El barrio Minuto de Dios en Santa Marta es mucho más que un conjunto de viviendas; es el reflejo de la visión, el esfuerzo y el amor al prójimo que caracterizaron la vida de Monseñor Óscar Darío Vargas Jaramillo.
Por: Juan Mozo De Lima
Redacción: EL INFORMADOR
Este sacerdote, con su vocación de servicio y su inquebrantable compromiso social, fue el principal gestor de la fundación del barrio, un proyecto que cumple 50 años y sigue siendo testimonio de su obra.

El Nacimiento de un Barrio con propósito
El 1 de noviembre de 1974, el sueño de una comunidad digna para familias de escasos recursos comenzó a materializarse gracias a la gestión de Monseñor Vargas Jaramillo. Con el respaldo de la Diócesis de Santa Marta y la generosidad de varias familias que donaron terrenos, se construyeron las primeras viviendas del barrio. Entre los benefactores que hicieron posible esta obra estuvieron Pablo Solano Dávila, Gonzalo Ilich, José Francisco González, Jorge Conde, Tilsia de Sandoval, Zoila Guerrero de Díaz Granados, María Teresa de Zúñiga y Miguel Solano Dávila.
En su primera etapa, se entregaron 32 casas, y sus adjudicatarios participaron activamente en su acondicionamiento antes de la inauguración oficial. Desde entonces, la comunidad ha crecido y fortalecido su identidad bajo el lema: ”¿Quién es tu verdadero hermano? Tu vecino más cercano.”
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Una obra de Amor y Fe
Más allá de la construcción de viviendas, Monseñor Vargas Jaramillo se dedicó a consolidar una estructura social y espiritual que garantizara el bienestar de los habitantes del barrio. Gracias a su liderazgo, se logró la erección canónica y la construcción de la parroquia de La Eucaristía, punto central de la vida religiosa en la comunidad. Además, promovió la edificación de 187 casas de familia, una casa de oración, una casa episcopal, una casa para las hermanas, un hogar infantil y un puesto de salud.
Uno de sus mayores esfuerzos para garantizar la estabilidad del proyecto fue la organización del 8vo Banquete del Millón, un evento benéfico que recaudó fondos para la construcción del barrio. Además, encontró un gran respaldo en la comunidad del barrio Bavaria, donde personas solidarias contribuyeron con donaciones y apoyo logístico.

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Margarita Campo de Conde, en declaraciones a EL INFORMADOR, recordó el papel crucial de una de estas benefactoras: “Él encontró el apoyo de una comunidad de aquí de Bavaria, entre esas, Andita, que era la que lo acompañaba en todo y le dio posadas en su casa.”
Las personas que fueron las beneficiadas con las 32 casas recuerdan con mucho cariño a Monseñor Óscar Vargas Jaramillo, dicen que fue una persona maravillosa.
“Lo más hermoso que puede haber en la vida. Ese hombre tenía un corazón tan lindo que hoy en día yo creo que ya no existe, siempre lo teníamos presente, era un hombre que siempre estaba pendiente de su comunidad”, indicó Gloria Maldonado residente del

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Un legado que perdura en el tiempo
A lo largo de los años, el barrio Minuto de Dios ha seguido creciendo, consolidándose como un modelo de comunidad basada en la fe, el trabajo y la solidaridad. Familias que recibieron sus casas hace 50 años aún residen en ellas, manteniendo vivo el espíritu con el que fue concebido el proyecto.
Hoy, cuando recordamos a Monseñor Óscar Darío Vargas Jaramillo, no solo evocamos la memoria de un sacerdote comprometido, sino la de un verdadero constructor de comunidad. Su vida fue un testimonio de entrega y servicio, dejando una huella imborrable en la historia de Santa Marta y en el corazón de quienes fueron testigos de su obra.

El barrio Minuto de Dios es, sin duda, su más grande legado, un lugar donde su espíritu sigue presente en cada hogar, en cada calle y en cada oración elevada con gratitud por el hombre que hizo posible este sueño.
Acompañamos con la plegaria a sus familiares, amigos y a quienes lo apreciaban como sacerdote. La misa de exequias tendrá lugar en la Parroquia La Divina Eucaristía en Medellín, el miércoles 2 de abril de 2025. “Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel; entra en el gozo de tu señor”