Carmen Guerrero, la mujer que convirtió a ‘Helados Delicrem’ en tradición samaria

‘Helados Delicrem’ funciona en la misma esquina del Centro Histórico donde nació hace más de 60 años. Foto: derechos reservados/ELINFORMADOR

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Propietaria y heredera de una historia familiar, Carmen Guerrero mantiene viva en el Centro Histórico la heladería tradicional de Santa Marta, con más de 60 años de sabores artesanales.

Una esquina que no se mueve

En Santa Marta hay esquinas que no necesitan presentación. Una de ellas está en el corazón del Centro Histórico, donde funciona desde hace más de seis décadas ‘Helados Delicrem’, la heladería tradicional de la ciudad. No se trasladó, no cambió de sede ni perdió su esencia. En esa misma esquina empezó todo y en esa misma esquina continúa.

El lugar funciona en una antigua vivienda colonial conocida como la Casa Guerrero, un espacio que ha sido testigo de generaciones, cambios urbanos y recuerdos familiares. Allí, el frío del helado se mezcla con la memoria viva de la ciudad.

Al frente de esta historia está Carmen Guerrero, una mujer que heredó mucho más que un negocio: heredó una tradición, un oficio y una responsabilidad con Santa Marta.

La Casa Guerrero, vivienda colonial que ha albergado la heladería familiar durante décadas.Foto: derechos reservados/ELINFORMADOR

El origen familiar de ‘Helados Delicrem’

La historia comienza con Josefina Sánchez de Guerrero, madre de Carmen, una mujer venezolana que estudió en Colombia y que, tras casarse con Carlos José Guerrero Polo, se estableció en Santa Marta a mediados del siglo pasado.

Josefina era inquieta y visionaria. En una época en la que Venezuela vivía un auge industrial, viajó a ese país y conoció las primeras máquinas artesanales para hacer helado, impulsadas principalmente por inmigrantes italianos. Decidió traer esa tecnología a Santa Marta, cuando aún no era común hablar de heladería artesanal ni de sabores especializados.

Así nació ‘Helados Delicrem’, un emprendimiento familiar que con el paso de los años se convertiría en referente de tradición y calidad, compartiendo helados 100% naturales con generaciones de samarios.

Una hija que ayudó sin saber que se quedaría

Durante muchos años, Carmen Guerrero no pensó que su vida estaría ligada a la heladería. Vivía en Bogotá, estaba casada y trabajaba en otras áreas. Sin embargo, comenzó a ayudar a su madre desde la distancia.

Carmen Guerrero, propietaria de ‘Helados Delicrem’ y guardiana de una tradición heladera samaria.Foto: derechos reservados/ELINFORMADOR

“Yo vivía en Bogotá, pero la ayudaba. Iba a ferias, miraba lo último en sabores y técnicas, y se lo mandaba”, recuerda.

Ese apoyo se transformó en aprendizaje. Carmen empezó a formarse en heladería artesanal, asistió a cursos y se familiarizó con la técnica italiana tradicional, en una época en la que en Colombia aún no se conocían ingredientes como el pistacho o la macadamia.

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“Yo cargaba las bolsitas y le explicaba a la gente qué era lo que estaba comiendo”, cuenta.

El relevo tras la pérdida

En 2003 falleció Josefina Sánchez de Guerrero. Fue entonces cuando Carmen asumió la heladería. No por imposición, sino porque era quien conocía el proceso, los proveedores y la esencia del negocio.

Carmen Guerrero permanece vinculada al proceso diario, desde la producción hasta la atención al público.Foto: derechos reservados/ELINFORMADOR

En 2005 tomó una decisión definitiva: se trasladó a vivir a Santa Marta para dedicarse de lleno a ‘Helados Delicrem’. Desde entonces, no se ha ido. Ha hecho ajustes, mejoras y cambios necesarios, pero sin perder la esencia original.

“Me fui enredando y terminé enamorada de la heladería”, afirma.

La defensa de lo artesanal

Mientras el mercado evolucionó hacia lo rápido y lo industrial, Carmen decidió mantenerse fiel a la técnica tradicional. En ‘Helados Delicrem’ el proceso sigue siendo artesanal: pasteurización de la base, maduración durante horas y elaboración cuidadosa al día siguiente.

“Eso es más costoso y más elaborado, pero es más rico. Es la técnica vieja, la italiana”, señala.

Para Carmen, el tiempo y la calidad no son negociables. “Hoy muchos compran una bolsa, la mezclan y listo. Yo no trabajo así”, enfatiza.

Un negocio con doliente

La heladería nunca se convirtió en franquicia ni se expandió a múltiples locales. Carmen no quiso delegar el control del producto ni perder el contacto directo con los clientes.

Helados artesanales elaborados con técnica tradicional italiana y materias primas 100% naturales.Foto: derechos reservados/ELINFORMADOR

“No me interesa abrir muchas heladerías. Esto tiene dueño, tiene doliente y yo siempre estoy aquí”, dijo.

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Para ella, la diferencia está en el amor con el que se hace el producto. “No es lo mismo hacerlo por plata que hacerlo porque te gusta”, dice.

Generaciones que regresan

Uno de los mayores orgullos de Carmen es escuchar a los clientes decirle: “Mi mamá me traía aquí y ahora traigo a mi hija”. La heladería vive, principalmente, del samario, del cliente fiel que regresa generación tras generación.

“Eso es lo más lindo, que vuelvan y se acuerden”, confiesa.

Más que helados, memoria de ciudad

Hoy, ‘Helados Delicrem’ no es solo una heladería. Es un símbolo del Centro Histórico, un punto de encuentro y una muestra de cómo una mujer ha sostenido, con trabajo silencioso y constancia, una tradición que forma parte de la identidad samaria.

Carmen Guerrero no se define como empresaria ni como pionera. Se define como alguien que ama lo que hace. Y quizás por eso, esa esquina sigue siendo la misma: fría, dulce y llena de historia.

Helados Delicrem

📍 Dirección:

Centro Histórico, Calle 15 # 2 – 70

Santa Marta, Magdalena

📞 WhatsApp y contactos:

311 276 7664 – 300 200 6049

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