EL INFORMADOR: 67 años de la mano con los Campeones Mundiales de Boxeo

Fidel Bassa vs Hilario Zapata último round. Crédito @baltazarbrothers en youtube

El Informador 67 años
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Mientras el mundo del boxeo centraba su atención en potencias como Estados Unidos y México durante las décadas de los 80 y 90, dos jóvenes oriundos de El Retén, Magdalena, se abrieron camino con esfuerzo y disciplina, convirtiéndose en los máximos referentes de sus generaciones. EL INFORMADOR fue testigo de esos momentos de gloria que marcaron la historia del boxeo en el departamento y en toda Colombia.

En una época en la que el boxeo latinoamericano luchaba por hacerse un lugar en el escenario global, Fidel Bassa, hombre nacido en El Retén, Magdalena, desafió todas las expectativas y puso el nombre de Colombia en lo más alto del pugilismo mundial. Es conocido como el campeón humilde que venció a gigantes con talento, disciplina y una sonrisa imborrable.

Fidel Bassa, coraje sin límites

Hace 38 años Bassa ganó el título mundial del peso mosca. Desde entonces, y durante los años siguientes, Bassa luchó y sufrió por retener la corona, haciendo gala de un coraje a toda prueba.

Bassa fue un campeón luchador, y esto le representó la admiración nacional e internacional, porque su entrega y coraje no tenían límites, gracias a su carácter indoblegable.

Un campeón forjado en el calor del Caribe

Nacido el 18 de diciembre de 1962, Bassa descubrió el boxeo entre calles de tierra caliente y sueños modestos. A diferencia de otros campeones de su época, su historia no está marcada por la violencia ni la arrogancia, sino por la disciplina. A cada amanecer corría entre cultivos de banano mientras el resto del país despertaba. A cada caída en el ring, se levantaba con más fuerza. Y así, sin apellidos famosos ni padrinos en la industria, fue ganándose su lugar entre los mejores del mundo.

Fidel Bassa, Campeón del Mundo en peso mosca en febrero de 1987
en su pelea contra Hilario Zapata. Foto Comité Olímpico Colombiano.


El 13 de febrero de 1987, logró lo impensable, se consagró como campeón del mundo del boxeo, al derrotar en Barranquilla al panameño Hilario Zapata, por decisión del jurado, en combate a 15 asaltos, que se caracterizó por la actitud huidiza permanente del ex monarca y la perseverancia del colombiano, quien lo persiguió hasta el último segundo.

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Fidel recibió la oportunidad de pelear por el título mundial mosca luego de una campaña que lo llevó por importantes escenarios de América derribando oponentes calificados, quienes en su mayoría perdieron por nocaut, como sucedió con Jorge Lugo, Antonio Mitre, Víctor Tejedor, Leonardo Paredes, José Castillo, Manuel Sayago y Pedro Nieves, éste último eliminado por él de manera fulminante, en un solo asalto.

El hombre ‘detrás del cinturón’

Lejos de dejarse consumir por la fama, Fidel Bassa optó por otro camino: el de la educación, el emprendimiento y el impacto social. Tras retirarse del boxeo en 1989, fundó su propia empresa y se convirtió en promotor del desarrollo educativo y tecnológico en comunidades vulnerables. Porque para Bassa, ser campeón no terminaba con el último campanazo del ring.

La gran pelea de Fidel

La pelea se disputó en el Country Club de Barranquilla, el 13 de febrero de 1987, ante aproximadamente 5.000 personas, y fue dominada desde el principio por el colombiano, quien persiguió, acosó y golpeó insistentemente al escurridizo Zapata, quien, con el correr de los asaltos sufrió los rigores del combate y los golpes recibidos, y si no cayó fue por su experiencia y fortaleza, pero estuvo al borde del nocaut en los últimos asaltos. 

Nota periodística de EL INFORMADOR sobre Fidel Bassa titulada
‘Llegó la hora para Bassa’ en la edición del 13 de febrero de 1987.


El fallo de los jueces fue unánime y Fidel Bassa se proclamó como el séptimo campeón colombiano del mundo de boxeo, el primero en ganar la corona en su país.

La pelea tuvo un desarrollo y un final controvertidos, por un incidente sucedido una vez finalizó el octavo asalto.

El octavo asalto

En el octavo asalto ya se veía al colombiano como el nuevo campeón mundial de las 112 libras y dominaba a su antojo a Hilario durante los tres minutos de la refriega y se adueñaba de la situación.

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Tanto que Zapata termina sangrando por el pómulo y con un ligero corte sobre el arco superciliar izquierdo. 

Pero luego paso algo inimaginable en el deporte; quien ya se veía perdedor perdió los estribos y se fue contra el público que lo abucheaba.

“Bassa se retiró cuando el árbitro Magaña le ordenó, y luego se armó la grande. Hilario perdió los estribos e intentó pegarle a un aficionado, tal vez porque le gritaba una de esas grandes palabras ofensivas, y se complicó todo”. Expresó uno de los asistentes a aquella pelea.

