El Carnaval de Santa Marta: una fiesta que vibra en el corazón del Caribe

El Carnaval de Santa Marta vibra con historia y tradición. ¡Así se goza en la Perla de América! Derechos Reservados/ELINFORMADOR

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Este festejo se realizaba en sectores como el Centro Histórico y Gaira, donde confluían la música, la danza y las comparsas que con el tiempo fueron moldeando lo que hoy conocemos como el Carnaval Samario.

Equipo de redacción EL INFORMADOR.

El sol apenas despuntaba sobre las montañas de la Sierra Nevada, y ya las calles de Santa Marta empezaban a vibrar con el bullicio característico del Carnaval. En cada esquina, los ritmos de tambores y flautas de millo anunciaban la llegada de una de las festividades más esperadas del año, una celebración que no solo honra la historia de la Región Caribe, sino que también une a toda la comunidad samaria en un estallido de alegría, color y tradición.

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ORIGEN DEL CARNAVAL SAMARIO

El Carnaval samario es una de las festividades más antiguas y representativas del Caribe Colombiano, un dato importante es que hacia los siglos XVI y XVII, se dice que ya se celebraba como una fiesta festivo-religiosa y que empezó en Santa Marta, y se expandió hacía Ciénaga y los pueblos ribereños del Magdalena. 

El origen del Carnaval samario no tiene una fecha específica, pero podríamos decir que se remonta a los años 1600, tal y como está datado en el libro “Floresta de la Santa Iglesia Catedral de la Ciudad y Provincia de Santa Marta” de José Nicolas De La Rosa escrito del periodo de la antigua Provincia de Santa Marta, reseña que antes de 1681 ya existía Carnaval en Santa Marta.

Además, se dice que desde el siglo XIX, los desfiles se realizaban en vehículos de tracción animal; se engalanaban con flores y motivos carnavaleros, haciendo que los jóvenes se unieran a estas festividades tradicionales.

En sus primeras ediciones, el Carnaval de Santa Marta mezclaba las fiestas paganas con las tradiciones católicas; organizada inicialmente por el Centro Social y más tarde por el Club Santa Marta, las cuales tenían la responsabilidad de seleccionar a la Reina del Carnaval, una tarea que con el tiempo también recayó en la Alcaldía Distrital. 

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LOS CARNAVALES DEL CENTRO

En sus inicios, los desfiles principales recorrían la Avenida Campo Serrano hasta llegar al Malecón Rodrigo de Bastidas, siendo estos los espacios más emblemáticos de la ciudad en aquella época. Durante estos recorridos se celebraban eventos icónicos como la Lectura del Bando y la Batalla de Flores, una exhibición de carrozas y disfraces, en la que la alegría se esparcía por cada rincón del Distrito. 

Asimismo, la Batalla de Maicena se convirtió en una tradición esperada por locales y visitantes, en la que la gente se arrojaba maicena como símbolo de gozo y camaradería. Entre los personajes más icónicos de la celebración destacaban "las muñeconas del aguardiente", quienes con su particular estilo y vestimenta engalanaban las principales calles de Santa Marta.

En el Centro Histórico, el Carnaval era conocido cariñosamente como "el Bloco del Centro"; fue un escenario en el que personajes como 'Las marimondas', 'Negritas Puloy', y los ‘Chinco’, hasta los 'Pibe Valderrama' desfilaban entre comparsas llenas de vida y color.

Había reconocimientos a los tres primeros lugares con premios como por ejemplo la ‘Marimonda Cósmica’; mediante los cuales se incentivaba el esfuerzo y dedicación que pone cada integrante de las diferentes comparsas al participar en este gran evento tanto es sus vestuarios, como en sus danzas.

CARNAVAL EN GAIRA 

Desde muy niños, a los gaireros se les inculca el amor por el Carnaval y por la cultura folclórica del mismo. Cecilia Fernández, ex directora del comité del Carnaval de Gaira, cuenta que este corregimiento fue de los pioneros en conmemorar estas celebraciones carnestolendas en Santa Marta. 

Cecilia, dice recordar que existían 2 o 3 salones en casas de personas muy conocidas del pueblo donde se vivía el carnaval de una manera muy alegre y tradicional. 

Las llamadas tamboras o “guachernas” ambientaban las calles del corregimiento y se caracterizaban porque las casas en las que se realizaban estos agasajos, acostumbraban a poner un pañuelo rojo en las puertas para que la gente del pueblo las reconociera y supieran que allí podrían reunirse a gozar los carnavales con alegría.

Fernández narró que “existe un baile autóctono y tradicional de Gaira llamado ‘El baile del Paloteo’ que tiene más de 100 años de antigüedad. Fue organizado por la familia gairera Meza y aún se mantiene vigente”.

Desde Gaira hasta Taganga, pasando por Mamatoco, Pescaíto, Bonda y el sur de la ciudad, el Carnaval de Santa Marta es un mosaico de historias, personajes y costumbres que se entrelazan para dar vida a una fiesta que ha perdurado a través de los siglos. 

CARNAVAL EN TAGANGA

En Taganga, Román Mattos, director de la Casa de la Cultura de Taganga, nos lleva a través del tiempo a descubrir un Carnaval que data de casi dos siglos. Originalmente conocido como "El Carnaval de los Embarradores", esta celebración refleja la mezcla cultural con La Guajira (especialmente, Riohacha y Dibulla, dado la cercanía geográfica) y ha evolucionado hasta incluir los actuales "patios rumberos", espacios que surgieron durante la pandemia y que ahora son parte esencial del Carnaval taganguero. El Carnaval aún conserva tradiciones de esta mezcla cultural y de razas. 

