Con el aumento de familias que conviven con animales de compañía en Colombia, las normas sobre su tenencia en conjuntos residenciales cobran mayor relevancia. Conocer la ley y fomentar la educación y el respeto son pilares para evitar conflictos y garantizar el bienestar de todos.
En Colombia, tener una mascota es una práctica cada vez más común. De acuerdo con Colveterinos, en 2023 el país registró alrededor de 27 millones de animales de compañía, de los cuales 14 millones son perros y 8 millones gatos. Ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla concentran la mayor cantidad de hogares con mascotas, alcanzando cifras del 65% o más. En el caso de la capital, un informe de la Secretaría de Salud estimó que cerca del 70% de los hogares tienen al menos un animal.
Sin embargo, esta creciente tendencia también ha traído nuevos desafíos para la convivencia en edificios y conjuntos cerrados, donde el respeto por las normas internas y los derechos de todos los residentes resulta fundamental.
Normas básicas para una convivencia armónica
El respeto por las áreas comunes es uno de los principios más importantes. Los propietarios deben llevar siempre a sus mascotas con correa, mantenerlas bajo supervisión y recoger sus excrementos, tal como lo establece la Resolución 208 de Bogotá.
Cada conjunto residencial puede establecer su propio reglamento interno, donde se especifiquen temas como el número de mascotas por vivienda, los espacios permitidos para pasearlas y las sanciones por incumplimiento. Sin embargo, estas normas deben estar alineadas con la legislación nacional y no pueden restringir derechos fundamentales.
La comunicación entre vecinos también es clave para prevenir conflictos. En caso de molestias por ruido o comportamientos inadecuados, se recomienda la mediación antes de llegar a instancias legales.
Le puede interesar: Santa Marta opta por arrendar en lugar de comprar viviendas
Zonas pet-friendly y educación animal
En grandes ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, varios conjuntos han implementado zonas pet-friendly, espacios diseñados para el esparcimiento seguro de las mascotas. Estas áreas reducen tensiones y promueven la socialización tanto de los animales como de sus dueños.
Además, la educación y socialización de las mascotas es esencial. Perros y gatos bien entrenados tienden a comportarse mejor en comunidad, evitando ladridos excesivos o comportamientos agresivos.
Incluso quienes no tienen mascotas pueden aportar al bienestar animal apoyando campañas de sensibilización o actividades conjuntas de convivencia responsable.
Responsabilidad ante razas “peligrosas”
En Colombia, ciertas razas caninas son catalogadas como potencialmente peligrosas, entre ellas el Pitbull, Rottweiler, Dogo Argentino, Doberman y Bull Terrier. Aunque su tenencia no está prohibida, la ley exige medidas específicas de seguridad, como el uso de bozal, correa y seguro de responsabilidad civil.
Los propietarios deben garantizar que estos perros no circulen sin supervisión en las áreas comunes, mientras que los vecinos deben actuar con respeto y prudencia, evitando acercamientos innecesarios o reacciones que puedan generar tensión.
Resolución de conflictos y marco legal
La Ley 675 de 2001, que regula la propiedad horizontal, establece que los conflictos relacionados con mascotas deben resolverse mediante mediación o a través de la Junta de Propietarios. En casos graves, donde se demuestre daño o perturbación, se pueden imponer sanciones o solicitar la reubicación del animal.
Quizás le interese: Arriendos en Colombia aumentarían entre el 3% y 5%
Por su parte, la Ley 1801 de 2016, conocida como el Código Nacional de Seguridad y Convivencia, reconoce el derecho a tener animales de compañía y prohíbe la restricción total de su circulación en zonas comunes, siempre que se cumplan las normas de seguridad e higiene.
Asimismo, la Ley 746 de 2002 regula el manejo de caninos de manejo especial, mientras que la Ley 1774 de 2016 establece que el maltrato animal es un delito penal.
El abogado Rafael Gómez, especialista en derecho inmobiliario y fundador de la firma DERAÍZ Abogados, explicó que “ningún reglamento interno puede estar por encima de las leyes nacionales ni vulnerar los derechos de las personas a convivir con sus animales de compañía”.
Protección judicial y derechos
Cuando un conjunto restringe de forma indebida la tenencia de mascotas, los afectados pueden recurrir a una acción de tutela. En estos casos, los jueces pueden ordenar la modificación del reglamento interno o el cese de conductas restrictivas, especialmente cuando se afecta la salud mental o física de los propietarios, como en el caso de los animales de apoyo emocional.
Lea también: “Santa Marta, Barranquilla y Cartagena no compiten, se complementan”
El desacato a estas órdenes judiciales puede acarrear multas e incluso arresto para los administradores que no cumplan.
Según Colveterinos, el 70% de los hogares en Bogotá convive con al menos una mascota, siendo los perros y gatos los más comunes.
“Ninguna norma de propiedad horizontal puede estar por encima del derecho a convivir con una mascota”, recordó el abogado Rafael Gómez, especialista en derecho inmobiliario.