José María Campo Serrano, el samario que le dio forma a la nación y único presidente que ha tenido Santa Marta

Retrato del general Campo Serrano, el presidente que sancionó la Constitución de 1886.

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José María Campo Serrano murió el 24 de febrero de 1915, dejando una vida de servicio marcada por el deber, la prudencia y el patriotismo. Fue presi dente, sí, pero también visionario, gestor de paz, y arquitecto de una nueva nación.

Equipo de redacción EL INFORMADOR.

Pocas figuras en la historia de Colombia encarnan con tanta claridad el equilibrio entre la firmeza del militar y la templanza del estadista como el general José María Campo Serrano. Nacido en Santa Marta y moldeado por las turbulencias del siglo XIX, este samario fue el encargado de sancionar la Constitución de 1886, que rigió la vida política del país durante más de un siglo.

Un hijo ilustre de Santa Marta

Nació el 8 de septiembre de 1832 en Santa Marta, en el seno de una familia respetable encabezada por Andrés del Campo y María Josefa Serrano. Su formación académica comenzó en el Seminario Conciliar de su ciudad natal y luego se perfeccionó en Filosofía y Derecho en el Colegio Provincial Santander.

Desde joven, Campo Serrano combinó sus habilidades intelectuales con una profunda vocación pública. Las dificultades económicas lo impulsaron a vincularse tempranamente al servicio estatal, iniciando una carrera administrativa que lo llevaría de oficial tercero a secretario de la gobernación del Magdalena.

Vea video completo José María Campo Serrano:

De las armas a la política

Su vida pública dio un giro definitivo en 1860, cuando se unió al ejército del general Tomás Cipriano de Mosquera durante la guerra civil contra el gobierno de Mariano Ospina Rodríguez. Esa experiencia militar no solo le dio prestigio, sino que cimentó su perfil como un hombre de acción, comprometido con los ideales del liberalismo.

Campo Serrano fue elegido representante al Congreso Nacional en 1866 y más adelante senador, cargos que alternó con importantes roles en el poder ejecutivo. Fue secretario de Instrucción Pública, de Gobierno, de Marina y Guerra, y de Hacienda, desempeñándose con solvencia en todos ellos.

En 1885, en medio de una guerra civil que enfrentó a los radicales liberales contra el movimiento de la Regeneración liderado por Rafael Núñez, Campo Serrano demostró nuevamente su capacidad. Como secretario de Guerra, tuvo un papel protagónico en la campaña del norte y luego fue enviado a Antioquia como jefe civil y militar, donde gobernó con autoridad en tiempos difíciles.

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Presidente por deber, estadista por vocación

El momento más trascendental de su vida llegó el 1 de abril de 1886. Ante la renuncia de Rafael Núñez por motivos de salud, Campo Serrano asumió la Presidencia de la República en calidad de designado. Fue entonces cuando, el 5 de agosto de ese año, sancionó la nueva Constitución Nacional.

Este documento marcó un cambio profundo en la organización del país: se instauró la centralización política y la descentralización administrativa, dándole un nuevo rumbo al Estado colombiano. Durante su mandato, también promovió obras como el alumbrado eléctrico y el agua potable para Bogotá, así como el desarrollo de los ferrocarriles de la Sabana y el Magdalena.

Su presidencia concluyó el 6 de enero de 1887, pero su huella quedó grabada en la historia nacional.

Hombre de paz en tiempos de guerra

A pesar de sus logros militares, quienes lo conocieron y escribieron sobre él coinciden en destacar su carácter sereno, justo y conciliador. En palabras del periodista Álvaro T. López, “puede resultar paradójico, pero en el caso del general Campo Serrano es cierto, que un hombre pueda ser soldado y un hombre de paz al mismo tiempo”.

Así lo recordó también el Papel Periódico Ilustrado en 1886, describiéndolo como un hombre “alto, enjuto, elegante y severo en la mirada”, dotado de una voluntad férrea y una nobleza de espíritu que lo hacía respetado incluso por sus adversarios políticos.

Monumentos en su honor

Busto de José María Campo Serrano en el parque que lleva su nombre,
símbolo silente de un legado poco recordado en Santa Marta.


Aunque su nombre no siempre ocupa el lugar que merece en los libros escolares, en varias regiones del país su memoria ha sido honrada con obras físicas y nombres institucionales.

Estos son algunos de los monumentos y lugares en su honor:

Busto en el Instituto Nacional José María Campo Serrano, ubicado en el municipio de Aguachica, Cesar.

Parque Campo Serrano, ubicado al final de la avenida que lleva su nombre en el barrio los Ángeles de Santa Marta, donde además existe un busto en bronce que lo representa.

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Una de las obras de mayor impacto para el desarrollo urbano de Santa Marta fue la construcción de la Avenida Campo Serrano, iniciada durante el periodo del alcalde José Benito Vives De Andréis. Esta importante arteria vial atraviesa buena parte de la capital del Magdalena y representó un cambio significativo en la infraestructura de la ciudad.

La gráfica de los años 70 muestra el estado de la Avenida Campo Serrano
construida por Don Pepe Vives De Andréis.


En su libro ‘Pepe Vives Cuenta Su Vida’, el propio Vives De Andréis se refiere a esta emblemática obra:

“La construcción de esta avenida la iniciamos cuando ocupamos la Alcaldía Mayor de Santa Marta, y contó con la oposición de un sector del comercio local, ya que para su ensanche fue necesario demoler algunas construcciones ubicadas a ambos lados de la acera. Fue una obra muy costosa, pero de gran conveniencia y embellecimiento para la ciudad. La culminamos cuando ejercimos como gobernador del Magdalena.”

Presidente, militar, legislador y reformador. A Campo Serrano le correspondió sancionar la Constitución de 1886, una de las más duraderas de Colombia; su legado, aunque poco recordado en su tierra natal, sigue vigente en la historia republicana del país.

Cronología

1832: Nace en Santa Marta.

1857: Es nombrado tesorero del Estado de Magdalena.

1860: Se une al ejército de Tomás Cipriano de Mosquera y participa en la guerra civil.

1866: Es elegido representante al Congreso Nacional por el Magdalena.

1885: Es nombrado secretario de Marina y Guerra. A finales de ese año es nombrado secretario de Hacienda y delegado del poder ejecutivo en Antioquia, con el carácter de jefe civil y militar.

1886: Asume en calidad de designado la presidencia de la República, cargo en el que sanciona la Constitución Nacional del 86.

1887: Termina su periodo como presidente.

1888: Es elegido senador por el departamento del Magdalena.

1915: Muere en Santa Marta.


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