En serio, mujer en minoría.

Columnas de Opinión
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Nací mujer, me crie como mujer, heterosexual y mama de 4; nací cuando ya las mujeres eran sujetos de derechos, cuando podían votar; cuando además existía la ley de cuotas, que garantiza la participación equitativa de mujeres en cargos de decisión dentro de las entidades del Estado.  En un escenario mundial donde la población según el género está casi en igualdad, no podemos dejar reconocer que en Colombia datos proyectados habría más mujeres que hombres.

Personalmente gratitud total como mi padre Santandereano del sur de pura cepa, me educó como ser humano, dando clara aplicación a la definición de persona, del código civil: Todos los individuos de la especie humana, cualquiera que sea su edad, sexo, estirpe o condición” Por lo que realimente durante toda mi vida nunca sentí discriminación, sino al contrario valoración total en mi condición de ser humano, obvio con cualidades diferentes pero complementarias con el género masculino.

Y en serio, ahora en el primer gobierno Progresista, porque de izquierda poco, me enfrento a lo inimaginable todas las luchas de las que me antecedieron han perdido vigencia, y nuestras conquistas son reivindicadas por minorías que se identifican como mujer.

Alguien alguna vez me dijo, ahora tenemos tantos derechos, que no tenemos derechos, ahora se legisla para otras minorías, entre más pequeñas más relevancia.

Y en qué momento de la historia ser mujer… hasta ser hombre se ha convertido en un estigma. Acepto completamente la libertad de ser e identificarse como bien se tenga, en lo que no estoy ni estaré de acuerdo, es que una persona que se identifica como mujer, vulnere el derecho que durante tantas décadas hemos luchado para tener las nacidas mujeres.  Es que es perfecto poder expresar nuestra personalidad, con lo rangos que nos hagan felices; pero los derechos no pueden vulneran los derechos de los otros; y me siento vulnerada en mi condición. Cuando personas que se identifican como “maricon” quieren con el pronombre e- la representarme, o cuando una persona Trans, regenta una entidad para y por la mujer.

Todos y dijo todos, porque tengo muy buenos amigos que se identifican mujeres, y hombres, y con tendencias sexuales diversas, y los respeto y valoro; y así como yo no les impondría ser como yo, espero el mismo trato, ser valorada en mi condición, y respetado mis derechos de representación. Porque no me representa como mujer alguien por el solo hecho de indicarse como tal.

Para concluir debo escribir el verdadero progresismo sería el respetarnos como ser humanos, con nuestras calidades y capacidades, (independientemente de los géneros) y que los puestos de poder, dirección sea asignados por las cualidades y capacidades y a seres humanos que dimensionen que el bien común es la prioridad.

Lástima que finalmente cuando elegimos por seguramente una mujer como vicepresidente cuando además su color de piel es minoría, se haya acentuado la discriminación inclusive para los grupos mayoritarios (mujeres). Y hasta el propio presidente tenga la “gallardía” de afirmar: Que a él ninguna persona negra le iba a decir que hacer.  Pobre de él ha pedido el ser asesorado por grandes seres humanos, que además ostenta un color de piel hermoso y único.

¿Ajá, Leo, ¿y hoy que hiciste por Santa Marta? Trabajando en que sea tres los candidatos, y entre ellos uno que nos represente a todos, y quiera sacrificara aspiraciones futuras por el bien común.

Columna de Opinión e-mail: leonorconsuelogomez@gmail.com