Allí, Bassa perdió la oportunidad de conquistar la corona por nocaut. Fue un nocaut fallido, sin duda alguna, porque Hilario Zapata realmente no podía seguir. Pero el descanso por la controversia, le dio el respiro necesario para poder terminar de pie.

Al otro día del combate, Bassa confesó a los periodistas que lo visitaron en la habitación del hotel, en Barranquilla que, “soy el nuevo campeón mundial, pero fíjense lo que es la vida, ahora mismo no tengo un peso en el bolsillo, y lo que es peor, la faja de campeón mundial tampoco está en mi poder, porque la gente de Zapata se la llevó para Panamá”. Alegando que el equipo de trabajo de su rival, no había entregado el preciado cinturón.

Fidel Bassa pierde la corona el 30 de septiembre de 1989 ante el venezolano Jesús Rojas, y decide retirarse de inmediato del boxeo, afectado por un problema de retina, cuando apenas había completado 24 peleas como boxeador profesional.

A la hora de los balances, Bassa podría ser considerado el más aguerrido de todos los campeones mundiales que tuvo Colombia, hasta la época.

Un legado que inspira

Fidel Bassa no solo abrió caminos para el boxeo colombiano. También demostró que el verdadero éxito no es subir al podio, sino saber qué hacer después de bajarse de él. Su historia, aún poco contada, merece un lugar entre los grandes relatos de superación de nuestro tiempo.

Jorge Eliecer Julio, Campeón Mundial de la Asociación Mundial de Boxeo en 1992
con su medalla de Campeón. Foto Comité Olímpico Colombiano.


Porque al final, Bassa no solo boxeó para ganar: lo hizo para dejar huella.

Jorge Eliécer Julio: Técnica que hizo historia

En los años 90, cuando el boxeo era aún un terreno agreste para los latinoamericanos en las grandes ligas, un hombre nacido en El Retén, Magdalena, se atrevió a desafiar a los titanes del ring con técnica, velocidad y una precisión quirúrgica. Su nombre: Jorge Eliécer Julio, el campeón mundial de peso gallo que llevó el tricolor colombiano al podio de los grandes.

Un medallista olímpico con alma de guerrero

La historia de Jorge Eliécer Julio no comenzó en los focos del profesionalismo, sino en el máximo escenario amateur del mundo: los Juegos Olímpicos. En Seúl 1988, el joven colombiano obtuvo medalla de bronce, un logro histórico que ya anunciaba el calibre de peleador que estaba por venir.

Su transición al boxeo profesional fue tan rápida como contundente. Solo tres años después, en 1992, Julio se consagró como campeón mundial del peso gallo de la Asociación Mundial de Boxeo tras derrotar al estadounidense Eddie Cook. Luego, en 1998, sumó otro hito al conquistar el título mundial del Consejo Mundial de Boxeo.

Nota de EL INFORMADOR en una edición del 9 de Octubre de 1992
sobre la pelea de Jorge Eliecer Julio titulada ‘Jorge Eliecer Julio, ahora o nunca’.
Foto archivo EL INFORMADOR.


A lo largo de su carrera, se enfrentó a algunos de los nombres más duros del boxeo, incluidos campeones como Johnny Tapia y el legendario Naseem Hamed. En cada combate, demostró que la técnica, la inteligencia táctica y el corazón podían equilibrar cualquier balanza.

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Un estilo único y respetado

Lo apodaban "El estilista", y no era para menos. Jorge Eliécer Julio era más que un boxeador: era un estratega en movimiento. Combinaba velocidad, defensa y contraataque con una elegancia poco común en su categoría. No era un peleador de fuerza bruta, sino de precisión quirúrgica. Sabía cuándo atacar, cuándo esperar y cómo controlar el ritmo del combate.

Su estilo fue admirado y respetado, incluso por sus rivales. Su técnica depurada sigue siendo referencia para entrenadores y jóvenes boxeadores colombianos que estudian sus movimientos como quien estudia a un maestro.

Una carrera ejemplar, un legado silencioso

Tras más de una década en la élite del boxeo mundial, Julio se retiró con dignidad, dejando un récord notable y un legado difícil de igualar. Aunque nunca fue mediático ni buscó protagonismo fuera del ring, su impacto dentro de él fue contundente. En una época en la que Colombia aún no era reconocida como potencia boxística, Jorge Eliécer Julio abrió las puertas con puños de talento y disciplina.

Hoy, vive alejado del ruido mediático, pero su historia sigue inspirando a nuevas generaciones de pugilistas. Porque, como él demostró, el verdadero campeón no es solo el que levanta un cinturón, sino el que deja un camino para que otros también puedan llegar.

El legado en cifras

Jorge Eliécer Julio dejó una huella imborrable en el boxeo colombiano con una carrera marcada por más de 40 victorias profesionales, dos títulos mundiales en diferentes organismos y una medalla olímpica que lo proyectó al mundo. Se enfrentó a campeones legendarios y supo mantenerse entre la élite durante más de una década, convirtiéndose en referente para futuras generaciones de boxeadores en Colombia y América Latina. Su nombre sigue siendo sinónimo de disciplina, elegancia y boxeo de alto nivel.

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