Egresados de la institución, algunos de ellos, quienes actualmente derivan el sustento de sus familias gracias a los conocimientos adquiridos en los talleres, coinciden en exigir una pronta intervención por parte de las autoridades, para lograr la recuperación de la edificación declara por el gobierno nacional Bien de Interés Cultural. Segunda entrega.
Tras la grave situación de deterioro en el que se encuentra la edificación en la que funcionó por muchos años el Instituto Técnico Industrial, y que evidenció a profundidad EL INFORMADOR, con la primera entrega del especial ‘Zona Crítica’ publicada en nuestra edición de ayer martes, las reacciones de egresados no se hicieron esperar.
Estos dieron a conocer su tristeza e impotencia al ver cómo el edificio en el que permanecieron gran parte de sus vidas como estudiantes de bachillerato, se cae a pedazos ante la mirada complaciente de las administraciones distrital y departamental y de los ministerios de Educación y Cultura, que han pasado de ‘agache’ para ignorar el problema que ya se ha trasladado a lo social y de seguridad.

En medio de su inconformismo, hicieron un llamado a las autoridades para que esta, edificación declarada por el gobierno nacional Bien de Interés Cultural, pueda ser recuperada y llevada a su estado original para volver a entregarle a la comunidad samaria, bachilleres técnicos que terminan por aportar su grano de arena al desarrollo y la capacitación técnica.
Le puede interesar: La Industrial: de Bien de Interés Cultural a monumento a la desidia
En diálogo con EL INFORMADOR, un grupo de egresados de la Promoción 1987, recordaron hechos que les marcó la vida estudiantil, señalando que las discusiones y peleas pasaron a un segundo plano por el sentido de hermandad que asumieron asistiendo a la institución que está completamente destruida y sumida en el abandono.

Algunos exalumnos dolientes
José Luis Cabrera, presidente del Sindicato de Directivos Docentes de la Educación del Distrito, señala que para un exalumno y para la ciudadanía que tuvo la oportunidad de estudiar o conocer la hoy llamada I.E.D. Industrial, el otrora, Instituto Técnico Industrial, es triste ver el lamentable estado en el que se encuentra el edificio en el que funcionaba, y que pese a ser patrimonio se encuentra en lamentables condiciones.
Le puede interesar: Centro de Santa Marta: ¿Histórico?
“Es triste observar cómo se ha ido destruyendo la infraestructura. Cómo día tras día, los habitantes en condición de calle, los vendedores ambulantes, los jugadores de mesa y los talleres de motocicletas, se apoderan cada vez más del entorno, contribuyendo a afear, su ya deteriorada imagen”, dijo el exalumno.

Calixto Liñán Felipe, Rector de la I.E.D. Camilo Torres, siente dolor profundo por la situación del edificio del que fuera uno de los colegios más importantes de la ciudad. “Recuerdo que muchos padres de familia luchaban un cupo en la Industrial para que sus hijos aprenderían un arte o un oficio que les serviría para la vida. Hoy lamentablemente el colegio, como fuente de educación técnica está condenado a desaparecer porque los gobiernos, entiéndase nacional, departamental o distrital, al parecer no tienen la intención de recuperarlo para que cumpla con esa enseñanza técnica tan valiosa.
Le puede interesar: Caos vehicular La odisea de los hinchas del Unión para ir al ‘Sierra Nevada’
La situación de esta institución es igual a la del INEM, del Liceo Celedón, del Hugo J. Bermúdez y de la Santander, y a la de la mayoría de los colegios de Santa Marta y del Magdalena, excepto contadas excepciones en las que obtener muchos ingresos algunas alcaldías le invierten. Pero acá, aunque quisieran, la administración departamental (dueña de la infraestructura) y la distrital que responde por el funcionamiento académico, no cuentan con los recursos suficientes para mantener los colegios anualmente”.

Señaló además que, “algo hay que hacer e invito a que los egresados del Instituto Técnico Industrial para que nos reunamos y hagamos una propuesta a los gobiernos para ver qué se puede hacer para recuperar este importante colegio”.

Por su parte, el también egresado, Gidel Manjarrez, trabaja de manera independiente, quien en medio de su preocupación le dijo a EL INFORMADOR que, “la educación industrial hace parte de un legado que nos brindó en su momento el sistema educativo, dejando en nosotros no solo las bases de educación formal sino también la posibilidad de rotar por los diferentes talleres aprendiendo el uso de herramientas y maquinarias que a muchos nos preparó para poder elegir una forma de vida. La institución está en deplorables condiciones y que no se encontrará otra edificación que este más adecuada a este tipo de enseñanza. Se necesita tomar cartas en el asunto; realizar los estudios que permitan desarrollar un proyecto de recuperación, independiente de colores políticos pensando en el bienestar de muchos estudiantes samarios”.
Le puede interesar: Caos vehicular La odisea de los hinchas del Unión para ir al ‘Sierra Nevada’

Lewis Miguel Contreras, extrabajador ferroviario, no fue ajeno a la situación y recalcó que, “duele ver cómo una institución como esta y su planta física que por muchas décadas fue elemento de educación no solo formal sino también en un ámbito técnico, haya ido desapareciendo por la desidia y el olvido a la que la han sometido los gobiernos de turno durante tanto tiempo. Muchos pasamos por sus aulas y talleres donde aprendimos como decía mi difunto padre, un oficio, una herramienta, para defendernos en esta vida" y si esa fue la realidad de muchos como en mi caso ingresé al mundo laboral gracias a lo aprendido en su taller de metalistería y en sus aulas”.

Paredes, escleras metálicas y pasamanos muestrean el grave deterioro que se tomó a toda la estructura. Foto derechos reservados/EL INFORMADOR
Erick Rivas, exalumno de la Promoción 1987, repudió el estado actual de la edificación, y rechazó la desidia de las autoridades encargadas de mantener este Bien Cultural. Ignoran que este inmueble es prácticamente una reliquia de la ciudad.
Le puede interesar: El Rodadero a merced de los irresponsables

“No entiendo cómo es posible que las autoridades sean permisivas y no implementen las acciones pertinentes para su recuperación. Estas deben tener sentido de pertenencia para con este tipo de edificios. Fuimos y muy orgullosos lo que salimos con un técnico que permitió que muchos de los egresados derivaran el sustento de sus familias a través de lo aprendido en las asignaturas de talleres”, contó Rivas.

“La situación de la Industrial es gravísima. En la ciudad existen 73 instituciones que suman alrededor de 300 sedes, y muchos se están acabando; todos están en la misma situación”, Calixto Liñán.