Lo único cierto de la reunión de hoy, entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, encuentro que hasta el cierre de esta edición es sin la presencia de la prensa, es que nunca sabremos la verdad sobre la misma, ya que se presentarán diferentes versiones de la misma, de acuerdo a los intereses de cada presidente.
Lo que sí se debe reconocer es que el Presidente Trump es muy frentero y nunca ha expresado algo que no es cierto; caso contrario sucede con el presidente colombiano, que seguramente va a utilizar los 30 minutos del tiempo que le concedieron, para tratar de convencer a su homologo estadounidense, de que lo saque de la Lista Clinton, a él, su esposa Veronica Alcocer y a su hijo Nicolas Petro, lista en donde están, además el Ministro del Interior, Armando Benedetti, los principales capo de la mafia y las cabezas de los grupos guerrilleros más peligrosos del mundo.
El presidente Petro viajó el domingo a Washington para su crucial reunión; será recibido hoy en la Casa Blanca con el objetivo de recomponer la relación bilateral deteriorada en el último año por los ataques verbales y la incitación a la sublevación del Ejército norteamericano, entre otras situaciones que llevaron a la difícil situación que atraviesa la relación bilateral.
Antes de iniciar su viaje a la capital estadounidense para el que recibió un visado espacial luego de que el Departamento de Estado estadounidense se lo cancelara tras su inclusión en la llamada 'lista Clinton', Petro anunció que se entrevistó con el jefe de misión de la embajada de Estados Unidos en Colombia, John McNamara.
La reunión de Petro y Trump se da un año después de varios desencuentros entre ambos mandatarios, que se iniciaron el 26 de enero de 2025 cuando el presidente colombiano no autorizó la entrada al país de dos vuelos con migrantes procedentes de Estados Unidos al denunciar un "trato indigno" para sus connacionales. Ese episodio, que estuvo a punto de desembocar en la primera guerra arancelaria de Estados Unidos con Colombia por las amenazas de Trump, se resolvió el mismo día, pero dejó una herida en una sólida relación bilateral que se fue agrandando en los meses siguientes.
Además de los temas migratorios entre ambos mandatarios, Petro siguió con sus profundas diferencias en asuntos como la cooperación en la lucha contra el narcotráfico y las acciones de Estados Unidos en Venezuela, incluidos los ataques del 3 de enero en Caracas en los que fue capturado el dictador Nicolás Maduro junto con su esposa, Cilia Flores. Aquí no se puede dejar pasar por alto, el llamamiento que hizo Petro, en su ultima visita a Nueva York, en donde con micrófono en mano exigió al ejército norteamericano, hacer caso omiso al presidente Trump, desobedeciendo sus órdenes; semejante atrevimiento, mereció una respuesta contundente, como fue el retiro del visado norteamericano.
Petro también desarrollará en Washington una apretada agenda para pedir que él y su familia sean excluidos de la lista Clinton, y para ello llevó en el avión presidencial, al abogado que pagamos todos los colombianos para que los defienda con dineros del Estado. ¿Será que los otros criminales y guerrilleros sanguinarios que lo acompañan en la Lista Clinton, también van a ser defendidos con dineros del Estado? ¿Y también podrán viajar con sus abogados en el avión presidencial?
Hay una duda que le queda a los colombianos y es si también el presidente Petro aprovechará el momento para defender a su colega y amigo, ante el presidente Trump, al ministro del Interior, Armando Benedetti, con quien también comparte honores en la Lista Clinton, con la familia presidencial y con los criminales más poderosos y monstruosos del mundo.