Bajos niveles de agua, acumulación de sedimentos y residuos sólidos marcan el panorama actual en uno de los principales cuerpos hídricos de Santa Marta, generando preocupación ambiental y social.
Las condiciones actuales de la desembocadura del río Manzanares reflejan los efectos de la temporada seca, dejando en evidencia la disminución del caudal, la presencia de extensos bancos de arena y un notable deterioro ambiental en este punto estratégico de la ciudad. El descenso del nivel del agua ha modificado el curso natural del río, dificultando su conexión directa con el mar Caribe y generando zonas con agua estancada, situación que impacta tanto el ecosistema como el entorno paisajístico.

Bajo caudal y bancos de arena visibles
Durante este periodo seco, el río Manzanares presenta niveles considerablemente bajos, lo que ha facilitado la formación de montículos de arena en la desembocadura. Estas acumulaciones reducen el flujo natural del afluente y alteran la dinámica hidráulica del sector. Aunque este fenómeno suele intensificarse en épocas de sequía, especialistas advierten que la falta de mantenimiento del cauce y la intervención humana contribuyen a agravar la situación, aumentando el riesgo de afectaciones mayores cuando se presenten lluvias intensas.
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Residuos sólidos afectan el ecosistema
Otro aspecto preocupante es la acumulación de residuos sólidos en las orillas del río, entre ellos plásticos, llantas, restos vegetales y desechos domésticos, que quedan expuestos con la disminución del nivel del agua. Estos residuos no solo generan contaminación visual, sino que representan una amenaza para la fauna que aún habita el sector, como aves acuáticas que utilizan el río como espacio de alimentación y refugio, además de afectar la calidad del agua que desemboca en el mar.

Un ecosistema frágil en medio de la ciudad
Pese a las condiciones adversas, el río Manzanares continúa siendo un ecosistema activo, aunque vulnerable. La presencia de aves y otros organismos evidencia que el cuerpo de agua aún mantiene funciones ecológicas, pero la presión ambiental constante pone en riesgo su sostenibilidad.
La desembocadura del río es considerada un punto clave desde el punto de vista ambiental y urbano, por lo que su estado actual reactiva el llamado a implementar acciones de recuperación, control y educación ambiental.
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Llamado al cuidado y la corresponsabilidad
La situación observada durante esta temporada seca pone de relieve la necesidad de fortalecer la cultura ciudadana en torno al manejo de residuos y de avanzar en estrategias
integrales para la protección del río Manzanares. Habitantes y defensores del medio ambiente coinciden en que la recuperación de este afluente requiere el compromiso conjunto de autoridades y ciudadanía, con el fin de preservar uno de los principales ríos de Santa Marta y su desembocadura en el mar Caribe.

Impacto social y percepción ciudadana
La situación en la desembocadura del río Manzanares también tiene un impacto directo en la percepción de residentes y visitantes, quienes transitan por este sector y observan con preocupación el estado del afluente. Para muchas comunidades cercanas, el deterioro del río representa no solo un problema ambiental, sino también una afectación a la imagen urbana y al uso recreativo de este espacio natural.
Asimismo, ciudadanos consultados señalan que durante la temporada seca se hace más evidente la necesidad de intervenciones preventivas, como jornadas de limpieza, control de vertimientos y acciones de recuperación que permitan mitigar los efectos de la sequía y evitar un mayor deterioro del entorno.
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Corpamag no tiene programa vigente para el mantenimiento de la desembocadura
Actualmente no existe un programa en ejecución para el mantenimiento de la desembocadura del río Manzanares, según confirmó la Corporación Autónoma Regional del
Magdalena a EL INFORMADOR, en respuesta a consultas sobre la situación del afluente durante la temporada seca.

Proyecto río Manzanares
Desde la autoridad ambiental se precisó que, aunque en este momento no se adelantan acciones específicas en ese punto del río, durante el año 2024 se realizaron labores de
limpieza en el marco del proyecto del río Manzanares y el Parque, intervención que permitió la recuperación de 16 kilómetros del cauce.
La información fue suministrada por Corpamag a este medio, en el contexto del análisis sobre las condiciones actuales de la desembocadura, donde el bajo caudal, el arenamiento y la acumulación de residuos se hacen más visibles en época de sequía.
La entidad ambiental no indicó si se contemplan nuevas intervenciones a corto plazo, mientras persiste la preocupación ciudadana por el estado ambiental de este importante cuerpo de agua que atraviesa la ciudad y desemboca en el mar Caribe.
Intervenciones previas en el cauce del río
Corpamag recordó que las labores de mantenimiento y limpieza realizadas en 2024 hicieron parte de un proyecto integral de recuperación del río Manzanares y su entorno, el cual permitió intervenir 16 kilómetros del cauce, con acciones orientadas a la remoción de residuos y al mejoramiento de las condiciones ambientales del afluente.
Seguimiento ambiental en temporada seca
Desde la autoridad ambiental se indicó que, pese a no existir actualmente un programa específico para la desembocadura, se mantiene el seguimiento a las condiciones del Río Manzanares, especialmente durante la temporada seca, cuando los efectos del bajo caudal y la acumulación de sedimentos se hacen más evidentes en distintos tramos del afluente.