Francisco de la Trinidad y Arrieta, el obispo español que reconstruyó a Santa Marta

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Personajes Siglo XVII

Francisco de la Trinidad y Arrieta nació en 1605 en San Sebastián, capital de Guipúzcoa en España. Fue evangelizador dominico y obispo de Santa Marta entre 1661 y 1663. Reconstruyó la ciudad tras el asalto del vicealmirante inglés William Goodson.

Equipo de redacción EL INFORMADOR.

Ficha informativa: 

Francisco de la Trinidad y Arrieta: 
Nacimiento: 1605, San Sebastián, Guipúzcoa, España.
Muerte: 1663, Riohacha, La Guajira.
Ocupación: evangelizador y obispo dominico.

Cursó estudios eclesiásticos en la Universidad de Santo Tomás de Manila y se graduó en filosofía y teología. Fue profesor de filosofía y teología en esa misma institución entre 1645 y 1650. Cuando a Francisco de la Trinidad y Arrieta lo nombraron como obispo de Santa Marta, ocupaba el cargo de procurador de los dominicos de Filipinas en las cortes de Madrid y Roma. Antes se había desempeñado como prior de Santo Domingo de Manila.

La Real Academia de Historia cita que, según los historiadores, Santa Marta llevaba varios años sin obispo y el 23 de noviembre de 1657 presentaron a fray Francisco de la Cruz. El religioso se habría tardado en hacerse cargo de la Diócesis y cuando estaba en camino, murió sin haber llegado a Colombia, exactamente en Potosí, Bolivia, el 24 de abril de 1660. Cuando se conoció la noticia de su deceso, el rey escogió el 25 de febrero de 1661 a fray Francisco Arrieta como obispo.

Placa conmemorativa de Francisco de la Trinidad y Arrieta en el Centro Histórico
de Santa Marta frente al actual Museo Tairona, donde hay una pequeña plazoleta
que lleva el nombre del obispo en mención. Crédito imagen: blog conlecturas.


Trinidad y Arrieta fue acreditado el 5 de septiembre de 1661 y consagrado en 1662 en Cartagena de Indias. En la Diócesis de Santa Marta se posesionó el 14 de junio de 1662, según la RAH, que añade que en su período de gobierno terminó la nueva catedral, que fue inaugurada el 22 de marzo de 1663. También se le atribuye la gestión y fundación de una escuela literaria en la ciudad.

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Obras en Santa Marta

El médico e historiador Arturo Bermúdez, describe en su libro Materiales para la historia de Santa Marta que antes de la llegada de Francisco de la Trinidad y Arrieta a la ciudad, las construcciones del Convento de Santo Domingo y la Catedral de Ocando sufrieron serios daños ocasionados por el vandálico corsario proveniente de Inglaterra William Goodson y Juan Cuchillo. Ambos utilizaron el lugar sagrado de la Catedral para cocina de los piratas y al retirarse “alquitranaron sus vigas y le prendieron fuego”.

Añade Bermúdez que la iglesia quedó en estado ruinoso y en 1662 el obispo Francisco de la Trinidad y Arrieta construyó casas para que los religiosos tuvieran sus habitaciones. Las imágenes de la Catedral las llevaron a guardar a la iglesia de Masinga y Trinidad “compró una casa al lado de San Francisco para que le sirviera de residencia, pero luego la entregó al mismo convento”, según explica el libro. 

“Mientras reparaban los grandes destrozos realizados por Goodson y su gente, el templo de San Francisco servía de Catedral en 1662. Más adelante, el siguiente año, lograron reedificar la mayor parte de la Catedral destruida y el 22 de marzo, Jueves Santo, colocó el Obispo nuevamente el Santísimo Sacramento”, documenta Arturo Bermúdez.

Francisco de la Trinidad y Arrieta también hizo una solicitud al monarca español para que nombrara un profesor de gramática para los hijos de los vecinos de Santa Marta, debido a que la enseñanza entre los siglos XVI y XVII era muy deficiente, tanto que el analfabetismo era dominante y “hasta los mismos obispos se quejaban de la ignorancia de sus religiosos”, de acuerdo con la obra “Materiales para la historia de Santa Marta”. 

Imagen de la antigua Casa de la Aduana, hoy sede del Museo Tairona, donde afuera
está la plazoleta Francisco de la Trinidad y Arrieta. Imagen: Banrepública Cultural,
“La historia de Santa Marta a través de la fotografía”.
Derechos Reservados/ELINFORMADOR


El 8 de junio de 1663 por Cédula Real el monarca español accedió a la petición del obispo de Santa Marta y nombró a un educador para la escuela literaria para los hijos de los habitantes de la ciudad.

El arquitecto e historiador Álvaro Ospino Valiente, explica en su escrito “El Centro Histórico de Santa Marta: consolidación y evolución”, publicado en la Academia de Historia del Magdalena, que “la última reconstrucción que configuró la morfología de la trama urbana actual del Centro, fue la realizada por el obispo Francisco de la Trinidad y Arrieta en 1662, que se consolidaría en la primera mitad del siglo XVIII cuando disminuye la presión de los enemigos de España sobre el mar Caribe”. 

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En Santa Marta, afuera del Museo del Oro está la plazoleta Francisco de la Trinidad y Arrieta, que se hizo en homenaje al obispo, pero en el 2022 se robaron su placa.

El académico afirma que entre 1531 y 1573 los indígenas provocaron incendios que dejaron el Centro en cenizas. Y en 1543, 1555, 1559, 1586, 1655 y 1658, Santa Marta sufrió saqueos incendiarios de corsarios y piratas, “oportunidades aprovechadas para rectificar algunas consideraciones urbanas y ambientales que la experiencia les indicaba, como asentarla en el lugar más favorable del llano y retirarla un poco más de la playa”, asevera Ospino Valiente. 

Muerte

Cuenta la Real Academia de Historia que Francisco de la Trinidad y Arrieta murió durante una visita pastoral en Río Hachas el 8 de diciembre de 1663 y su deceso fue “muy sentido por todos”. En él se habían depositado grandes esperanzas por sus prometedoras actuaciones pastorales. El rey lo había elegido como obispo de Popayán para 1664, pero falleció antes de pasar a ese sitio. La noticia de su muerte se habría conocido en Madrid en la primera mitad de 1664.

El 19 de julio de 1664 nombraron nuevo obispo para Santa Marta. El sucesor fue Melchor de Liñán y Cisneros, quien arribó a Cartagena de Indias para su consagración episcopal en noviembre de 1664 y tomó posesión del cargo en enero de 1665. 

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