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CARNAVAL EN EL CLUB SANTA MARTA

El Club Santa Marta, fundado en 1923, también juega un papel crucial en la historia del Carnaval Samario, puesto que sus carnavales forman parte muy importante en la historia de las celebraciones carnestolendas de la “Perla de América”. Los encuentros realizados año tras año desde su inicio y los lazos fraternales que surgieron en este sitio se han conservado con el pasar del tiempo, y han sido claves en el devenir de nuestra ciudad.

La primera Reina del Carnaval del Club, Flora Elisa Campo Campo, marcó el inicio de una tradición que sigue viva hasta hoy, con soberanas que representan la diversidad y el folclor de la Región Caribe.

CARNAVAL EN MAMATOCO

Según www.museocolonial.gov.co “San Agatón fue un monje italiano nacido en el siglo VI. Según cuenta la leyenda, san Agatón realizó numerosos milagros por lo que es conocido con el sobrenombre de Hacedor de Maravillas”

San Agatón es probablemente el único santo al que le rinden homenaje en pleno Carnaval y su imagen está ubicada en la parroquia San Jerónimo de Mamatoco, pero todos los sábados de Carnaval, lo sacan de la iglesia hacia las calles del barrio en hombros, en una procesión, acompañado de la música de los tambores que alimenta el jolgorio de la comunidad.

Rosa Mary Guerra, gestora social y cultural del barrio Mamatoco, argumenta que la fiesta de San Agatón es llamativa porque combina lo religioso con lo pagano. Además, coincide con la fecha en que se realiza el carnaval. Una de las prácticas más controvertidas es cuando al santo lo cubren completamente de ron, maicena y espuma. 

Cabe destacar que el patrono de Mamatoco es San Jerónimo, pero San Agatón ha sido adoptado por los “mamatoqueros” como la insignia del pueblo en tiempos de carnaval.

En Mamatoco el carnaval tiene más de 50 años, Rosa Mary le contó a EL INFORMADOR que “los chicos entran en las comparsas desde la edad de 1 año”.

CARNAVAL EN PESCAÍTO

Siendo uno de los barrios más populares del Distrito, y tal vez el más antiguo después del desaparecido barrio Ancón, el Carnaval de Pescaíto cuenta con una historia mística y muy llamativa que narra los inicios de su nombre y la procedencia del mismo. 

Según Alain Manjarrez (Q.E.P.D.) director de “Pescaíto Dorado”, todo comenzó en el Centro Cultural de Pescaíto, hoy conocido como la Casa de la Danza. Manjarrez se refirió a sus inicios desde el 2004 trabajando en pro de mantener las tradiciones del Carnaval. En el 2005 se habló por primera vez del Carnaval de Pescaíto y adoptaron el estilo de vestimenta de todos los personajes de las danzas. En ese entonces, el Carnaval era más alusivo a la naturaleza, se hacían homenajes a los gorilas, los tigres, los leones, etc.

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En 2006 se materializó este proyecto y se creó una junta para el Carnaval de Pescaíto. Hubo la necesidad de crear una fundación que velara por el enfoque, prevaleciendo las tradiciones de Funcarpes. Al año siguiente, la misma evolucionó a Fundapescaíto. Cinco años después, crearon un espacio en el que los niños también se convirtieron en los protagonistas y así nació el Carnaval de los niños de Pescaíto.

Según Alain, era de suma importancia que la infancia se relacionara directamente con el arte y con el significado del Carnaval de la manera correcta, como una fiesta cultural. En Pescaíto, el Carnaval se despertó como un león dormido y se quedó; y ahora se celebra cada año “cristianamente”.

CARNAVAL EN BONDA

En Bonda, "Cato" Briceño rememora las casetas y comparsas que solían llenar de vida el corregimiento. Aunque muchos de los fundadores del carnaval ya no están, su legado perdura en la memoria de los habitantes de Bonda. Las historias de las comparsas de "El Gallinazo" y "El Indio" son testimonio de una época dorada del carnaval.

Briceño contó que en este municipio existían muchos lugares conocidos como ‘casetas’ de los cuales se mantienen con vigencia muy pocos; uno de ellos es ‘El Cubilete’, lugar de esparcimiento familiar y recreacional, pero que en época de carnaval se convierte en una auténtica ‘Caseta Carnavalera’ para el disfrute de las personas del corregimiento y los visitantes. 

Al hablar de las comparsas, “Cato” relató que “las comparsas de Bonda eran un goce para el pueblo. Son lo que se logró hacer por el folclor del corregimiento, que ya no se puede por la edad”.

CARNAVAL DEL SUR

Finalmente, en el sur de la ciudad de Santa Marta, el carnaval se vive con intensidad gracias a la labor de la Fundación Carnaval del Sur (FUNCARSAN). Jorge Agudelo Moreno, cultor samario, destaca la inclusión del carnaval diverso, que refleja la evolución de la festividad hacia una celebración más inclusiva y representativa de toda la comunidad.

El Carnaval de Santa Marta no es solo una fiesta; es un testimonio viviente de la historia, la cultura y el espíritu indomable de su gente. Cada barrio, cada comparsa, cada tambor resuena con la alegría y el orgullo de un pueblo que encuentra en estas celebraciones una forma de mantener viva su identidad y tradición. Y así, a medida que el sol se oculta tras el horizonte caribeño, Santa Marta sigue bailando al ritmo de su Carnaval, una fiesta que trasciende el tiempo y las generaciones.

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