‘Pepe’ Vives De Andréis, liceísta de “pura cepa”

Portada del libro ‘Pepe Vives cuenta su vida’ de la Editorial Unimagdalena y el periódico EL INFORMADOR.

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-Al cumplirse 120 años de la fundación del Liceo Celedón, recordamos a uno de sus más brillantes alumnos, quien ocupó cargos públicos de renombre y cuyo sentido social tiene raíces en la enseñanza liceísta.

-Recibió la Cruz de Boyacá, (Orden de Boyacá) la máxima condecoración civil que el Gobierno de la República de Colombia concede a militares y la primera a ciudadanos destacados por su servicio a la patria.


Por: Andrés Espinoza
Redacción EL INFORMADOR

Sí.  Pepe Vives De Andréis también fue “liceísta” así como tantas otras personalidades que han egresado de ese claustro y que llenan de orgullo a la ciudad. 

Y es que Vives De Andréis inició sus estudios en ese plantel a muy temprana edad; de ahí egresó luego de estudiar literatura, siendo nombrado posteriormente director de la Escuela Preparatoria del colegio.

En el libro “Pepe Vives cuenta su vida” segunda edición, el Capítulo 7 habla de sus estudios y textualmente reza:

"El Liceo Celedón

De la escuela primaria del maestro Amaya Armas, pasé el primer curso de Literatura del Liceo Celedón, donde su rector, el doctor Carlos Bermúdez, comprendió inmediatamente que no estábamos preparados para ese curso y concibió la excelente idea de formar un curso preparatorio con todos los alumnos de la escuela del maestro Amaya.

Fue realmente una idea feliz y una fortuna para todos nosotros esta magnífica iniciativa, pues el curso preparatorio se formó con un grupo de profesores selectos como Alberto Noguera, Cesar Campo, el padre Payá, el mismo Carlos Bermúdez y otros no menos ilustres.

Exterior del Colegio Liceo Celedón en Santa Marta en el mes de mayo del año 1997.
Foto derechos reservados EL INFORMADOR

Fue tal la preparación en algunas asignaturas que el doctor Bermúdez, profesor de Castellano nuestro y también del siguiente curso, el segundo año de Literatura, nos citaba, a esa clase superior, a contestar las preguntas de los alumnos del segundo año, que no rendían sus tareas.

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Desde entonces, fui un estudiante de primera línea, ganando todas las asignaturas del curso preparatorio con notas sobresalientes.

Mi entrada al primer año de literatura fue triunfal, pues recuerdo que algunos profesores, para estimular a los alumnos, numeraban la clase por la primera letra del alfabeto, de suerte que casi me correspondía el último puesto, por ser “v” la letra de mi apellido y, después de iniciadas las tareas, ocupaban el primero, segundo o tercer lugar.

No olvido que una vez que el profesor de Aritmética, doctor José A. Iguarán A. (pariente de otro profesor no menos famoso del Liceo Celedón en la cátedra del Latín y Francés el maestro Agustín S. Iguarán), al ver que un día había bajado yo al cuarto lugar, me emplazó para que dentro del término de 3 días recuperara mi primer puesto o, de lo contrario, sería relegado al último lugar, y valga la verdad que con esta amonestación no se salió con la suya, pues en el término impuesto ya había recuperado mi primera posición en el curso.

De estudiante a director de la escuela

Así finaliza el relato de aquellas épocas inolvidables en el Liceo Celedón y empieza la vida laboral, de Pepe Vives De Andréis. “Inmediatamente terminé mi curso de Literatura, mis deseos eran los de viajar a Italia a continuar mis estudios y tenía todos los prospectos, faltándome solamente algunos pesos más para poder realizar mis aspiraciones, pues mi familia era muy pobre y las economías de mis negocios resultaban todavía fallas, según presupuestos realistas.

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En esas estaba, cuando recibí, de manos del doctor Rodrigo Noguera Barreneche, un oficio en que don Joaquín Ceballos, director de la Educación Pública, me nombraba Regente de la Escuela Preparatoria del Liceo Celedón, con asignación mensual de $60.00.
Este nombramiento fue un acto completamente espontáneo de don Joaquín, quien como director de Educación Pública conoció mi interés por el estudio y expidió el nombramiento que vino a servirme para viajar más tarde al exterior.

Nunca he olvidado este gesto gallardo de don Joaquín Ceballos, el cual conservo en mi memoria como uno de los momentos más gratos de mi vida de estudiante. Tal vez el doctor Noguera pudo haber influido en su ánimo para que me hiciera esta distinción.

