La inteligencia artificial se está utilizando tanto como un ‘escudo’ para protegerse de los ciberdelitos como una ‘espada’ para cometerlos. Esta guerra entre las IAs que se utilizan respectivamente dentro y fuera de la ley, plantea un escenario complejo y un equilibrio inestable entre los beneficios y las amenazas de estas tecnologías, advierten los especialistas.
El resultado de esta confrontación entre las también denominadas IAs defensivas e IAs ofensivas es imprevisible, según advierten.
Inteligencia artificial, como escudo y como espada.
La IA ‘buena’
La que podríamos denominar IA ‘buena’ “se utiliza en ciberseguridad como un escudo, ayudando a los sistemas a detectar patrones de comportamiento inusuales al instante y a anticiparse a posibles ataques antes de que causen daño”, explica a EFE Doris Seedorf, directora ejecutiva (CEO) para España de la firma de tecnologías de la información Softtek.
Añade que con el aprendizaje automático, uno de los subcampos de la inteligencia artificial, “los sistemas de defensa se pueden adaptar y mejorar continuamente, lo que permite a las empresas responder de forma más rápida y precisa a las amenazas emergentes y fortalecer su capacidad de adaptarse a las adversidades y ataques digitales y resistirlos”.
La IA ‘mala’
Por otra parte, la denominada IA ‘mala’ (IA que se usa con fines maliciosos) “puede utilizarse en ciberdelincuencia como una espada”, ya que “los ciberdelincuentes aprovechan su poder para diseñar ataques más complejos y personalizados”, según señala.
Seedorf explica que “a través de algoritmos avanzados, los ciberdelincuentes automatizan y escalan sus intrusiones, lo que hace que los ataques sean más difíciles de identificar y neutralizar”.
“La IA también facilita la creación de ‘phishing’ (ciberataque mediante suplantación de identidad) y ‘malware’ (programas maliciosos) muy sofisticados, que pueden engañar incluso a sistemas de defensa robustos, poniendo en riesgo la integridad de datos sensibles”, enfatiza.

Este escenario de guerra entre IAs al servicio de la ciberseguridad e IAs al servicio del ciberdelito representa un equilibrio delicado entre los beneficios y las amenazas que plantea la inteligencia artificial, según la experta de Softtek.
“La dualidad del uso de la IA en ciberseguridad crea un panorama complejo. Actualmente nos encontramos en un nuevo paradigma. La incorporación masiva de la IA no solo ha elevado el nivel de la batalla contra las amenazas digitales, sino que también ha redefinido las capacidades tanto para defender como para atacar”, puntualiza.
Ante este panorama Seedorf considera que “en el futuro, las empresas deberán usar la tecnología de forma proactiva para ir un paso por delante de los ciberatacantes”.

La clave para salir victoriosos en esta guerra de IAs no reside solamente en disponer de una tecnología superior a la del oponente, según la visión de esta experta.
La CEO de Softtek hace hincapié en que “no debemos ver la IA solo como una herramienta, sino como un aliado estratégico que requiere un enfoque integral”.
“Es crucial anticipar las amenazas y preparar a las personas para que actúen con la antelación suficiente”, concluye.
Confrontación con victorias y retrocesos de ambos bandos.
Por su parte, Marc Rivero, investigador principal de seguridad de la compañía de ciberseguridad Kaspersky, señala que “las IAs defensivas están revolucionando la ciberseguridad mediante sistemas capaces de analizar enormes volúmenes de datos, detectar anomalías instantáneamente y responder de forma automatizada a amenazas cada vez más complejas”.
Consultado por EFE acerca de que podría suceder en el futuro cuando las IAs, ‘buena’ y la ‘mala’, evolucionen, alcancen una superinteligencia mayor que la de las personas y sean capaces de mejorarse a sí mismas, Rivero señala que resulta complicado hablar de una ‘ganadora’ en una hipotética guerra de IAs dotadas de capacidades y potencialidades sobrehumanas.
Explica que “no se trata de una batalla con un final claro, sino de un equilibrio de fuerzas en constante evolución”.

“Si ambas partes —la IA defensiva y la ofensiva— acceden a niveles de superinteligencia, la ventaja no residirá solo en la capacidad técnica, sino en factores como la ética, el control humano, el acceso a datos y los marcos legales y sociales que regulen su uso”, adelanta.
En opinión de Rivero, “la IA ‘buena’ podría tener más limitaciones impuestas por la responsabilidad y la legalidad, mientras que la IA ‘mala’ operaría sin restricciones, lo que le daría cierto margen de ventaja táctica”.

“Sin embargo, esto no significa que el ciberdelito vaya a dominar”, según el investigador de Kaspersky.
“La balanza puede inclinarse a favor de la ciberdefensa si se invierte en innovación constante, colaboración internacional y marcos de gobernanza robustos que aseguren el control ético y técnico de estas herramientas”, señala.
“A largo plazo, más que un ganador absoluto, lo que veremos es una coexistencia tensa entre ofensiva y defensiva, con victorias parciales y retrocesos para ambos bandos” de acuerdo a Rivero.
“El verdadero riesgo surge si se pierde el control sobre estas IAs y entramos en una dinámica de escalada sin supervisión humana. Por eso, el gran desafío no es solo tecnológico, sino también político, ético y social”, concluye.
Ricardo Segura.
Nuevo paradigma
“Nos encontramos en un nuevo paradigma. La incorporación masiva de la IA no solo ha elevado el nivel de la batalla contra las amenazas digitales, sino que también ha redefinido las capacidades tanto para defender como para atacar”, señala a EFE Doris Seedorf, directora ejecutiva de Softtek para España.