Este sábado 18 de mayo se cumplen 10 años del hecho que marcó la historia de este municipio magdalenense en el que 33 niños y un ama de casa perdieron la vida luego que la buseta en la que se transportaban se incendiara.
Familiares viven su propio drama y aseguran que, el paso de los años la vida les ha cambiado, y que las promesas hechas por los gobiernos local, departamental y nacional quedaron en el limbo.
Los sobrevivientes, algunos por su corta edad al momento de la tragedia no recuerdan lo ocurrido; otros mantienen en su memoria la amarga experiencia que esperan algún día superar.
Mientras que para muchos el mes de mayo es después de diciembre el mejor del año por ser en el que se homenajea a las madres, para los habitantes del municipio de Fundación en el departamento de Magdalena, solo es el reflejo de dolor, tragedia y malos recuerdos.

No es para menos, el domingo 18 de ese mes a las 11:50 de la mañana, pero de 2014 sus habitantes vivieron el episodio que marcó para siempre la historia de esa población y que conmovió a Colombia y el resto del mundo. 33 niños y un ama de casa murieron al verse implicados en el incendio del bus en el que se transportaban desde una iglesia pentecostés hacía sus residencias luego de asistir a un culto.
Cuando han transcurrido 3.650 largos días, los familiares de las víctimas viven su propio drama y el recuerdo vivo de lo ocurrido, del que aseguran nunca se repondrán y que, a pesar del paso del tiempo, lo sientes como si “hubiera sido ayer”.

Abandono total
Este sábado se conmemoran 10 años de la tragedia y EL INFORMADOR regresó a esa población para conocer detalles de cómo las familias afectadas han vivido todo este tiempo, y la mayoría coincide en que, siguen sumidas en medio del dolor, la tristeza y sobre todo, en el abandono al que fueron sometidas por parte de las administraciones local, departamental y nacional que les incumplieron a tantos compromisos que se hicieron, entre los que se destacan el mejoramiento de la calidad de vida, intervención en los barrios Altamira y Faustino Mojica, donde residían las víctimas, y la ubicación laboral para los cabeza de familia, entre otros.
En nuestro recorrido nos pudimos dar cuenta que estas familias es poco o nada lo que han recibido en los pasados diez años y que, por la falta de orientación profesional en salud mental, muchas de parejas se han separado, agudizando mucho más la situación.
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Así mismo, el proyecto para vincularlos laboralmente nunca se cumplió por lo que les ha tocado ganarse día a día el sustento para los suyos. A esto se les suma que, a muchos de los que fueron beneficiados en el programa de entrega de viviendas les tocó vender o alquilar por, según ellos, los alto costos de los servicios públicos, optando a regresarse a sus barrios originarios en los que la deficiencia de los servicios básicos está igual o peor que hace una década; no existe sitios para la recreación y la práctica de algún deporte, antes por el contrario, para la época existía un parque en muy malas condiciones y que con el pasar del tiempo se fue deteriorando hasta desaparecer por completo hasta quedar reducido el lugar a un ‘peladero’, es decir, la mano del Estado nunca llegó.
Vivir para contarlo
Mileidis Orozco, hoy tiene 27 años, es madre de una bebé, reside en el barrio Altamira y de poco hablar. Ellas es una sobreviviente de la tragedia, la misma que luego de reponerse de unos instantes del shock y de pasar por encima de las llamas que empezaban a consumir el bus, logró ayudar a salir a varios niños por una de las ventanillas del bus.
Esta le dijo a EL INFORMADOR que, “esos momentos fueron muy duros y los recuerdo como si hubiese sido ayer. Yo estoy viva es por un milagro de Dios. Desde ese día mi vida cambió, las cosas ya no fueron igual, pueden pasar los años, pero ese hecho quedó en mi memoria. Cuando miro a mi hija de un año, se me viene el momento en que yo luchaba contra el tiempo para seguir sacando del bus a más niños”, argumentó.

Dolor familiar
En medio del dolor que los embarga, mucho más por la cercanía de la conmemoración de la trágica fecha, Heliberto Pabón, quien perdió a su hijo, Antonio Pabón Meza, quien para la fecha contaba con 7 años, en sus cuentas está que para este año se debería estar graduado de bachiller, por lo que con nostalgia recuerda que sus sueños de ser un gran profesional terminaron tres días después del incendio del bus en una clínica en Santa Marta cuando murió por las graves quemaduras de las que fue víctima.
Por su parte, Jhony Barón, dijo que han sido 10 años de permanente zozobra y tristeza que nunca va a poder superar la muerte de su hijo Jhony Freddy Barón, de cinco años.
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“La gente lo ve a uno en aparente tranquilidad, pero no se imaginan la tristeza que vive uno cuando llega a la casa estás acostumbrado a que tus hijos te reciban en la casa, y desde ese 18 de mayo se siente un vacío inmenso. Debido a esto, padecí una isquemia que me postró en una cama por tres años, pero gracias a Dios me pude levantar para seguir luchado”, señaló.
Entre tanto, Humberto Otero, quien perdió en el percance a su hija Yelena Patricia Otero Hernández de 13 años, y a su esposa Rosiris Hernández Ávila, de 42, entre lágrimas le dijo a EL INFORMADOR que, sus aspiraciones era llegar a ‘viejito’ al lado de su mujer para luchar por el futuro de sus hijos, pero que la vida le jugó una mala pasada.

