Requerimos como ciudad refundarnos. Así lo entiende nuestro Alcalde Mayor, Doctor Carlos Pinedo Cuello, como un imperativo a soportarse y cumplir sobre la base de una transformación encaminada a resolver integra e integralmente nuestra situación en las más de nuestras áreas y niveles, así como respecto de redefinir su papel como Distrito, con una hoja de ruta a 25 y más años.
Hacer en la ciudad una positiva transformación estructural con planes de rescate, inversión productiva, eficiencia operativa y cambios de fondo. Convertirnos en motor de desarrollo autosuficiente con una estrategia financiera robusta y una reestructuración productiva, sustentada en reformas que nos sitúen como una unidad territorial vanguardista capaz de integrarse vertical y horizontalmente. Conquistar su porvenir. Reinvertir en producción. Fortalecer nuestra liquidez, saldar pasivos, sanear las finanzas operativas, resolver fragilidades y avanzar en competitividad, entre otros muchos generales y particulares aspectos en ruta a afianzarnos en los robustos pilares de todo cuanto traduce desarrollo y crecimiento.
Impone lo expuesto ir tras la búsqueda de anclajes y consolidaciones sostenibles, procurarnos recursos con base en criterios ambientales, sociales y de gobernanza, reforzar nuestro perfil hasta hacerlo atrayente a inversionistas locales, departamentales, regionales, nacionales y extranjeros, en la certeza que el avance no sólo debe responder a procesos operativos, sino también reflejar decisiones estructurales, toda vez que el mercado no sólo pregunta qué brindamos como ciudad, sino cómo lo hacemos y quién mide lo cual.
Proponernos reestructurarnos, revitalizarnos, adaptarnos a las nuevas necesidades, lo que implica una profunda transformación simbólica e histórica, y no solo una acción física, Volver a fundarnos, revisar nuestra marcha para adaptarnos a los nuevos tiempos, renacer, reordenarnos profundamente, plantear una revisión de valores y principios, presentar las transformaciones que capaz sean de adaptarnos a los desafíos actuales, utilizar los recursos simbólico-históricos que necesarios sean para legitimar la propuesta y conectar el pasado con el porvenir.
Es, en definitiva, invitarnos a reimaginarnos, nutrir a la ciudad de nuevos propósitos, de un sentido renovado de su identidad, hacernos prospectivos y estratégicos, converger, acercarnos, acoger con pasión el sentimiento de pertenencia, convivencia, cultura ciudadana, con argumentos que busquen generar cambios significativos en su estructura y en la forma de entenderla a sí misma y a su porvenir.