Una App contra la flojera mental

Columnas de Opinión
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Vivimos un tiempo en el que la inteligencia artificial se nos volvió tan cotidiana como el café de la mañana, uno ya no consulta al vecino ni abre un diccionario, le pregunta a la máquina si va a llover en Cartagena, cómo se prepara un mote de queso o hasta qué carreta echar en una reunión. El problema es que detrás de esa comodidad se esconde un peligro invisible, mientras más le cedemos a la máquina menos ejercitamos nuestras neuronas, menos nos esforzamos, menos pensamos, en pocas palabras, nos vamos volviendo más brutos.

De una conversación con los filósofos Virgilio Hurtado y María Robles en Panamá salió una idea que quizás parezca loca pero tiene sentido, ¿y si existiera una aplicación que cada vez que alguien hiciera una pregunta obvia en estas plataformas, interrumpiera con una advertencia directa? Que en la pantalla saltara una frase inapelable, “Te lo puedo decir, pero te vas a volver más bruto.” Así de sencillo, sin adornos.

Y ya que todo esto funciona con correos electrónicos, la aplicación podría mandar un reporte semanal, un conteo de neuronas desperdiciadas, un ranking de posibilidades de aprendizaje perdidas, o mejor aún, un puntaje acumulado que después sirva para decidir si te aceptan en una universidad o si te dan un empleo. Imagínense a un pelao de Montería aplicando a un trabajo y el reclutador diciéndole, “mijo, usted tiene el puntaje de haber preguntado tres veces cuánta panela lleva el arroz con coco, y eso lo descarta automáticamente.”

No se trata de prohibir la curiosidad ni de ponerle cadenas al conocimiento, se trata de recordarnos que pensar es un músculo y que si no lo movemos se atrofia, que la pregunta fácil no debe borrar la búsqueda difícil, que la inmediatez no puede sustituir el proceso.

La inteligencia artificial puede ser aliada, siempre que no se convierta en muleta para flojos, porque si seguimos así el futuro será una vaina extraña, un mundo lleno de gente con acceso ilimitado a la información pero incapaz de sostener una idea propia, como aquel vecino que sabe todos los resultados del Junior y del Unión gracias al celular pero no recuerda dónde dejó las llaves.

Al final la cosa es clara, o nos ponemos a pensar por nuestra cuenta o nos resignamos a que un día la app nos mande el reporte con un sello rojo bien grande que diga, “felicitaciones, campeón, te graduaste con honores en flojera mental.”

Columna: Blosgs e-mail: Antonio.bozzi@gmail.com