Una lucha que no hay que abandonar

Editorial
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Mientras el presidente Gustavo Petro vuelve y se enfrasca en una pelea con el presidente Donald Trump, por la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, lo que verdaderamente necesario e indispensable sobre lo que está sucediendo en nuestro país, se deja de lado y no se tiene en cuenta para solucionarlo.


Lo que verdaderamente importante, y que merece real atención del gobierno colombiano, es la delicadísima situación con el gobierno quiteño y la guerra comercial entre los dos países hermanos. El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, señaló nuevamente, el uso del territorio colombiano por parte de grupos criminales y afirmó que la evidencia confirma el carácter regional del narcotráfico, que hoy opera desde territorios vecinos, es decir, Colombia.

En este orden de ideas, Gustavo Petro, afirmó nuevamente que Estados Unidos debe devolver al dictador Maduro a Venezuela para que sea juzgado por un tribunal de ese país y criticó el ataque militar del pasado 3 de enero en Caracas, en el que fue capturado el mandatario, critica hecha a escasos días de reunirse con Donald Trump, el próximo 3 de febrero.

Petro volvió a insistir sobre su demanda de devolver a Maduro y que lo juzgue un tribunal venezolano, no estadounidense, porque, según él, la civilización latinoamericana es diferente a la civilización anglosajona europea, expresión lanzada en un discurso muy exaltado.  Y a renglón seguido, agregó que el presidente estadounidense, Donald Trump, y Maduro se parecen, porque creen en el petróleo, como, el expresidente colombiano Álvaro Uribe que son iguales. Petro no supera a Uribe, no puede dejar de mencionarlo, aunque no tenga nada que ver con la situación; seguramente el presidente debe sentir envidia por el cariño y la aceptación de los colombianos hacia el ex presidente, Uribe Vélez.

Y su diatriba contra Trump terminó añadiendo que "bombardear a Caracas, la patria de Bolívar no es un acto contra Maduro sino contra el país”. Vamos a esperar como lo recibe Trump, a pesar de que los resultados verdaderos de esa reunión nunca se sabrán, por que a Petro, seguramente,  no le conviene y por qué se deben respetar los canales diplomáticos.

En lo que verdaderamente debe estar enfrascado Petro, defendiendo los derechos de los colombianos, luchando por conciliar y hacer consensos que beneficien al país, es en la guerra comercial y de aranceles que hay con Ecuador. El presidente Novoa, volvió a insistir en algo que nunca ha respondido el gobierno colombiano, en una verdadera y estrecha lucha contra el narcotráfico en la zona fronteriza entre estos dos países.

Novoa afirma que la evidencia que tiene  confirma el carácter regional del narcotráfico, que hoy opera desde territorios vecinos, lo que obligó, desde  la semana pasada a anunciar un arancel del 30 % a las importaciones colombianas por la falta de reciprocidad y acciones firmes en la lucha contra el narcotráfico, situación que no es prioritaria para el presidente Petro y que golpea fuertemente al Ecuador.

En el caso de Ecuador, esto ha sido una lucha incansable, y hoy, tienen a alias Pipo, Fénix y Viche, narcotraficantes guerrilleros con identidades colombianas, que operan en la región,  tras las rejas de cárceles ecuatorianas, gracias a la acción del gobierno y Ejército ecuatoriano; por el lado de Colombia, no hay ninguna acción militar al respecto.

Adolfo Macías Villamar, alias Fito, ahora extraditado a Estados Unidos, entraba y salía del país vecino desde donde controlaba las redes criminales que operaban en Ecuador, otra situación que también conocía el gobierno colombiano y que tampoco le puso el interés debido. En este caso todos buscaban replicar un negocio que ya les funciona en Colombia, pero con Ecuador se equivocaron, terminaron en la cárcel.

Noboa ha asegurado que las salvaguardias impuestas a Colombia no es un ataque a un país hermano; el abandono de la frontera permitió la expansión del narcotráfico y esta medida se alinea con la política de seguridad nacional para fortalecer la frontera.

La ciudadanía ecuatoriana exige acciones y ellos están actuando para proteger a su nación y en este caso se debe enfrentar juntos al crimen organizado, pero con firmeza.

Al margen de toda esta situación, hay una guerra comercial entre ambos países que comenzó el pasado miércoles, cuando Noboa anunció que Ecuador impondría desde el 1 de febrero una tasa de seguridad del 30 % a los productos colombianos, y en respuesta, Bogotá señaló que aplicaría un gravamen del 30 % a la importación de veinte productos que lleguen desde Ecuador y también suspendió la venta de energía. Además, Ecuador subió de tres a 30 dólares la tarifa de transporte del crudo colombiano por el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano, Sote, en reciprocidad a la decisión de Bogotá de suspender la venta de energía.

Estos dos pueblos hermanos, que por tradición han mantenido las mejores relaciones, deben concretar  una reunión para analizar la situación, luego de que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, plantease, en principio, la cita para el pasado domingo. Que ojalá se cumpla.

 

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