Bajo el Plan Especial de Protección (PEP) en el Centro Histórico de Santa Marta, la ‘Quinta Fachada’ debe ser intervenida para recuperar su función social y estética, integrando áreas verdes y sostenibles, para lo cual se prohíben materiales sintéticos y se exige conservar el carácter arquitectónico original para proteger la panorámica, limitando construcciones informales como "pajareras" que afean el entorno.
El Plan Especial de Protección (PEP) en Santa Marta, establecido por la Resolución 1800 de 2005 del Ministerio de Cultura, es la herramienta esencial para la conservación del Centro Histórico, declarando sus inmuebles como Bien de Interés Cultural (BIC), y busca revitalizarlo mediante la gestión del espacio público y la regulación de intervenciones, aunque ha enfrentado retos como denuncias de intervenciones irregulares en la ‘Quinta Fachada’ (azoteas), que exigen la aplicación estricta de las normativas para proteger el patrimonio visual y arquitectónico.

Infortunadamente en esta parte del país se ha vuelto costumbre para muchos propietarios de inmuebles ubicados en pleno Centro Histórico realizarles intervenciones sin tener en cuenta lo establecido por la ley.

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En ese sentido, entre las irregularidades que se comenten en los trabajos de ‘recuperación’ en las azoteas, es evidente que para sus intervenciones no se tienen en cuenta los parámetros como el potencial para el esparcimiento, ajardinamiento, y la instalación de energías limpias, para mejora la calidad de vida urbana.



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Por el contrario, son instaladas estructuras tipo ‘pajarera’, afectando la vista panorámica, tal y como se evidencia en gran parte de este sector en la capital del departamento de Magdalena.

En un recorrido de EL INFORMADOR por algunos sectores del Centro Histórico se observa que son muchos los infractores, pero poca la actuación por parte de las autoridades para meter en cintura a los propietarios inescrupulosos que atentan contra el patrimonio histórico y cultural de la ciudad más antigua de América.