Así mismo, Luis Alfonso Tapias, señaló que, “he vivido estos años sufriendo, son cosa que uno no supera nunca y mucho menos yo que perdí dos niñas Luisa Fernanda de 7 años y Dianis Lorena, de 9, quienes querían ser profesionales para ayudarnos a salir adelante. Nosotros perdimos ocho integrantes de la familia”.
‘Monumentos’ a la desidia
Es tan evidente el abandono que, el ‘Monumento a los Angelitos de Fundación’ levantado en honor a las víctimas tuvo que ser sometido algunos trabajos por la actual administración municipal tras ser afectado por el agua y el sol, y al abuso de ‘los dueños de lo ajeno’.
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Y ni qué decir del Cementerio ‘Angeles de Luz’ que fue construido para el sepelio colectivo de 28 de las víctimas que se llevó a cabo el 28 de ese mes, el mismo que, además de estar ubicado a dos kilómetros aproximadamente del casco urbano de la población, fue consumido por la maleza. Su capilla es un capítulo aparte; esta según los fundanenses, solo fue utilizada para la Eucaristía el día del sepelio y desde entonces debido al abandono, se fue deteriorando y hoy está complemente destruida y sus elementos hurtados.

Alcaldía se pronuncia
Ante el incumplimiento de las administraciones municipales anteriores, la alcaldesa Luz Helena Andrade, se apersonó de la situación en lo referente a la conmemoración de los 10 años, al tiempo que hacía un compromiso de realizar diferentes trabajos que les permita a los habitantes de los barrios Altamira y Fautino Mojica mejorar sus condición de vida que incluye parques recreativos, vías e infraestructura y acompañamiento a los familiares de las víctimas.
, dijo la mandataria.

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Los hechos
Como se sabe, ese domingo 18 de mayo, el conductor del bus, Jaime Gutiérrez Ospino, salió en un tercer viaje con un grupo de personas, la mayoría niños, desde la iglesia pentecostal para repartirlo a sus hogares luego de culminado el culto.
Se supo que, cuando iban por el lugar de la tragedia, este optó echarle gasolina al vehículo sin apagarlo, lo que generó las chispas que seguidamente ocasionaron las llamas que rápidamente se propagaron dentro del automotor con sus ocupantes dentro, logrando algunos salir por las ventanas, mientras que otros por refugiarse para no ser alcanzados por la candela se fueron para la parte trasera de bus donde 31 de estos murieron incinerados, mientras que un grupo resultó con graves lesiones por las que tres más dejaron de existir dos días después, entre estas la ama de casa, cuando recibían asistencia médica.
Las víctimas
Yireth Paola Molano Manjarrez - 7 años
Yerinson Rafael Terraza Quintero - 6 años
Yelena Patricia Otero Hernández - 13 años
Thailyn Michel Hernández Castro - 9 años
Sherrelis Dayana Terraza Quintero - 4 años
Selena Patricia Urbina Díaz - 5 años
Michel Quintero Cantillo - 8 años
Mauricio José Valle Rodríguez - 4 años
Marina Yireth Toncel de la Hoz - 5 años
Manuel Johan Hernández Castro - 5 años
Luz Nais de la Cruz Fontalvo - 12 años
Luisa Fernanda Tapias García - 7 años
Lucelia Ibarra Ortiz - 7 años
Lucas José Rocha Torregoza - 5 años
Keisi Yohana Martínez Escobar - 2 años
Kenner Enrique Fernández Fontalvo - 7 años
Kendry Janeth Bonett Meza - 8 años
Keiver Erazo Durango - 8 años
Keilin Clareth Bonett Meza - 5 años
Juan Diego Martínez Escobar - 4 años
Jonny Fred Barón Rúa - 5 años
Jesús Manuel Bolaños Solís - 8 años
Eilin Fernanda García - 6 años
Luisa Fernanda Tapias García - 7 años
Dianis Lorena Tapias - 9 años
Desireth Johana de la Hoz Monsalve - 10 años
Danna Paola Daza Sierra - 11 años
Claudia Melisa Meza Molina - 8 años
Charit Durley Barrios Rodas - 7 años
Breiner José Rocha Torregroza - 8 años
Bladimir José Otero Movilla - 4 años
Belkis Jhoana Paut Gómez - 10 años (venezolana)
Antonio Pabón Meza - 7 años
Andrea Carolina Quintero Cantillo - 6 años
Rosiris Hernández Ávila - 42 años
¿En qué va el caso?
De acuerdo con las informaciones entregadas por el abogado penalista, Carlos Mauricio Ramírez Gaitán, quien representó a dos de los presuntos responsables, Jaime Gutiérrez Ospino, conductor del bus, y a Manuel Ibarra, líder espiritual contratante del bus (fallecido), señaló a EL INFORMADOR, que “la actuación se encuentra en el Tribunal Administrativo del Magdalena resolviendo una apelación que interpuso el representante de las víctimas referente a un pleito pendiente.
Así mismo indicó que, el mismo Tribunal ya se pronunció condenando la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia y ahora esta está ejerciendo su defensa dentro del proceso penal quien alega que hay un pleito pendiente en la Sala Penal del Tribunal de Santa Marta resolviendo ese recurso para que sea desatado y nuevamente regrese al Juzgado Tercero Penal del Circuito de la capital de departamento de Magdalena.