Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Harvard junto a la Universidad de Copenhague reveló algo que pocos imaginaban: la calidad del aire no solo tiene efectos sobre la salud física, sino también sobre el estado de ánimo y el bienestar emocional.
Esto significa que respirar aire limpio no solo protege los pulmones, también contribuye a mantener una mente más tranquila.
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En palabras simples: el bienestar emocional también depende del entorno que respiramos.
En ciudades como Santa Marta o Bogotá, donde el tráfico y la quema de basuras aumentan la contaminación, este hallazgo invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar el aire que compartimos. No se trata solo de salud ambiental, sino de salud mental.