Colombia, un país de grandes tradiciones agrícolas, ha encontrado en el cultivo de cacao una fuente de desarrollo sostenible, crecimiento económico y orgullo cultural.
El cacao, más allá de ser una simple materia prima para la industria del chocolate, se ha consolidado como un motor agrícola fundamental para diversas regiones del país. A lo largo de los años, el cultivo ha trascendido de ser una actividad tradicional a convertirse en un sector clave en el desarrollo rural, especialmente en zonas como la Sierra Nevada de Santa Marta, el Eje cafetero y el sur del país.

Una tradición arraigada en la historia
El cultivo de cacao en Colombia tiene una historia profunda que data de tiempos precolombinos, cuando las comunidades indígenas ya cultivaban y utilizaban este grano en su dieta y en ceremonias religiosas. Con la llegada de los colonizadores europeos, el cacao se consolidó como un cultivo clave, y hoy, más de 500 años después, continúa siendo una de las principales fuentes de ingresos para miles de familias rurales.
Un cultivo que impulsa la economía local
Hoy en día, el cacao colombiano es reconocido por su alta calidad, lo que lo convierte en uno de los favoritos en el mercado internacional. Colombia es un productor destacado de cacao fino de aroma, una variedad que es muy apreciada por su sabor y aroma distintivos. Este tipo de cacao se cultiva principalmente en pequeñas y medianas fincas, lo que ha permitido a muchas familias rurales generar ingresos dignos y mejorar su calidad de vida.
En este sentido, el cacao no solo representa una actividad económica, sino también una oportunidad para el desarrollo social y ambiental. A través de iniciativas de cultivo sostenible, muchas comunidades rurales han mejorado sus prácticas agrícolas, contribuyendo a la conservación del medio ambiente y fomentando la producción orgánica y responsable.

Iniciativas que transforman el sector
El gobierno y diversas organizaciones han impulsado iniciativas que buscan fortalecer el cultivo de cacao en el país. Desde la capacitación a los productores hasta la implementación de prácticas agrícolas sostenibles, el sector ha experimentado un auge en los últimos años. La creación de asociaciones de productores, el apoyo a la comercialización y la innovación en la cadena de valor del cacao han permitido que los pequeños agricultores obtengan mejores precios por su cosecha, además de abrir nuevos mercados para el cacao colombiano.
Desafíos y oportunidades en el camino del cacao
Aunque el cacao ha logrado avances significativos, aún enfrenta varios desafíos, entre los que se encuentran la competencia en el mercado internacional, el cambio climático y la falta de infraestructura adecuada en algunas zonas productoras. Sin embargo, las oportunidades de crecimiento son vastas. Con el apoyo adecuado, el cacao tiene el potencial de ser un motor de desarrollo para muchas más comunidades, no solo en términos económicos, sino también en la mejora de la calidad de vida y el fortalecimiento del tejido social en las regiones productoras.
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El futuro del cacao colombiano
El cultivo de cacao es, sin duda, una de las principales apuestas de desarrollo rural en Colombia. A medida que crece la demanda global por productos sostenibles y de alta calidad, el cacao colombiano tiene una oportunidad única de posicionarse como líder en el mercado internacional. Para ello, es esencial que el país continúe apostando por la innovación, la capacitación de los productores y la creación de alianzas estratégicas que fortalezcan toda la cadena de valor del cacao.

Luis Eduardo López, gerente de Fedecacao, en charla con EL INFORMADOR, compartó detalles sobre la producción, los desafíos y la proyección del cacao colombiano durante la temporada de diciembre, resaltando la importancia de esta época para los productores y el mercado nacional.
Según López, las mazorcas que se cosechan en diciembre se fecundaron en julio, por lo que el clima actual no afecta directamente su calidad. Sin embargo, precisó que la presencia de hongos puede aumentar si se presentan lluvias frecuentes o niveles altos de humedad, lo que representa un reto adicional para los cacaocultores.
Cosecha y secado: un desafío estacional
Diciembre representa un período clave para el cacao, ya que los productores deben cosechar y secar el grano al sol con buena calidad. La humedad y las lluvias prolongadas pueden retrasar el secado y aumentar el riesgo de proliferación de hongos. Esta campaña coincide con la preparación de productos típicos de las festividades decembrinas, por lo que la calidad del cacao es fundamental para su posterior transformación en chocolates y confitería.
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Demanda y mercado navideño
Durante diciembre, tanto la demanda como la oferta de cacao y productos derivados aumentan significativamente. “El público acompaña las celebraciones navideñas con confitería y barras de chocolate con distintos porcentajes de cacao, según el gusto de los clientes; los niños, por ejemplo, prefieren opciones más dulces”, explicó López, destacando la importancia de la estacionalidad para el mercado.
Fedecacao y la feria Chocoshow
La campaña nacional más importante es organizada por Fedecacao a través de su feria Chocoshow, realizada la última semana de noviembre en Corferias, Bogotá. Esta feria, considerada la más relevante de Latinoamérica en cacao y chocolate, exhibe los beneficios del consumo de chocolate y la contribución social y ambiental de su producción. Al evento asisten tanto público general como especialistas en derivados de cacao, logrando cobertura nacional por todos los medios de comunicación.
López enfatizó que la feria y otras iniciativas posicionan al cacao colombiano como un producto de altísima calidad, sabor y aroma únicos, además de visibilizar el trabajo de las familias cacaocultoras. La producción se realiza de manera sostenible, respetando el medio ambiente y generando empleo local, consolidando economías lícitas y contribuyendo a la paz en las regiones productoras. También destacó la excelencia de los cacaos de la Sierra Nevada de Santa Marta, utilizados en la elaboración de chocolates finos de aroma y sabor excepcionales.