El principal afluente de Santa Marta sigue sumido en el abandono. Basuras, vertimientos directos, invasión de la ronda hídrica y la falta de acciones visibles por parte de las autoridades ambientales mantienen en riesgo al río y a las comunidades que lo rodean.
La situación del río Manzanares, considerado el principal afluente de Santa Marta, genera creciente preocupación entre ciudadanos y líderes ambientales, quienes advierten que, pese a los anuncios y proyectos de recuperación, el afluente continúa deteriorándose.

A lo largo de su ribera, incluso en sectores del recién entregado Parque Lineal, es evidente la acumulación de basuras, plásticos y desechos contaminantes. En varios puntos se observan montones de residuos sólidos que permanecen sin ser retirados, lo que refleja la falta de control y prevención frente a este grave problema ambiental.
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Uno de los aspectos que más alarma genera es la ocupación indebida de la ronda hídrica. Viviendas construidas prácticamente sobre el cauce han extendido patios y estructuras hacia el río, invadiendo un área que debería estar protegida por ley. A esto se suma la presencia de tuberías que descargan directamente aguas residuales al Manzanares, agravando aún más la contaminación.

El aspecto del agua evidencia la crisis: un color verdoso, presencia de plásticos, llantas, muebles, sofás y todo tipo de residuos flotantes que, con las lluvias y las crecientes, terminan siendo arrastrados hasta el mar, aumentando la contaminación en las playas de la ciudad.

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La problemática también representa un riesgo social y humano. En el sector del puente de la avenida Campo Serrano, se ha podido constatar que habitantes de calle han convertido este espacio en su lugar de refugio, exponiendo su integridad ante una posible creciente súbita del río, especialmente en temporada de lluvias.

Pese a este panorama, ciudadanos cuestionan la falta de acciones contundentes por parte de La Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag) y otras autoridades competentes, encargadas de la protección ambiental y el control del uso del suelo en zonas de ronda hídrica.

El llamado es urgente: la recuperación del río Manzanares no se puede seguir postergando. De no tomarse medidas inmediatas, Santa Marta corre el riesgo de perder uno de sus principales ecosistemas hídricos, con consecuencias ambientales, sociales y sanitarias que podrían ser irreversibles.