La Vieja Mello, fe viva que protege a Riohacha

La Virgen de los Remedios, venerada cariñosamente como “La Vieja Mello”, permanece en el corazón de los riohacheros como emblema de fe, tradición y memoria colectiva. Foto: LaGuajiraHoy

La Guajira
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En Riohacha, hablar de la Virgen de los Remedios es hablar del alma misma de la ciudad. “La Vieja Mello”, como la llaman con cariño popular, no es solo una imagen religiosa; es refugio, memoria y esperanza colectiva. Su presencia atraviesa generaciones, creencias y momentos difíciles, convirtiéndose en un símbolo profundo de identidad y protección para los riohacheros.

 
La historia de esta devoción se remonta a los tiempos fundacionales. Los relatos orales recuerdan un antiguo milagro ligado al mar embravecido, cuando una tempestad amenazaba con borrar la naciente población. La caída de la corona de oro de la Virgen a las aguas calmó la furia del Caribe y selló para siempre la fe de un pueblo que aprendió a confiarle su destino.

El 2 de febrero; fe que se hace multitud
Cada 2 de febrero, Riohacha se transforma. Desde la madrugada, las procesiones recorren la ciudad mientras el sonido de las campanas convoca a los fieles. Las calles se llenan de personas vestidas de blanco, con velas encendidas y oraciones susurradas, en una manifestación de fe que une a generaciones enteras.
 
Las misas comienzan desde las 5 a. m., continúan a media mañana y culminan en la noche. Para muchos riohacheros, asistir a todas es una promesa cumplida. Más que un rito religioso, es un reencuentro con la tradición, con la historia familiar y con la ciudad que los vio nacer.

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