Nacido en la península ibérica, en Alcalá de Henares, comunidad de Madrid, en fecha que no se conoce con exactitud, pero, con fundamento en que fue bautizado el 9 de octubre de 1.547 en la iglesia de Santa María, y que el 29 de septiembre es el día consagrado a San Migue Arcángel, se ha tenido como esta última la data de la llegada al mundo del eximio escritor don Miguel de Cervantes Saavedra. Hombre que en la parábola de su vida enfrentó avatares múltiples. Vástago de progenitores ricos en descendencia y escasos en denarios, dejó a corta edad el hogar paterno en procura de mejor ventura y en audaz aventura, a los 24 años viajó a Italia, se enroló en el ejército que en ese país tenía la corona española, participó activamente en la batalla de Lepanto, conflicto naval en el que, guerreando desde la popa de una embarcación recibió tres impactos de arcabuz en el brazo izquierdo que le quedó paralizado sin ser amputado, lesión física por la que, para el resto de sus días, le fue asignado el honroso apelativo de “el manco de Lepanto”.
Regresó a su patria un decenio después de recuperar la libertad en Argel donde había sido retenido y, por su participación sobresaliente en la batalla de Lepanto y tener carta de recomendación de don Juan de Austria, era reputado señor importante, lo que a los secuestradores les pareció título suficiente para pedir suma cuantiosa por su recate. Ya en España se dedicó a hacer lo que desde su infancia decía que le gustaba hacer: escribir novelas y componer poesía. El ignoto don Miguel inició entonces su gesta como escritor prolífico y se convirtió en la figura cimera de la literatura española y universal. Comentaristas atildados de la obra de Cervantes Saavedra cuantifican en sesenta la cantidad de novelas salidas de la pluma del fecundo autor. Con estilo clásico, en el idioma español resultante del proceso centenario de decantación de la lengua castellana cuya primera gramática publicada en 1.492 se le atribuye a don Antonio de Nebrija, don Miguel le dejó a la humanidad un legado intelectual imperecedero: el inmenso acervo constituido por sus inmortales novelas narrativas en géneros distintos, morisco, bizantino, pastoril, picaresco: La Galatea, La Gitanilla, El Amante liberal, Rinconete y Cortadillo, La española inglesa, El licenciado vidriera, El celoso extremeño, La ilustre fregona, El casamiento engañoso, El coloquio de los perros, . Como notable dramaturgo compuso, entre otras: El trato de Argel y La Numancia; y como eminente inventor de comedias: El gallardo español, La casa de los celos y el Rufián dichoso. Si estuviera vivo hoy el título lo hubiera escrito en plural. Cervantes Saavedra es señalado como el más connotado y leído escritor de todos los tiempos en lengua española. Su novela cumbre es El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, publicada por primera vez en dos libros en 1.605. Al cumplirse la efeméride 477 del nacimiento del iluminado escritor hispano, el apodado caballero de la “triste figura”, que cabalgó en Rocinante, acompañado de su escudero leal Sancho Panza; el que en su fantasía vio truhanes donde había molinos; el obsesionado enamorado que idealizó a Dulcinea del Toboso; el enjuto personaje que se armó para librar batallas y desatar entuertos; el que, con prosa limpia, esculpió en el frontis de la humanidad culta sentencias sublimes y enseñó con pluma áurea que se puede ser buen novelista sin procacidad ni obscenidad; a ese gigante, -mayor que el enorme Caraculiambro imaginado por Cervantes-, el extenso universo amante de las letras lo recuerda y lo seguirá recordando con afecto y gratitud de veras inextinguibles, y le tributa homenaje en esta fecha memorable.