Tradición, fe y agüeros: El ritual de los samarios para despedir el año

Yolanda Varela (izqierda) y Maria Isabel Gaviria (derecha) Foto derechos reservados EL INFORMADOR

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La Nochevieja en Santa Marta es un mosaico de alegría, fe y unión que junto con la mesa compartida y la integración familiar son tradiciones que se mantienen en vigencia con el pasar de los años.

Bajo el arrullo de la brisa, la suntuosidad de las luces y adornos navideños, sincronizado con el sonar de la música y la pirotecnia, las familias de Santa Marta se preparan para festejar  el 31 de diciembre que sella la celebración de fin de año combinado con entusiasmo y nostalgia, incluida de actividades y rituales.

Al llegar la nochevieja, el ambiente festivo hace arranque marcado por reflexiones y propósitos personales y al mismo tiempo, de agradecer a la vida por medio de la comida, la reunión familiar y la realización de los típicos agüeros que nunca deben faltar.

Esta víspera hace posible el reencuentro con seres queridos, que previamente organizan los detalles para recibir un nuevo año con bombos y platillos, influido por las tradiciones que con el paso de los años se mantienen presentes.

En este especial de Fin de Año  EL INFORMADOR, habló con Yolanda Varela, residente del barrio Canarias y Maria Isabel Guevara, de Los Almendros para conocer de qué se componen esta noche de celebración en su entorno, y se evidenció que la influencia cultural que tiene nuestro país en estas fechas sigue vivo al paso de la modernidad.

El alimento como acto de agradecimiento

Para Yolanda Varela, el festejo de fin de año parte desde la cena; compuesto por tamales, sancocho de gallina, buñuelos, natilla de canela y el brindis con champaña y cerveza.

María Isabel Guevara, por otro lado, habitante del barrio  Los Almendros, hace más variedad con mucha proteína como el chivo marinado y cocido en salsa acompañado de ensalada de papa y manzana, ensalada de repollo y de postre, un napoleón de limón y sin falta, la champaña con el whisky repartido entre los miembros de su familia.

Más allá de las diferencias en el menú, ambas tienen algo en común; dedicar unos minutos para encomendar fervorosamente a Dios, como parte del agradecimiento por las experiencias vividas durante el año. En sus palabras consideran que es la forma más pura y sanadora de honrar la vida, convirtiendo el acto de la cena en un símbolo de redención.

Una sala decorada de Navidad es imprescindible para la celebración de Fin de Año. Foto derechos reservados EL INFORMADOR
Una sala decorada de Navidad es imprescindible para la celebración de Fin de Año. Foto derechos reservados EL INFORMADOR

Los rituales previos a la fiesta

La familia de Yolanda tiene algunas prácticas que con el pasar de los años son infaltables; con dos días de anterioridad comienzan a depurar ropa y calzado que ha cumplido un largo ciclo de uso, hacer un aseo general en toda la casa, y quemar astillas de palo santo para sacar la energía negativa y atraer buena suerte. Una cosa más que considera que es un toque esencial después de la limpieza: Colocar música bailable durante el resto del día, para que el goce de estas fechas reine en los suyos.

En el caso de María Isabel, el aseo general tampoco debe faltar. A la hora de trapear el piso, una vez hechas dos tandas de limpieza con cloro y desinfectante, prepara una olla de agua infusionada de ruda con sal marina para culminar el proceso.

Siempre en sus mesas, coinciden ellas, que deben prevalecer elementos como la espiga de trigo situada en un florero y un cuenco de lentejas para atraer la prosperidad, las bandejas de uvas verdes y moradas para pedir deseos y las botellas de champaña para los brindis.

En plena noche, las luces multicolores engalanan la fachada de las casas. Foto derechos reservados EL INFORMADOR.
En plena noche, las luces multicolores engalanan la fachada de las casas. Foto derechos reservados EL INFORMADOR.

La despedida del año y los agüeros

Una vez reunidas, las familias comienzan a preparar los famosos agüeros que han sido un referente cultural colombiano en esta época, con el fin de recibir un nuevo año cargado de anhelos. Los acordes de la célebre canción "Cinco pa' las doce", en la voz de Aníbal Velásquez, marcan el momento preciso para ejecutar estas tradiciones, y Santa Marta no es la excepción. 

Al llegar las 12:00 de la media noche, los gritos unísonos de "¡Feliz Año Nuevo!" desatan una mezcla vibrante de euforia y nostalgia, fundidos entre abrazos y besos al son de la célebre canción ‘Año nuevo, vida nueva’ de los Billo’s Caracas Boys. Es ese instante mágico donde el calendario se reinicia, y con él, la esperanza de una nueva etapa. Para Yolanda y María Isabel, este momento es una mezcolanza de sentimientos: sienten la plenitud de ver a su familia reunida bajo un mismo techo, pero también el recordar con cariño a aquellos amados que partieron de este mundo. Sin embargo, comprenden que, a pesar de esas tristezas, el capítulo llamado ‘vida’ debe seguir su curso.

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