La acumulación de colchones, sofás, electrodomésticos y escombros en calles y esquinas refleja la falta de cultura ambiental y el desconocimiento de los servicios de aseo que se prestan en Santa Marta.
La crisis por la disposición inadecuada de residuos vuelve a encender las alarmas en Santa Marta. En las últimas horas, ciudadanos denunciaron la aparición de nuevos basureros a cielo abierto en varios puntos de la ciudad, donde muebles, colchones, ramas y escombros son arrojados indiscriminadamente, aun cuando existen contenedores habilitados para la recolección de basura ordinaria.
Uno de los casos más recientes fue reportado en la carrera 19 con calle 11C, donde los contenedores de la empresa de aseo ATESA están siendo utilizados de forma indebida. En esta esquina se han acumulado escombros, ramas de árboles, desechos domésticos y muebles en desuso, obstruyendo el paso peatonal y generando malos olores. Una situación similar se registra frente a la Institución Educativa Distrital Francisco de Paula Santander, en plena avenida de los Estudiantes con carrera 17, donde fueron abandonados sofás, colchones y bolsas de basura, provocando un panorama preocupante para estudiantes, padres de familia y transeúntes.
Estas denuncias, que llegaron a través de la línea ciudadana #SoyINFORMADOR, confirman que el problema no se limita a un solo sector, sino que se repite en varios barrios de la capital del Magdalena, evidenciando una falta de cultura ciudadana, control efectivo y sentido de pertenencia.
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Rechazo y llamado de ATESA
Ante las quejas, la empresa ATESA, encargada del servicio de aseo en Santa Marta, rechazó categóricamente estas prácticas que atentan contra el entorno urbano.
“Los contenedores son para residuos ordinarios, no para muebles, colchones ni escombros. Arrojar este tipo de materiales infringe el Decreto 193 de 2017 expedido por la Alcaldía Distrital, que establece las normas para el uso de los contenedores”, señaló un vocero de la entidad.
La compañía advirtió que este tipo de acciones tiene un grave impacto en la limpieza, el orden y la salud pública, pues los basureros a cielo abierto generan malos olores, proliferación de vectores, obstrucción de andenes, incremento de costos de operación y un deterioro evidente de la imagen urbana de Santa Marta, especialmente en zonas de alto flujo turístico.
¿Por qué la gente abandona muebles y colchones en las calles?
Consultada sobre las causas de este comportamiento, ATESA explicó que las principales razones son la falta de cultura ambiental, la comodidad de algunos ciudadanos y, sobre todo, el desconocimiento de los servicios especiales de recolección. “Muchas personas creen que los muebles, colchones o electrodomésticos dañados no hacen parte del servicio de aseo y, en vez de solicitar la recolección, optan por dejarlos en las esquinas o frente a los contenedores”, indicó la empresa.
La compañía advirtió que este tipo de acciones tiene un grave impacto en la limpieza, el orden y la salud pública, pues los basureros a cielo abierto generan malos olores, proliferación de vectores, obstrucción de andenes, incremento de costos de operación y un deterioro evidente de la imagen urbana de Santa Marta, especialmente en zonas de alto flujo turístico.
Medidas para frenar el abandono de residuos voluminosos
Para contrarrestar esta problemática, ATESA ha puesto en marcha una serie de estrategias preventivas, entre ellas campañas de sensibilización puerta a puerta, charlas en colegios, difusión en medios locales y publicaciones en redes sociales, todas orientadas a reforzar el mensaje de que existe un servicio especial de recolección para objetos grandes y que dejar los residuos en las calles puede generar sanciones económicas.
La empresa también trabaja de la mano con las autoridades distritales para fortalecer los operativos de control y detectar a los infractores en flagrancia, aplicando comparendos ambientales a quienes persistan en esta conducta.
