Hay distintas razones por las que, a través de los tiempos, muchos grupos humanos decidieron llevar la vida debajo de la superficie terrestre: desde refugio contra el clima y los enemigos hasta el almacenamiento de agua y alimentos, pasando por rituales y otros motivos. Y no solo en épocas pretéritas; actualmente hay vida subterránea.
Roma, de exuberante historia y abrumadores monumentos, también vivió en el subsuelo. Son famosas las catacumbas cristianas, lugares de refugio, oración y sepultura, construidas fuera de las murallas; Las más extensas son las Domitila, pero también están las de San Calixto (primer cementerio oficial de Roma) o San Sebastián. El Coliseo esconde sus mazmorras que vivieron infinitas historias; ese hipogeo es todo un sistema de jaulas, pasadizos y plataformas que permitían el paso de gladiadores y animales desde y hacia la ovalada arena. Matera, la ciudad más antigua de Italia, localizada en la Basilicata italiana, es conocida como la Ciudad de las Piedras (Cittá dei Sassi); su sello de identidad son los sassi, esas excavaciones en las montañas usadas como vivienda desde el Paleolítico hasta los años 50 del siglo pasado; fue conocida como la cittá de la vergogna nazionale pues sus habitantes se avergonzaban de su pasado troglodita. Estuvo olvidada hasta cuando empezaron a aparecer en rodajes cinematográficos, como 007: Sin tiempo para morir, de la saga de James Bond y, principalmente, La pasión de Cristo. A partir de entonces se convirtió en un lugar de turismo. Hay mas en Italia: Orvietto, la región del famoso vino blanco, tiene sus galerías subterráneas que fueron ampliadas durante la Edad Media añadiéndoles túneles, bodegas y talleres.
El imperio inca tenía una red de túneles que conectaba lugares estratégicos; también servían de lugares rituales y hasta para propósitos políticos; el mito ahora es real. Hallazgos recientes debajo de Cusco que confirman la existencia de esa red de galerías y corredores, conocidos como chincanca. Esta red conecta distintos puntos del Tahuantinsuyo, las cuatro regiones del imperio, que involucraban también al Qhapaq Ñan, la red de caminos terrestres que facilitaba las comunicaciones y el comercio. Por ejemplo, dos lugares emblemáticos del poder político y religioso en Cusco, el Sacsayhuamán y el Quorikancha estaban conectados por esos túneles. Garcilaso de la Vega y los jesuitas del siglo XVII ya mencionaban esa red de pasadizos subterráneos. La civilización inca no solo era mucho más avanzada de lo que creíamos, sino que estaba adelantada a otras civilizaciones de América y del mundo ¿Cuánto más nos falta por saber de esa prodigiosa cultura? Aún hay mucho por descubrir ¿qué misterios enclaustra la Cueva de los Tayos en Cuenca, Ecuador?
Uno de los clásicos lugares en la península de Yucatán son los cenotes, esas impresionantes estructuras subterráneas producidas por el derrumbe de roca caliza que han dejado al descubierto una red de depósitos de agua dulce; muchos de ellos están interconectados por túneles submarinos. Estos lugares ceremoniales eran considerados, además de cámaras funerarias, portales para acceder al inframundo de los mayas, inclusive a ciudades sumergidas como Samabaj. En sus ciudades también existían enormes redes de túneles y cámaras, algunos conectados directamente a esos cenotes. En Copán, Honduras, los bajorrelieves representan el acceso al inframundo, Xibalbá. Era ese mundo oscuro gobernado por dioses misteriosos y criaturas aterradoras por donde las almas de los difuntos debían transitar, y podían recibir castigos terribles. Sin embargo, la cosmogonía maya es distinta a la cristiana; para ellos, Xibalbá no era el infierno que percibían los colonizadores españoles. Ese lugar no era el castigo para los pecados, concepto que tampoco existía para los mayas. Otras civilizaciones han vivido bajo tierra.
Todo esto nos conduce a varias preguntas: ¿Cuáles fueron las tecnologías de excavación utilizadas por los descendientes del hombre de Cromañón? Construir ciudades como Derinkuyu y Kaimakli llevaría décadas aun con las herramientas modernas. Si bien se han dilucidado algunas razones y motivos para construir esas portentosas ciudades, ¿qué más se esconde en ellas?