El núcleo fundamental, clave en el equilibrio personal y académico de los nuevos estudiantes.

Ingresar a la universidad es un proceso emocionante, pero también desafiante. Los estudiantes no solo enfrentan nuevos contenidos académicos, sino también cambios emocionales, sociales y personales que ponen a prueba su capacidad de adaptación. En este camino, el núcleo fundamental se presenta como un factor protector y de acompañamiento que facilita la transición hacia la vida universitaria.
Desde la mirada profesional de la psicóloga Vanessa Cervantes Jiménez, “reconocer los factores protectores que se encuentran en el entorno académico es vital para el bienestar de los estudiantes. Entre ellos se destacan las dimensiones socioemocional, cognitiva y psicológica, que se fortalecen con redes de apoyo, procesos de aprendizaje integrales y acompañamiento institucional”.
La especialista explica que cada estudiante atraviesa distintos procesos evolutivos en cada ciclo académico. Esto incluye duelos emocionales al dejar atrás etapas previas y enfrentarse a nuevos retos. “El proceso de adaptación a la universidad tiene una carga emocional de mayor fuerza, porque el individuo empieza de cero, e inicia un nuevo proceso de codificar el cerebro y adaptarlo a nuevos hábitos, ajusta su proyecto de vida y se expone a la incertidumbre de integrarse a un grupo social”, señala.
En ese sentido, los grupos de apoyo cumplen un papel fundamental. Avanzar al mismo ritmo académico, compartir metas y acompañarse mutuamente permite que los estudiantes se sientan respaldados. “Un buen grupo de apoyo es un factor protector porque el apoyo es recíproco y favorece el logro de metas tanto a corto como a largo plazo en la carrera”, puntualiza la psicóloga.
Por otra parte, el equilibrio entre lo académico y la vida personal también es un aspecto esencial en este proceso. Vanessa Cervantes subraya que “adaptarse a la universidad no significa solo estudiar más, sino aprender a gestionar los desafíos de manera integral, reconociendo que la vida personal y social influyen en el rendimiento académico”.
Otro elemento clave es la inducción universitaria. Este espacio de bienvenida permite a los estudiantes familiarizarse con su alma mater, comprender los aspectos básicos de su formación y generar vínculos desde el inicio. La psicóloga lo describe como una herramienta preventiva y de integración: “La introducción universitaria resalta la importancia de conocerse, apoyarse entre pares e identificar los aspectos esenciales que acompañarán al estudiante en los años posteriores”.
El núcleo fundamental también se relaciona con el fortalecimiento de procesos cognitivos y socioemocionales. Estos no solo facilitan la adaptación académica, sino que también potencian competencias transversales, como la capacidad de razonar, resolver problemas y construir autonomía. “Es vital que el individuo pueda identificar los recursos que le ayudan a comprender el lenguaje académico y, al mismo tiempo, desarrollarse como ser integral”, afirma.
La psicóloga destaca además el papel de los docentes como referentes y guías en este proceso. “Los jóvenes cuentan con el privilegio de adquirir conocimiento a través de docentes preparados no solo en lo cognitivo, sino también en lo laboral y humano. Ellos aportan herramientas psicosociales y pedagógicas que acompañan no solamente una inducción, sino toda una carrera”.
De cara al futuro, el núcleo fundamental se proyecta como un sistema en constante evolución, que debe ajustarse a las necesidades cambiantes de los estudiantes y del mundo académico. “A largo plazo se pretende seguir fortaleciendo estos núcleos de apoyo, adaptándolos a los procesos evolutivos de los nuevos estudiantes, de manera que siempre actúen como un factor protector y permitan una adaptación armoniosa”, concluye.
Finalmente, resalta la pertinencia de este modelo en el contexto actual: Hoy, en pleno siglo XXI, el núcleo fundamental es más necesario que nunca, porque ayuda a mitigar factores de riesgo y brinda bienestar cognitivo, emocional y psicológico a quienes inician un nuevo ciclo académico”.