La relación entre el hombre y la tierra es milenaria. Desde el cielo vienen los dioses y sus representantes, sus dones y también los castigos: rayos y centellas, terremotos, plagas o diluvios. Las profundidades terrestres refugian a los demonios y sus infiernos, pero la tierra también acoge a los difuntos, ha servido de granero y depósito de alimentos, refugio temporal y después permanente, después centros rituales y escondite para protegerse de depredadores y enemigos.
No hay certeza de cuándo el ser humano empezó a usar cuevas y túneles como refugio. Sabemos, sí, que en el paleolítico superior se tiene evidencia de las primeras fogatas en las cuevas de Les Eyzies-de-Tayac (Francia) y las del Mirón en la Cantabria; posiblemente también es el origen de las primeras comidas cocinadas por el hombre, las sopas. Por razones también desconocidas, en la región de Capadocia los frigios construyeron ciudades subterráneas excavadas en roca volcánica 7 u 8 siglos AC, que fueron ampliándose con el tiempo por distintas civilizaciones. Es conocida Derinkuyu con su impresionante arquitectura; hay ventilación e iluminación suficientes, y almacenamiento de agua dulce. Tiene 18 pisos conectados por túneles que se adentran, se cree, unos 100 metros bajo tierra. Lo que desde afuera parecen pozos fue en algún momento lejano la vivienda y refugio de unas 20.000 personas; podían cocinar en fogones comunes sin ahogarse con el humo. Inclusive, Derinkuyu, que pudo haber refugiado a grupos de cristianos primitivos en sus épocas difíciles, está interconectada con otras ciudades subterráneas; los laberintos confundían a los enemigos que eventualmente pudieran entrar ahí. Todo un prodigio.
Petra es famosísima; localizada en el valle de Arabá, se trata de una antigua ciudad excavada en la roca, contemporánea con Derinkuyu; consideran los investigadores que fue construida por los edomitas. Fue muy próspera debido a su localización por donde pasaban las caravanas de mercantes; llegó a tener entre 20.000 y 40.000 habitantes. La tradición árabe sitúa en Petra el lugar en el que Moisés hizo que brotase agua de una pierda durante el Éxodo. La apertura de rutas comerciales marítimas por parte de los romanos hizo declinar a la ciudad.
La mejor manera de soportar las inclemencias de los climas extremos en Túnez ha sido las casas cuevas de Matmata; la ciudad fuer objetivo de los invasores por lo cual los bereberes decidieron excavar la montaña para construir viviendas. Se les tiene por cómodas y frescas; los accesos dan a un patio interior abierto a la superficie. Las cocinas modulan la temperatura; una exterior se usa en las épocas calurosas y otre interna atenúa el frío del invierno. Actualmente hay unas 50 casas habitadas que se utilizan para el turismo a 60€ la noche; George Lucas las utilizó para Star Wars. Lalibela (que debe su nombre al emperador Gebre Mesqel Lalibela) en Etiopía es otra interesante construcción por sus iglesias monolíticas; el emperador vio a Jerusalén en una visión y trató de construir una nueva ordenando 11 iglesias cristianas en piedra tallada conectadas por pasadizos subterráneos; una hagiografía del emperador afirma que los ángeles ayudaron en semejante tarea.
Nápoles subterránea es una ciudad paralela que discurre debajo de la superficie del centro histórico, a unos 40 metros de profundidad; cuando los griegos se instalaron en Nea Polis (hoy, Nápoles) excavaron la cantera de roca en busca de toba volcánica para la construcción; en la época romana se ampliaron como acueductos y cisternas de agua. Se dice que más de 200.000 napolitanos se salvaron de los bombardeos aliados gracias a esa red de túneles en los que aún se encuentran criptas y cementerios como las catacumbas de San Genaro; entre las supersticiones y leyendas se dice que en la pequeña capilla denominada Fuente de las Ánimas del Purgatorio las almas de los difuntos aún vagan en busca de paz. Las Galerías Borbónicas fueron construidas como vía de escape durante su reinado. El munaciello, un pequeño duende, habita los túneles.