Las patologías cardiovasculares siguen siendo la principal causa de mortalidad en el país. Especialistas insisten en la consulta preventiva y el control de factores de riesgo para reducir muertes evitables.
Las enfermedades del corazón y del sistema circulatorio continúan encabezando las causas de muerte en Colombia, consolidándose como uno de los principales desafíos de salud pública. De acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y análisis de la Sociedad Colombiana de Cardiología, durante 2023 cerca de 80.000 personas fallecieron por estas patologías, lo que equivale aproximadamente a una de cada cuatro muertes registradas en el país.
Las enfermedades isquémicas del corazón se mantienen como la principal causa de mortalidad general, al representar cerca del 17 % del total de fallecimientos. Este tipo de afecciones suele estar estrechamente relacionado con factores de riesgo prevenibles como la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo y el sedentarismo, condiciones que, en muchos casos, no reciben diagnóstico ni control oportuno.
Ante este panorama, la Clínica del Occidente reiteró la importancia de la consulta temprana con el cardiólogo, no solo cuando se presenta una urgencia médica, sino como parte de una estrategia integral de prevención y cuidado de la salud.
“El corazón puede enfermar de forma silenciosa durante años. Cuando aparecen los síntomas, en muchos casos el daño ya está avanzado. Por eso la consulta preventiva y el control de los factores de riesgo son fundamentales”, explicó el doctor Miguel Ángel Zuleta, cardiólogo y coordinador del Grupo Cardiovascular de la Clínica del Occidente.
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La prevención, clave para cuidar el corazón
La valoración cardiológica resulta indispensable cuando se presentan síntomas como dolor en el pecho, palpitaciones, dificultad para respirar, mareos frecuentes, fatiga sin causa aparente o episodios de desmayo. No obstante, el especialista recomendó acudir al cardiólogo incluso en ausencia de síntomas, especialmente en personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular o con diagnósticos de hipertensión, diabetes, dislipidemia u obesidad, así como en quienes mantienen hábitos como el consumo de tabaco.
“El cardiólogo no solo trata enfermedades ya establecidas; su papel es identificar riesgos a tiempo, orientar cambios en el estilo de vida y evitar eventos graves como infartos o accidentes cerebrovasculares”, señaló el doctor Zuleta.
Asimismo, los mayores de 40 años, quienes planean iniciar actividad física de alta intensidad o padecen enfermedades crónicas, deberían considerar controles periódicos del corazón como parte de su cuidado integral.
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El especialista destacó que una proporción significativa de las enfermedades cardiovasculares puede prevenirse mediante diagnóstico temprano, seguimiento médico y la adopción de hábitos saludables. La detección oportuna de alteraciones en la presión arterial, el ritmo cardíaco o los niveles de colesterol permite iniciar tratamientos a tiempo y reducir el riesgo de complicaciones graves.
“Consultar a tiempo puede marcar la diferencia entre un manejo sencillo y una emergencia vital. La prevención sigue siendo la herramienta más poderosa para cuidar el corazón”, enfatizó el cardiólogo.
Desde su servicio de cardiología, la Clínica del Occidente promueve la educación en salud cardiovascular, el acceso a evaluaciones especializadas y el acompañamiento médico continuo, con el objetivo de fortalecer una cultura de prevención, autocuidado y toma de decisiones informadas entre la población. El llamado de los especialistas es claro: no normalizar las señales de alerta, escuchar al cuerpo y acudir oportunamente al cardiólogo puede salvar vidas y mejorar la calidad de vida a largo plazo.