, por corvina, todo está saliendo, gracias a Dios. En Navidad siempre se mueve el pescado”.

José Barranco, otro de los comerciantes con larga trayectoria, afirma que esta temporada ha sido dinámica: “La cojinúa y el bocachico están saliendo bastante. Todo lo que hay aquí se vende, gracias al Señor”.

Silvia Mendoza, más conocida como “La Muñe” y propietaria del local 58. Foto Derechos Reservados EL INFORMADOR
Silvia Mendoza, más conocida como “La Muñe” y propietaria del local 58. Foto Derechos Reservados EL INFORMADOR


 El marisco preferido de los samarios

En el mundo de los mariscos, no hay competencia. El camarón sigue siendo el producto estrella, Miguel Prado lo enfatiza con claridad: “De mariscos, lo que más buscan es camarón. Eso no falla”.

Julio César Quesada, quien ofrece productos del mar y del río, señala que además del camarón los clientes piden langostinos, calamar, pulpo, caracoles y almejas:

“El cliente navideño viene buscando variedad, pero el camarón nunca se queda quieto”.

Por su parte, Grecia Ceballos destaca que los langostinos, la jaiba y la pulpa de macabí también registran una alta demanda en esta temporada.

La calidad del pescado fresco y no congelado es un mensaje común en la voz de todos los vendedores es la insistencia en la frescura del producto. Para ellos, es lo que diferencia a la plaza del resto de opciones del mercado.

“Aquí no vendemos pescado congelado, eso se lo garantizo. Todo es fresquito, directamente del mar o del río”, recalca Miguel Prado.


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Otro comerciante agrega: “El pescado de aquí se puede llevar y dura bien guardado hasta una semana, porque es fresco del día. Esa es nuestra ventaja”.

Esta reputación, construida con años de trabajo, se ha convertido en uno de los principales atractivos para los compradores, especialmente en fechas decembrinas donde la calidad influye directamente en la preparación de las comidas familiares.

La Plaza del Mercado Público se reafirma cada diciembre como uno de los escenarios más representativos de la vida cotidiana samaria, un punto donde convergen tradición culinaria, economía popular y la conexión histórica de la ciudad con el mar. En esta temporada el lugar cobra un ritmo particular, los pasillos se llenan de compradores que buscan el mejor producto para sus mesas navideñas, mientras los vendedores organizan con destreza sus puestos, levantan voces para anunciar las promociones del día y recomiendan, con conocimiento y experiencia, cuál es el pescado ideal para cada preparación.

El ambiente es una mezcla de colores y movimientos constantes. En las bandejas de hielo se apilan las especies más frescas de la jornada, traídas por pescadores locales y seleccionadas por los comerciantes que desde muy temprano se encargan de garantizar la calidad del producto.

En este escenario, la identidad samaria se hace visible en pequeños gestos, en la recomendación de un vendedor que conoce a sus clientes de años; en la confianza con la que las familias regresan al mismo puesto temporada tras temporada; en la seguridad de que lo que se compra allí es auténticamente fresco, fruto del trabajo comunitario que sostiene uno de los oficios más antiguos de la región.

La plaza se convierte así en un reflejo vivo de la identidad samaria, un lugar donde el mar dialoga con la ciudad, donde las costumbres se mantienen en pie y donde la gastronomía sigue siendo un puente entre la memoria y las nuevas generaciones.

 

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