El primer indígena Arhuaco en contar su propia historia a través de la fotografía y el cine documental habla con EL INFORMADOR desde Kankawarwa, sobre su misión de visibilizar la cultura, los dolores y la resistencia de su pueblo.
Por: Luis Guillermo Saumeth González
Redacción EL INFORMADOR
Amado Villafaña no solo es fotógrafo y documentalista, es un puente entre mundos; hijo de líderes y testigo de la violencia en la Sierra Nevada de Santa Marta, tomó una cámara y decidió mostrar la realidad arhuaca desde adentro, con respeto y fidelidad al pensamiento de los mamos. Hoy, sus documentales, libros y exposiciones han cruzado fronteras.
EL INFORMADOR: ¿Quién es Amado Villafaña?
Amado Villafaña: “Soy hijo de un gran líder, Juan Bautista Villafaña, conocido como Duane; viví como cualquier niño Arhuaco, cultivando, caminando la Sierra Nevada, pero la violencia me marcó. En los años noventa fui acusado injustamente de colaborar con grupos armados, casi me matan eso me empujó a salir de la Sierra y pensar: tenemos que contar nuestra versión, hacer películas, publicar libros; así comenzó este camino”.
Con cámara en mano Amado se ha dedicado a llevar el mensaje de conservación de la madre tierra a toda la sociedad, siempre fiel a la cosmovisión de los mamos. Foto cortesía.
E.I: ¿Qué lo llevó a tomar una cámara?
A.V: “No fue una vocación artística como en la sociedad mayoritaria, Fue una necesidad; en 2002, la Sierra Nevada de Santa Marta estaba rodeada por grupos armados, Fuimos objetivo militar era urgente mostrar cómo pensábamos, qué significaba el territorio para nosotros y fue ahí donde decidimos ‘domar’ las cámaras”.
A.V: “Ha sido un proceso mayormente empírico, pero también hubo apoyos puntuales; la Universidad Javeriana, el antropólogo Pablo Mora, el fotógrafo Stephen Ferry, talleres rápidos, pero sobre todo, mucha práctica y voluntad”.
Amado Villafaña, cineasta y fotógrafo Arhuaco y Luis Guillermo Saumeth González, periodista de EL INFORMADOR. Foto Rony Barrera.
E.I: ¿Cuántas películas ha hecho?
A.V: Más de 20. Empezamos con una organización llamada Gonawindúa Tayrona, y de ahí surgió una serie de diez capítulos llamada Palabras Mayores. Luego vinieron otras películas sobre la violencia, el agua, el canto y el territorio.
E.I: ¿Cuál fue el contraste entre su mirada y la de los documentalistas externos?
A.V: El problema es que muchos vinieron filmaron y registraron nuestra cultura como si fuera suya. Se apropiaban del conocimiento colectivo y no mostraban lo que el mamo quería decir. Por eso decidimos hacerlo nosotros mismos desde adentro con respeto, fidelidad y propiedad colectiva.
E.I: ¿Cómo ha sido el impacto de su trabajo en el exterior?
A.V: He podido llevar exposiciones a Nueva York, París, Berlín, Roma, Ginebra. No sé si mis fotos son tan buenas o si el hecho de que sea un indígena fotógrafo llama la atención; pero eso ha abierto puertas, hemos publicado tres libros y seguimos haciendo cine.
Amado Villafaña desde Kankawarwa le contó a EL INFORMADOR como ha sido el proceso que lo llevó a contar la historia de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Foto cortesía.
E.I: ¿Cuáles son esos libros?
A.V: Uno se llama Niwi Umukin, que habla de la línea negra y los elementos del territorio, otro, Palabras de Ankimaku, compara la Sierra con el cuerpo humano. Y el tercero, La Lucha Arhuaca, es una recopilación de documentos sobre la misión capuchina.
E.I: ¿Qué viene ahora?
A.V: Varios proyectos. Uno con National Geographic sobre la línea negra, otro sobre el diálogo entre mamos y científicos de la física cuántica; queremos unir esos dos saberes para ver cómo mejorar nuestra relación con el planeta.
Imagen de la exposición Visión Ancestral, una muestra del trabajo que realiza Amado Villafaña para visibilizar la cultura de los pueblos indígenas. Foto cortesía, derechos reservados.
E.I: ¿Cómo trabaja con hermano mayor y hermano menor en sus producciones?
A.V: Pensamos siempre en dos públicos: los hermanos menores y los nuestros. Para eso, los conceptos internos los manejo yo, pero la estructura técnica muchas veces es con apoyo de hermanos menores, siempre buscamos que sean respetuosos, casi invisibles en los productos, pero necesarios.
Afectado por la violencia que ocurría en el territorio Amado Villafaña tomó la decisión de domar una cámara y retratar los padecimientos de los cuatros pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Foto cortesía.
E.I: ¿Cuál es su visión sobre los 500 años de Santa Marta?
A.V: Celebrar los 500 años es como celebrar la llegada del Covid. Para nosotros fue el inicio del exterminio cultural, pero no vivimos con rabia, proponemos que, en lugar de celebraciones con gastos y fuegos artificiales, se reflexione sobre cómo proteger el agua, el aire, el territorio, eso sería más valioso.