El Fuerte San Fernando será restaurado después de 300 años

: Fuerte de San Fernando, la fortificación samaria que no quiere desaparecer.

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Por más de ocho años EL INFORMADOR se ha destacado por visibilizar la problemática del baluarte samario que hacía parte del sistema defensivo de la ciudad contra las arremetidas de los piratas en el siglo XVIII; y gracias a estas denuncias el Ministerio de las Artes, las Culturas y los Saberes ha anunciado su restauración y su apertura al turismo.

Por: Juan Mozo De Lima

Redactor de EL INFORMADOR

 

LÍNEA DEL TIEMPO

A lo largo de los años EL INFORMADOR se ha encargado de visibilizar el deterioro y el abandono del Fuerte San Fernando:



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EL INFORMADOR, desde hace muchos años, ha venido mostrando el deterioro del Fuerte San Fernando una joya arquitectónica, que tiene 300 años de historia, y a lo largo de este tiempo ha visibilizado esta problemática que, gracias a esta iniciativa, el Ministerio de Las Culturas, Las Artes y Los Saberes junto con el Gobierno Nacional se han pronunciado en restaurarlo y abrirlo al turismo.





Por casi tres siglos, el Fuerte San Fernando ha resistido el deterioro por muchos años. Esta joya arquitectónica se levanta entre el mar y la montaña, como un centinela que nunca pidió descanso, pero al que todos parecieron haber olvidado. Ahora, a las puertas de su tricentenario, el histórico bastión comienza a recibir la atención que por años le fue negada.

Construido en 1725 por orden del gobernador Juan Beltrán de Caicedo, el fuerte fue pensado como parte del sistema de defensa ante las incursiones piratas que amenazaban la Bahía. Integraba un triángulo estratégico junto a la isla de El Morro y el Fuerte de San Antonio. Era el escudo de una ciudad vulnerable, y el resultado del esfuerzo de una comunidad que ofrecía su mano de obra y su vida para defenderla.

Pero esa historia de valor y resistencia se fue desmoronando con el tiempo. A pesar de haber sido declarado Bien de Interés Cultural de la Nación mediante el Decreto 2673 del 20 de noviembre de 1989, el Fuerte ha vivido casi treinta años en el olvido, a la sombra de documentos oficiales que lo declaran patrimonio, pero no lo protegen.

Por otra parte, el Arquitecto e historiador Álvaro Ospino Valiente, quien se haga dedicado por muchos años a contar la historia del Fuerte San Fernando, hizo un llamado a las autoridades para que la recuperación del Fuerte San Fernando no se limite a una simple restauración física, sino que se integre a una estrategia sostenible de turismo cultural que garantice su preservación en el tiempo.

En diálogo con EL INFORMADOR, Ospino celebró el reciente anuncio del Ministerio de Cultura sobre la intervención del fuerte, pero advirtió que esta acción debe ir más allá de una restauración aislada. “Si se recupera nuevamente y se deja abandonado no estamos haciendo nada. Se requiere abrir ese sitio al turismo cultural para que pueda tener ingresos y hacerle mantenimiento anual”, aseguró.



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Un patrimonio en el olvido

El Fuerte de San Fernando no puede recibir visitantes. Está encerrado detrás de los muros del Batallón José María Córdova y custodiado por soldados que vigilan más ruinas que historia. Aunque se mantiene en pie, su interior se cae a pedazos. Techos colapsados, ladrillos sueltos, pasillos tomados por murciélagos y una estructura general que no concuerda con el título de Patrimonio Histórico de la Nación.

Las múltiples propuestas de intervención han terminado siendo solo eso: intenciones. Desde los proyectos frustrados del ingeniero Manuel Hernández en 1752 y de Agustín Crame en 1778, hasta las restauraciones parciales en los años ochenta y noventa —cuando se consolidó la torre y se hizo una reconstrucción del 50 %—, ninguna ha logrado devolverle la vida que merece. Incluso, durante la grabación de una telenovela, se instalaron techos de paja y madera sin permiso del Ministerio, cuyas consecuencias aún están visibles en el lugar


Acceso imposible

Aunque el Fuerte de San Fernando está fuera de la jurisdicción del Batallón, el Ejército impide el paso. Irónicamente, esta restricción ha servido como escudo contra el vandalismo, pero también ha condenado al monumento al aislamiento.

El arquitecto Ospino propone una alternativa: construir un muelle en playa Lipe para acceder por mar, con embarcaciones menores. Sería una vía turística y simbólica, como si se llegara a un mundo detenido en el tiempo. El recorrido en lancha desde la Marina Internacional no tardaría más de siete minutos, y permitiría apreciar el fuerte desde su perspectiva más imponente: la del mar, donde alguna vez apuntaron sus cañones.

Porque sí, aún se conservan los restos del almacén de pólvora, el cuartel, la cocina y la vigía. En la explanada, se instalaron hasta 11 cañones con vista a la Bahía, al mar abierto y a la playa. El fuerte resistió un último combate contra la Armada inglesa y desde entonces, ha enfrentado un enemigo más persistente: la indiferencia.

Como toda fortificación antigua, el Fuerte San Fernando también arrastra leyendas. Se dice que había un túnel secreto que lo conectaba con la Quinta de San Pedro Alejandrino y que Simón Bolívar lo utilizó para escapar. Pero los historiadores lo desmienten: el túnel nunca existió y Bolívar, enfermo y cansado, no tenía cómo recorrerlo.

Lo que sí existe es la memoria de lo que fue: un bastión samario, con arquitectura militar sencilla pero estratégica, levantado con cal, piedra y ladrillo, sin cemento, sin lujos. Muy diferente a las imponentes murallas de Cartagena, pero con una historia que no merece menos respeto.



¿Se hará un rescate?

A sus 299 años de su construcción, el Fuerte San Fernando está a nada de volverse polvo, el tiempo corre, el agua del mar no perdona las paredes, y los techos se encuentran totalmente caídos, lo que cada día se va convirtiendo en polvo y a su vez su historia de va olvidando.

Tal vez, a los 300 años que en poco tiempo lo va cumplir, el Fuerte San Fernando deje de ser una reliquia en coma para convertirse en un símbolo vivo del pasado que aún tiene mucho por contar y ser parte del turismo de Santa Marta.


EL DATO

El Fuerte San Fernando cumple ya 300 años siendo parte de la historia de Santa Marta.





Destacado

EL INFORMADOR fue el pionero en denunciar el deterioro del Fuerte San Fernando, ya que es parte esencial de la historia de Santa Marta

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