Me encargué de la dirección de la Escuela Preparatoria y puedo decir que salí bien de esta primera prueba, a pesar de que me tocó en ese año un grupo de muchachos bastante indisciplinados. Recuerdo a Moisés

Méndez Barreneche, Juan B. Ceballos Pinto, Carlos Danies, Rafael Vives, Miguel Gnecco, Juan Maestre Flórez, Francisco Huguett, Liborio Díaz Gra-nados, Faustino Núñez, Julio Sánchez Trujillo, Francisco Gnecco Mozo, Rafael Lafaurie, Anastasio del Río, y otros muchos.

Desempeñé el cargo de director de Escuela Preparatoria, anexa al Liceo Celedón, por un año largo y, en el mes de agosto de 1915, viaje a Estados Unidos, pues ya no podía ser Italia, el país donde quería continuar mis estudios, ya que era peligroso y difícil por encontrarse aquel país en plena guerra con otras naciones europeas, conflicto que después se denominó Primera Guerra Mundial”.


“Me retiro sin una mancha en el traje ni una sombra en la conciencia”: ‘Pepe’ Vives De Andréis

Grupo de profesores y estudiantes del Liceo Celedón. José Benito Vives
(esquina inferior izquierda) Foto derechos reservados EL INFORMADOR

Terminé mis estudios de bachillerato sin repetir ni habilitar ninguna materia y solamente en una, la clase de Retórica, fui calificado con un 3, que quería decir “aprobado”. Cuando el doctor Alberto Cora-dine y el maestro Arturo Acuña fueron traídos para regentar el Liceo Celedón, cursaba yo el cuarto año de Literatura. Ellos establecieron el sistema de notas anuales y de acuerdo con esas calificaciones se asignaban los premios.

El mismo año que ellos llegaron, me concedieron los primeros premios por conducta, aprovechamiento y asistencia.

Recuerdo que al iniciarse mi quinto año de Literatura, un día cualquiera del mes de marzo fui citado a la Rectoría, al despacho del doctor Coradine, para llamarme al orden porque mis notas estaban muy bajas y se me exigía mejorarlas.

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Así lo hice y volví en ese año a ocupar uno de los más destacados puestos del plantel.

En el sexto año, las cosas fueron bastante duras. Era el último curso del bachillerato y entre el profesor de Geometría y Trigonometría, el general Jorge Tribín y el rector del Liceo, el doctor Alberto Coradine, se formó una especie de rivalidad.

El doctor Coradine era profesor de Lógica y Tribín fue uno de los exa-minadores, pero en forma un poco rigurosa quiso “corchar” a alumnos de Coradine.

El hecho causó pavor entre nosotros, los alumnos, porque se rumoraba que el doctor Coradine haría algo semejante con la clase que regentaba Tribín, “rajándonos”, pero afortunadamente más nada ocurrió”.

¿Quien fue ‘Pepe’ Vives De Andréis?


Nació en Santa Marta (abril 3/1.894). Estudió literatura en el Liceo Celedón. En 1.915 viajó a Nueva York y trabajó allí, viajando por Suramérica. En 1.921 asumió los negocios familiares sacando adelante la Lotería del Magdalena.

Portada del libro ‘Pepe Vives cuenta su vida’ de la Editorial Unimagdalena
y el periódico EL INFORMADOR.

Invirtió sus ahorros comprando tierras para la producción de banano. Conocido por su carácter emprendedor y vocación de servicio dejó grandes obras a la ciudad y el departamento.

  • Desempeñó exitosamente cargos públicos y privados: director de la Escuela Preparatoria del Liceo Celedón (1.913); secretario Hacienda Departamental (1.930); alcalde de Santa Marta (1.936-1.938); secretario Gobierno Departamental (1.938); Gobernador del Magdalena (1.939-1.942); presidente Directorio Liberal Magdalena (1943 – 1962); Representante a la Cámara (1.963); Senador de la República (1.966). Gerente Cooperativa Bananera del Magdalena; presidente Junta de embellecimiento Santa Marta; Junta Pro-pobres; Junta Acueducto, Alcantarillado y Pavimentación Santa Marta; Junta asesora de la Lotería y Beneficencia; miembro comité VI Juegos Nacionales; vicepresidente y presidente del Club Santa Marta; consejero Superior de la Universidad del Magdalena.
  • En 1.980 recibió la Cruz de Boyacá por su gran trayectoria en los sectores público y privado
  • Falleció el 29 de abril de 1984
  • Su desempeño como empresario, como funcionario y líder cívico y social, fueron notables, y en ellos siempre estuvo presente la formación recibida de sus maestros en el Liceo Celedón, el legendario colegio que Escalona inmortalizó en su canción ‘El Testamento’: “Anoche dijo el radio que abrieron el Liceo, y como es estudiante ya se va Escalona…”

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