A los samarios les gusta la tradición, los sancochos y buñuelos

Vegetales, frutas y cortes de carne organizados en bandejas, listos para el proceso de preparación en la cocina. Foto Derechos Reservados EL INFORMADOR

Invitados a la Mesa
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En diciembre la ciudad respira distinto, las calles se llenan de luces, el aroma a buñuelos invade las esquinas y en cada casa la cocina se convierte en el escenario principal donde se mezclan recuerdos, recetas y afectos.

Como parte de nuestra Sección de Participación Ciudadana, EL INFORMADOR salió a conversar con familias samarias para conocer a través de tres preguntas muy sencillas, cómo viven las fiestas de fin de año. Lo que encontramos fue mucho más que respuestas, encontramos historias, emoción y tradición viva.

 La mesa navideña donde empieza la magia

La primera pregunta fue directa, ¿Qué comida especial preparan en su casa para Navidad? Y la variedad de respuestas fue un retrato fiel de la riqueza culinaria de la región.

Para Emily Bustamante, la Navidad sabe a lo clásico: cerdo jugoso, puré de papa cremoso y una ensalada fresca. Son preparaciones que se repiten año tras año, no por costumbre, sino porque evocan recuerdos familiares que se renuevan cada diciembre. “Es lo que nos reúne, lo que sentimos que nos anuncia que la Navidad ya llegó”, aseguraron.

Ingredientes frescos y previamente medidos se alistan en la mesa de
cocina para la preparación de los diferentes platos durante.
Foto Derechos Reservados EL INFORMADOR

Por su parte, Giselle Campo tiene su propio ritual gastronómico: puré de papa gratinado infaltable en su mesa, pernil de cerdo, arroz navideño, ensalada y buñuelos. Una mezcla de sabores que combinan tradición, creatividad y el toque especial que ella y su esposo le imprimen a cada plato.

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Mientras tanto, Greicy Bruges nos transporta a un escenario distinto: su hogar es especialista en sancochos de gallina y de pata de vaca. Lo importante es que sea un plato caliente y abundante, capaz de reunir a la familia alrededor de una olla grande que parece nunca acabarse. Cuando la ocasión lo amerita, en su casa también hay pavo relleno, arroz con coco y una ensalada fría de papas y mayonesa que, según ella “simplemente no puede faltar

Giselle Campo, relata que en Navidad la preparación de los alimentos está a cargo de ella y su pareja. Foto Derechos Reservados EL  INFORMADOR
Giselle Campo, relata que en Navidad la preparación de los alimentos está a cargo
de ella y su pareja. Foto Derechos Reservados EL INFORMADOR

 ¿Quién cocina?

Más allá del menú, el encanto de la Navidad está en quién la hace posible. Nuestra segunda pregunta ¿Quién prepara esa comida o cuál es la tradición familiar? reveló un mismo patrón en todas las historias: la cocina se comparte.

En la familia de Emily por ejemplo, su mamá y su suegra lideran las preparaciones, pero todos aportan algo, desde picar verduras hasta servir los platos en la mesa. “Lo importante es compartir entre todos”, nos contó con la certeza de quien sabe que la Navidad no se mide en ingredientes, sino en compañía.

Para Giselle cocinar es un acto de pareja, ella y su esposo se encargan de todo. Entre risas, nos confesó que a veces terminan probando más de la cuenta antes de que los platos lleguen a la mesa, pero es parte del encanto. Además, mantienen tradiciones como rezar la novena y escribir la carta al Niño Dios con sus hijos, momentos que los unen más allá de una receta.

Greicy por su parte, dejó claro que su padrastro es el chef oficial de la casa en diciembre. Él es quien domina el arte del sancocho perfecto y las preparaciones fuertes para las fiestas. Pero lo realmente hermoso es cómo la familia se reúne alrededor de sus rituales: las doce uvas para pedir deseos, la ropa amarilla para atraer suerte, las lentejas, el arroz de la prosperidad y hasta la vuelta con la maleta a medianoche. Pequeños actos llenos de esperanza que se repiten cada año.

Celebración del 24 y 31
Para cerrar nuestra encuesta hicimos la última pregunta, ¿Cómo celebran el 24 y el 31 de diciembre?


 Las respuestas, aunque fueron diversas, coincidieron en lo fundamental de que ambas fechas se celebran en familia.

Emily enfatizó que para ellos no existe un momento más valioso que estar todos juntos. El 24 es un encuentro cálido, íntimo, donde lo esencial no es el regalo, sino el abrazo Y el 31 lo viven con el mismo espíritu, unión, agradecimiento y el deseo de un nuevo año en armonía.

Giselle nos pintó una escena igualmente cercana, música que ambienta la noche, una copa de vino para brindar y la compañía de sus seres queridos. Nada extravagante, pero sí profundamente significativo. “Eso es lo que siempre recordamos”, afirmó.

Greicy como buena defensora de las tradiciones vive estas fechas con entusiasmo y buena energía. El 24 se pasa entre risas, historias y la cena familiar; el 31 al contrario está lleno de tradiciones como las uvas, las maletas, las prendas amarillas y todos esos gestos simbólicos que más allá de atraer o no la suerte, hacen que la noche sea divertida e inolvidable.

 Una Navidad que se escribe entre todos

Las voces recogidas en esta edición especial nos recuerdan que la Navidad es un tejido colectivo construido con los hilos de la cocina, las tradiciones y el amor familiar. Cada plato servido, cada tradición realizada y cada abrazo de medianoche habla de una ciudad que celebra desde el corazón.

En Santa Marta, la Navidad no solo se siente, también se comparte y se vive. Y este especial es un reflejo de esa esencia, hecha de historias reales y cotidianas que juntas forman un gran relato de unión y esperanza.

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