La proliferación de la planta invasora mantiene incomunicados a pueblos palafitos como Nueva Venecia, donde la pesca está colapsando, escasea el agua potable y la salud pública está en riesgo. Aunque el Ministerio de Ambiente anunció planes y recursos, la comunidad denuncia abandono estatal y exige soluciones urgentes. Otra de las plantas invasoras es la Taruya o Eichhornia crassipes.
La Ciénaga Grande de Santa Marta, declarada reserva de biosfera y humedal Ramsar, enfrenta una crisis ambiental sin precedentes. Desde finales de 2024 comenzó a expandirse con rapidez la Hydrilla verticillata y la Taruya o Eichhornia crassipes, plantas acuáticas invasoras originaria de Asia, África y Europa, considerada una de las más dañinas del mundo por su capacidad para colonizar ecosistemas completos.
Su llegada al complejo lagunar habría ocurrido por la introducción de especies ornamentales de acuario, y hoy ya ocupa extensas áreas de la ciénaga, bloqueando caños, asfixiando la biodiversidad y alterando el equilibrio del ecosistema. El fenómeno se agravó en 2025 y sus consecuencias golpean con fuerza a las comunidades locales.

Nueva Venecia, un pueblo sitiado por la maleza
El impacto más dramático lo padecen los habitantes de Nueva Venecia, un pueblo palafito donde residen cerca de 4.000 personas, en su mayoría pescadores. Allí, la Hydrilla, junto con otras plantas como la taruya (Eichhornia crassipes), ha bloqueado los accesos fluviales, único medio de transporte de la comunidad.
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Los motores de las canoas se enredan en la maleza y la movilidad quedó paralizada, impidiendo el ingreso de agua potable, alimentos y medicinas. Esta incomunicación también dificulta el traslado de enfermos hacia hospitales de Ciénaga o Fundación. “Estamos rodeados de agua, pero muriendo de sed y hambre. No pedimos lujos, pedimos sobrevivir”, expresaron líderes comunitarios.

Hambre, enfermedades y pesca colapsada
El aislamiento ha traído consecuencias críticas: los pobladores se ven obligados a consumir agua estancada y contaminada, lo que ha generado brotes de enfermedades gastrointestinales y cutáneas, principalmente en niños.
La pesca, principal sustento económico, se encuentra en crisis. Las redes se llenan de maleza en lugar de peces, reduciendo los ingresos de los pescadores a menos de la mitad. A esto se suma la proliferación de mosquitos, que ha disparado casos de dengue y paludismo. En el puesto de salud, sin insumos suficientes, atender la emergencia es imposible.
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Protestas y exigencias de la comunidad
Ante la falta de respuestas estatales, a comienzos de septiembre los habitantes de Nueva Venecia decidieron bloquear la Troncal del Caribe, vía que conecta Barranquilla con Ciénaga. Con pancartas y arengas, denunciaron abandono estatal y exigieron soluciones inmediatas: suministro de agua potable, brigadas médicas, apertura de un corredor humanitario navegable y la declaratoria de calamidad pública.
La presión social también incluyó acciones legales. Una tutela interpuesta por Andrés Felipe Gil Lozano, como agente oficioso de los niños y adolescentes del corregimiento, fue admitida por un juez, que ordenó medidas cautelares para garantizar el suministro de agua potable. Sin embargo, la comunidad asegura que aún no se han cumplido.

Las medidas del Gobierno
Ante el crecimiento de la emergencia, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible anunció un paquete de medidas. Se convocó de manera extraordinaria al Comité Técnico Nacional de Especies Invasoras para realizar un análisis de riesgo sobre la Hydrilla y consolidar información científica y cartográfica.
El Ministerio también participó en una Mesa Interinstitucional de la Ciénaga Grande, programada para septiembre, donde se definirá una ruta integral para enfrentar la invasión de la Hydrilla y sus efectos sociales.
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Una carrera contra el tiempo
Aunque las medidas generan expectativa, en el territorio persiste la desconfianza. Los líderes comunitarios insisten en que las instituciones no han hecho presencia efectiva y que la situación se agrava cada día. “Aquí la gente ya no habla de futuro, habla de cómo sobrevivir hoy”, lamentó un vocero de los pescadores.
La Ciénaga Grande, patrimonio natural del Caribe colombiano, está en riesgo de colapsar bajo el peso de una planta que avanza sin freno. Mientras tanto, comunidades como Nueva Venecia permanecen atrapadas, esperando que la respuesta del Estado llegue antes de que el ecosistema y su gente alcancen un punto de no retorno.

Corpamag avanza en pruebas piloto para el control de la Hydrilla en la Ciénaga Grande
La Corporación Autónoma Regional del Magdalena adelanta intervenciones mecánicas y manuales en Nueva Venecia para evaluar estrategias de manejo de la planta invasora Hydrilla verticillata, en coordinación con el Ministerio de Ambiente, Parques Nacionales e Invemar.
La Corporación Autónoma Regional del Magdalena continúa con la ejecución de pruebas piloto para el manejo y control de la Hydrilla verticillata, especie invasora que se ha expandido en la Ciénaga Grande de Santa Marta y amenaza la sostenibilidad de comunidades como Nueva Venecia.
Las acciones se desarrollan en el sector de la Ciénaga de Pajarales, en concertación con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Parques Nacionales Naturales, el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras ‘José Benito Vives De Andreis’ y otras entidades del orden nacional y territorial.
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Intervención en dos hectáreas
Como parte del plan, se definió la intervención de dos hectáreas con diferentes métodos; Una zona mediante remoción mecánica, con maquinaria especializada; Otra mediante remoción manual, apoyada en el trabajo de operarios locales.
Tras una semana de labores, la fase mecánica se encuentra en etapa de cierre, lo que dará paso a la segunda fase de remoción manual.
Evaluación científica y próximos pasos
El proceso piloto tiene un carácter demostrativo y busca generar insumos técnicos y científicos que permitan tomar decisiones informadas a futuro. El objetivo es establecer protocolos efectivos para la extracción, control y manejo de la Hydrilla en el ecosistema.
En las próximas horas, investigadores de Invemar realizarán un nuevo muestreo en la zona intervenida para evaluar los resultados iniciales y determinar si se requieren otros mecanismos de control a mediano y largo plazo.
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Un reto ambiental y social
Las autoridades ambientales coinciden en que el avance de la Hydrilla representa una de las mayores amenazas para la Ciénaga Grande, tanto por el impacto en la biodiversidad como por las afectaciones directas a las comunidades que dependen de la pesca y la movilidad fluvial. Por ello, insisten en que los pilotos en curso son un primer paso hacia una estrategia integral que permita devolverle la salud al ecosistema.
Pruebas de remoción mecánica de la Hidrylla en la Ciénaga grande. Foto Corpamag