El colapso del puente Mendihuaca por las lluvias no solo corta la comunicación entre Magdalena y La Guajira, sino que desata una crisis social marcada por rutas alternas kilométricas y denuncias de cobros excesivos en el transporte.
El cierre total de la vía Riohacha–Santa Marta, tras el colapso del puente Mendihuaca, dejó al descubierto no solo una emergencia vial sino una realidad humana que golpea a miles de viajeros. La creciente del río, provocada por las lluvias, afectó la estructura en el kilómetro 37+700, obligando a las autoridades a priorizar la vida y la seguridad.
Desde el primer momento, la Policía de Tránsito del Magdalena asumió el control de la situación con señalización, prevención y restricción total del paso entre Santa Marta y Palomino en el departamento de La Guajira. La decisión, aunque difícil, responde a criterios técnicos y de autoridad, evitando una tragedia mayor mientras se realizan evaluaciones estructurales para definir las intervenciones necesarias.
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Autoridad en el terreno y rutas de contingencia
La seccional de Tránsito y Transporte del Magdalena confirmó que el cierre se mantendrá hasta garantizar condiciones seguras. Como rutas alternas hacia La Guajira, se recomendó el corredor Zona Bananera, Fundación, Bosconia y Valledupar. La mayor Gloria Milena Calvo Agudelo reiteró el llamado a no arriesgar la vida y acatar las indicaciones oficiales.
Sin embargo, la emergencia también destapó una problemática social: el incremento desmedido en los costos del transporte informal. Viajeros denuncian cobros de hasta 250 mil pesos por trayectos hacia Barranquilla vía Valledupar, cuando el valor real, sumando tramos, ronda los 170 mil pesos. La diferencia pesa sobre bolsillos ya golpeados.
La urgencia no debe ser negocio
Estudiantes guajiros, pacientes con citas médicas y comerciantes que dependen del viaje diario se sienten atrapados entre la necesidad y el abuso. La falta de control sobre algunos transportistas -informales por puesto- genera alarma y sensación de desamparo, en un momento donde la solidaridad debería primar sobre el oportunismo.
Las autoridades anunciaron que reforzarán la vigilancia para evitar la especulación y proteger a los usuarios, recordando que las emergencias no pueden convertirse en excusa para lucrarse. El cierre del puente Mendihuaca es una prueba de infraestructura, pero también de humanidad y responsabilidad colectiva.