Personajes Siglo XVIII
José Manuel de Guirior y Portal fue virrey del Nuevo Reino de Granada en el período entre 1772 y 1776, reemplazando en el cargo a Messía. También fue trigésimo segundo virrey de Perú entre los años 1776 y 1780.
Equipo de redacción EL INFORMADOR.
Ficha informativa:
José Manuel de Guirior y Portal.
Nacimiento: 21 de marzo de 1708, Aoiz, Navarra, España.
Fallecimiento: 25 de noviembre de 1788.
Ocupación: militar.
La Real Academia de Historia relata que Guirior fue nombrado virrey del Nuevo Reino de Granada, gobernador y presidente de la Audiencia de Santa Fe en 1771. El 8 de julio de 1772 arribó a Cartagena, donde esperó a su antecesor Messía de la Cerda. En ‘La Heroica’ estuvo cuatro meses con el fin de cumplir las órdenes recibidas de inspeccionar sus defensas y el contrabando y pacificar a los indios guajiros. “En marzo de 1773 abandonó Cartagena y embarcó en el Magdalena hasta Honda, tomando finalmente el camino a Santafé. Llegó a la capital el 22 de abril de 1774”, describe la RAH. Fundó la biblioteca pública de Santafé. Hizo el primer censo de población. Respaldó la política de incorporación de comunidades indígenas. Impulsó la detención de los indios del Darién, guajiros, cocinas, chimilas y motilones, en zonas de frontera de la colonización española o donde la dominación no era muy estable.
A finales de 1776, Guirior encargó el mandato al virrey Manuel Antonio Flórez y se fue a Perú a ejercer el mismo cargo, en el que estuvo hasta octubre de 1780. El marino español falleció el 25 de noviembre de 1788. La Corona le concedió el título de marqués de Guirior en honor a sus servicios.
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Acciones militares
Según explica el documento ‘La Gobernación de Cartagena de Indias y el sistema defensivo indiano en el siglo XVIII’, escrito por José Manuel Serrano Álvarez, publicado en la Revista de Historia Militar del Instituto de Historia y Cultura Militar, “en 1769 comenzó una rebelión en Río Hacha de los indios guajiros que trajo grandes quebraderos de cabeza a las autoridades virreinales. Se tuvieron que aportar grandes sumas de dinero procedentes de Cartagena, Mompox y otros lugares, así como soldados del fijo cartagenero”.
Amplía el escrito que las repercusiones de este levantamiento “fueron tan graves que el mismo virrey Messía de la Cerda dedicó preocupantes palabras en su relación de mando al indicar que tuvo que remitir unas costosas expediciones sin lograrse ahora otro fruto que la oferta poco segura que han hecho (los indios) de prestar la obediencia y reducirse a poblaciones de curas que los instruyan”.
Afirma José Manuel Serrano Álvarez que el propio Manuel Guirior indicó en 1776 lo siguiente respecto a mantener tropas en Santa Marta: “Santa Marta (cuyo puerto por su natural disposición podría en otras circunstancias ser apreciable) se mantiene con una casi inútil apariencia militar de dos compañías, que tal vez sería mejor se librase el Real Erario de esta pensión, que sólo puede conducir a mantener aquel pobre vecindario en clase de cabeza de Provincia y Obispado... pues apenas llega a su puerto embarcación de bandera sino por rara casualidad”.
El artículo citado de la Revista de Historia Militar agrega que “al cerrarse este período de estudio en 1788, tanto Santa Marta como Riohacha permanecían en una situación de lamentable abandono militar, sólo pendientes de las sublevaciones que sin interrupción se propagaron por aquellas tierras desde la década de 1770 y que provocaron un considerable aumento de los gastos en milicias, tropas regulares y suministros de todo tipo, aunque eso sí, debido a los escasísimos recursos financieros tanto la mayoría de las tropas como el dinero hubo de ser sufragado por Cartagena de Indias y otras ciudades cercanas”.
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