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Río Manzanares, otra víctima silenciosa de la contaminación
La problemática del abandono de residuos en Santa Marta no solo afecta las calles y espacios urbanos, sino también a los ecosistemas naturales que rodean la ciudad. El río Manzanares, uno de los afluentes más emblemáticos y fuente histórica de agua para la capital del Magdalena, se ha convertido en un receptor de muebles, escombros, electrodomésticos dañados, plásticos y todo tipo de desechos que terminan en sus riberas o son arrastrados por la corriente hacia el mar Caribe.
Recorridos realizados por la empresa ATESA y reportes ciudadanos evidencian que, a lo largo de su cauce, especialmente en sectores como el barrio Pescaíto, el puente de la Avenida del Río y la desembocadura en la Bahía de Santa Marta, es común encontrar colchones, restos de madera, bolsas de basura y electrodomésticos en desuso, generando focos de malos olores, proliferación de insectos y un riesgo sanitario para las comunidades que habitan cerca de sus orillas.
Expertos ambientales advierten que la presencia de residuos sólidos en el Manzanares no solo deteriora el paisaje y afecta la biodiversidad, sino que también incrementa la carga contaminante que llega a la bahía, impactando a los ecosistemas marinos y al turismo, uno de los principales motores económicos de la ciudad. La acumulación de plásticos, por ejemplo, dificulta el flujo natural del agua, obstruye canales y favorece inundaciones en temporadas de lluvias intensas.
El servicio de recolección especial: rápido y gratuito
ATESA recordó que cualquier ciudadano puede solicitar sin costo adicional la recolección de muebles, colchones, electrodomésticos dañados, escaparates y otros objetos de gran tamaño a través de su línea de atención y WhatsApp oficial.
El proceso es sencillo:
- El usuario llama o envía un mensaje a la línea de atención para agendar la recolección.
- Se confirma una fecha y hora aproximada para el retiro.
- En promedio, el servicio se presta entre 24 y 48 horas después de la solicitud, dependiendo de la zona.
En cuanto a las restricciones, ATESA aclaró que no existe un límite estricto en el número de objetos, pero se recomienda informar con precisión la cantidad y el tipo de elementos para programar el vehículo adecuado.
Sobre el destino final de estos residuos, la compañía explicó que los objetos recogidos son trasladados a su estación de transferencia, donde se realiza una clasificación para reciclaje, reutilización o disposición final, según el estado y la composición de los materiales.
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Desconocimiento entre los ciudadanos
A pesar de la disponibilidad de este servicio, ATESA reconoce que todavía existe desconocimiento entre muchos samarios. “Hay personas que no saben que pueden pedir el retiro de sus muebles sin pagar un solo peso. Por eso insistimos en las campañas informativas, en los medios de comunicación y en redes sociales, para que nadie tenga excusa para abandonar objetos en la vía pública”, precisó la entidad.
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Un llamado a la conciencia
La empresa hizo un llamado urgente a la ciudadanía para que utilice correctamente los contenedores, programe la recolección especial cuando requiera desechar muebles o colchones y denuncie ante las autoridades los casos de abandono de residuos. “Nuestro servicio está al alcance de todos. Solo necesitamos que la gente se comunique y agende la recolección. Entre todos podemos mantener una ciudad limpia y libre de basureros ilegales”, reiteró el vocero.
Finalmente, ATESA pidió mayor apoyo de las autoridades para fortalecer los controles y aplicar sanciones ejemplares a quienes insistan en esta práctica que afecta la salud, el medio ambiente y la imagen turística de Santa Marta. Mientras tanto, la compañía continúa reforzando sus campañas de educación ambiental para que los samarios comprendan que la limpieza de la ciudad es una responsabilidad compartida.
El Dato
El Decreto 193 de 2017 establece sanciones económicas que pueden superar los $1.200.000 pesos para quienes arrojen muebles, colchones o escombros en sitios no autorizados.
Destacado
ATESA recuerda que la recolección de muebles y objetos grandes es completamente gratuita y puede solicitarse a través de su línea de WhatsApp oficial, con atención en menos de 48 horas.