El Centro Histórico: entre la memoria y la decisión

Columnas de Opinión
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Y entre el mar y la Sierra, Santa Marta; entre el turismo y la política, entendida como el servicio, mi corazón.  Por eso este año, mis columnas se intercalar, entre los dos tópicos, gratitud total a mis lectores, sus comentarios cuestionamientos y motivantes son siempre bienvenidos.


Santa Marta acaba de cumplir 500 años y, como suele pasar después de las celebraciones, llega el momento incómodo pero necesario: pensar qué hacemos con lo que somos. Pocas discusiones resumen mejor ese dilema que la del Centro Histórico, un espacio que no es solo postal turística, sino memoria viva, corazón urbano y espejo de nuestras decisiones colectivas.

El Centro Histórico de Santa Marta está protegido como Bien de Interés Cultural de carácter Nacional desde hace décadas. Sin embargo, protección legal no siempre ha significado cuidado efectivo. Durante los últimos cincuenta años, el Centro ha vivido ciclos de deterioro, abandono, usos desordenados e intervenciones fragmentadas, muchas veces sin una visión integral de largo plazo.

Hoy el tema vuelve al debate público. Se habla de una nueva etapa de intervención, de obras necesarias en calles y andenes, de alcantarillado pluvial, de soterramiento de redes y de la recuperación de plazas emblemáticas como la de Bolívar, el Parque Santander o San Francisco.

Pero reducir la discusión del Centro Histórico a cemento, adoquines y fachadas sería un error que ya hemos cometido antes. El verdadero reto no es solo cómo se ve el Centro, sino cómo se vive. El patrimonio no es un objeto estático; es un espacio habitado.

En conversaciones recientes con expertos en Arquitectura y Urbanismo, una idea se repite con insistencia: la recuperación del Centro Histórico debe equilibrar conservación patrimonial y vida urbana real. No se trata de congelar el Centro en el tiempo ni de convertirlo en un museo al aire libre. Tampoco de expulsar a quienes lo han sostenido durante años bajo el pretexto de “ponerlo bonito”. El patrimonio sin gente es solo escenografía.

Existe, además, un riesgo del que poco se habla con honestidad: que las intervenciones bien intencionadas terminen generando procesos de exclusión o gentrificación, donde el aumento del valor del suelo y los cambios de uso desplacen a residentes y actividades tradicionales. Recuperar el Centro no puede significar perder su alma. La historia no se preserva expulsándola.

Por eso, más allá de los anuncios y los cronogramas, la discusión de fondo es la gobernanza del Centro Histórico. ¿Quién decide? ¿Con qué criterios? ¿Escuchando a quiénes? La experiencia demuestra que los proyectos urbanos más exitosos son aquellos que integran la mirada técnica con la participación ciudadana, el conocimiento local y el respeto por el entorno social. Sin diálogo, cualquier plan, por bien diseñado que esté, queda incompleto.

El Centro Histórico también es una oportunidad estratégica para Santa Marta. Bien gestionado, puede convertirse en un espacio más caminable, más seguro, más digno y atractivo, no solo para el turismo, sino para la vida urbana. Un Centro vivo fortalece la identidad, dinamiza la economía local y eleva la calidad de vida. Pero eso exige coherencia, planeación y una comprensión profunda de lo que significa intervenir un bien común.  Además, una explicación, ¿por qué sistemáticamente has sacado las oficinas públicas de su entorno natural? ¿Por qué el Distrito se ha vuelto en inquilino cuando tiene tantos bienes en completo abandono?

Después de los 500 años, Santa Marta no necesita más discursos grandilocuentes ni proyectos aislados. Necesita decisiones responsables y sostenidas, capaces de entender que el Centro Histórico no es un problema que resolver, sino un patrimonio a cuidar con inteligencia y sensibilidad.

Ajá, Leo, ¿y hoy qué?

Hoy, informarnos, participar y exigir que la recuperación del Centro Histórico se haga bien, pensando en la ciudad real, en su gente y en el futuro que estamos construyendo, calle por calle, decisión por decisión.

 
Columna de Opinión e-mail: leonorconsuelogomez@gmail.com