Una responsabilidad que impulsa la transformación cultural

Dos mujeres con sus mascotas en un evento por la protección animal en Colombia. Foto EFE

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Lo que antes era visto como una simple compañía, hoy se ha convertido en un vínculo emocional profundo, acompañado de un creciente sentido de responsabilidad y compromiso por parte de los dueños.

Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, más del 60% de los hogares colombianos cuenta con al menos una mascota, siendo los perros y gatos los animales de compañía más comunes. Este fenómeno ha impulsado el desarrollo de un sector económico en crecimiento, pero también ha generado nuevas conversaciones sobre el bienestar animal y la tenencia responsable.

“Hoy en día, muchas personas están más informadas sobre los cuidados que necesitan sus mascotas. Acuden con mayor frecuencia al veterinario, vacunan, esterilizan y procuran brindarles una buena calidad de vida”, afirma la médica veterinaria Carolina Duarte, con más de 15 años de experiencia en el sector.

El cambio cultural también ha sido impulsado por campañas institucionales y el trabajo de fundaciones y colectivos animalistas, que han promovido la adopción como alternativa frente a la compra de animales. En varias ciudades, como Medellín, Bogotá y Cali, se han establecido programas de esterilización gratuita y jornadas de adopción masiva.



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Sin embargo, el camino hacia una tenencia plenamente responsable aún enfrenta desafíos. El abandono de mascotas sigue siendo una problemática nacional, especialmente en zonas rurales y periferias urbanas. De acuerdo con datos de organizaciones animalistas, se estima que hay más de un millón de perros y gatos en situación de calle en Colombia.

“La esterilización es clave para frenar la sobrepoblación. Pero también es importante educar a la ciudadanía. Tener una mascota no es un juego: implica tiempo, recursos y compromiso”, señala Alejandra Suárez, vocera de una fundación de protección animal en Bucaramanga.

Algunas ciudades han dado pasos firmes. En Medellín, por ejemplo, el Centro de Bienestar Animal La Perla ha sido pionero en brindar atención médica, esterilización y opciones de adopción para animales rescatados. En Bogotá, la Ley 1774 de 2016 reconoció a los animales como seres sintientes, marcando un antes y un después en la legislación colombiana en torno al maltrato.

Mientras tanto, miles de familias colombianas demuestran cada día que amar a una mascota también es educarse, protegerla y asumirla como un miembro más del hogar. La tendencia crece, y con ella, la esperanza de un país más consciente del valor de la vida animal.


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