La lepra, mal bíblico que aún pervive

Los expertos hacen hincapié en el diagnóstico precoz como medida para evitar las secuelas que la lepra puede causar. Una de las más comunes es la pérdida de la sensibilidad; un paciente puede quemarse o clavarse algo y no darse cuenta de ello. (Foto EFE)

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En nuestro país, afortunadamente hay una predisposición a la baja de esta enfermedad contagiosa, gracias al acceso  rápido del diagnóstico,  a la localización precoz y a la garantía de un tratamiento sin costo con poliquimioterapia, para los pacientes.
En el último domingo de enero, este año el 25 de enero, el mundo conmemora el Día mundial de la Lepra, una enfermedad que aparece en la Biblia pero sigue entre nosotros, aunque es una de las menos contagiosas.

Manchas en la piel con trastornos de la sensibilidad en esas zonas, hormigueo, adormecimiento, pérdida de fuerza, rinitis, sensación de obstrucción en la nariz y hemorragias nasales son los síntomas que con más frecuencia llevan a los pacientes a la consulta del especialista, señala Cecilia Medina, coordinadora de la Campaña Nacional de Lepra de la Sociedad Argentina de Dermatología. 

Foto de archivo sin fecha que muestra al beato belga José Damián de Veuster, más conocido como el Padre Damián, conocido como el apóstol de los leprosos, ingresó en la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María, y en 1873 llegó a la isla de Molokai, en las Hawaii, para cuidar a los enfermos de lepra allí enviados por las autoridades. Murió en 1889 contagiado de lepra y fue enterrado junto a un árbol. Fue beatificado por Juan Pablo II el 4 de junio de 1995. (Foto EFE)

Medina explica que esta patología "tiene un tiempo de incubación muy prolongado. Pueden pasar desde un mínimo de cinco años hasta más de dos décadas desde el momento de la infección hasta que aparecen los primeros síntomas".

Los expertos hacen hincapié en el diagnóstico precoz como medida para evitar las secuelas que la lepra puede causar. Una de las más comunes es la pérdida de la sensibilidad. Según comenta la doctora Medina, un paciente puede quemarse o clavarse algo y no darse cuenta de ello. 

Tratamiento eficaz de gran utilidad

La disminución o pérdida de la fuerza muscular, la alopecia de cola de cejas y el aplastamiento del tabique nasal también son secuelas frecuentes. "En casos más avanzados pueden producirse diferentes consecuencias como la mano “en garra”, el pie caído, úlceras plantares, lagoftalmos, úlceras de córnea y ceguera", apunta la especialista.

En cuanto un paciente comienza el tratamiento deja de contagiar la enfermedad, indica Cecilia Medina, coordinadora de la Campaña Nacional de Lepra de la Sociedad Argentina de Dermatología. (Foto EFE)

El diagnóstico precoz permite instaurar el tratamiento específico, lo que resulta fundamental para prevenir dichas secuelas. “El tratamiento consiste en la utilización de varios antibióticos combinados”, indica Medina.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) proporciona el tratamiento de manera gratuita a todos los pacientes que lo precisen.

 La doctora aclara que los afectados por la lepra "deben seguirlo durante seis meses si padecen alguna de las formas paucibacilares de la enfermedad y por lo menos durante un año si se trata de las multibacilares".

Según afirma Medina, “los pacientes que realizan el tratamiento de forma regular se curan”. En este sentido, la dermatóloga subraya que es “muy importante” no suspenderlo. Además, en cuanto un paciente comienza el tratamiento deja de contagiar la enfermedad. 

La lepra puede dejar secuelas de discapacidad en la movilidad. En la foto, un paciente filipino afectado por la enfermedad. (Foto EFE)

La lepra o enfermedad de Hansen se contagia de persona a persona mediante un contacto directo. “Se necesita un tiempo prolongado de contacto con el paciente bacilífero y es necesario que el huésped sea susceptible”, detalla Medina.

De hecho, el noventa por ciento de la población presenta una resistencia natural y no enferma. “Por eso se dice que la lepra es la menos contagiosa de las enfermedades infecciosas”, expone la especialista.

La lepra, pese a todo, continúa representando un importante problema de salud en varias regiones del mundo.

El cuidado de las zonas más afectadas

La OMS indica que algunas de las zonas más afectadas son Angola, la India, Madagascar, Mozambique, Nepal, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, la República Unida de Tanzania y Brasil. 

Una enfermera de una ONG examina una úlcera en el pie de un hombre causada por la lepra, en el pueblo de Si Liangzhang, Región Autónoma de Guangxi Zhuang, China. (Foto EFE)

De hecho, de los 47.612 nuevos casos de lepra que se registraron en Hispanoamérica en 2006, 44.436 se produjeron en Brasil, según recoge la Organización Panamericana de la Salud. Ese mismo año hubo 768 nuevos enfermos en Venezuela, 412 en Argentina, 404 en Paraguay y 398 en Colombia.

Concienciar a la comunidad y cambiar la imagen de la lepra con el fin de alentar a los propios afectados a que busquen asistencia es una de las medidas que la OMS propone para erradicar la enfermedad.

Por Purificación León
EFE-Reportajes

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