Río Don Diego: un abrazo de naturaleza entre la Sierra y el mar

Un río, una selva, un destino mágico: así te da la bienvenida el Don Diego. Derechos Reservados/ELINFORMADOR

Distrito Turístico
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A solo hora y media de Santa Marta, se encuentra un paraíso natural en el que la selva, el río y el mar Caribe se encuentran para ofrecer una experiencia única. Desde tubing y kayak, hasta arqueología y pesca artesanal, el Río Don Diego es un destino que conecta al visitante con la historia y la biodiversidad de la Sierra Nevada.

Equipo de redacción EL INFORMADOR.

En la zona rural del norte de Santa Marta, el Río Don Diego se abre paso como un santuario natural ideal para quienes buscan desconexión, aventura y contacto auténtico con el entorno. Este afluente, que nace en la Sierra Nevada y desemboca en el mar Caribe, cautiva con sus aguas cristalinas, su frondosa vegetación y la fauna que lo rodea, entre la que destacan los micos aulladores y una gran variedad de aves.

¿Cómo llegar?

Desde el Mercado Público de Santa Marta se toma un bus con destino a Palomino por un valor aproximado de $14.000. En una hora y media llegará al pequeño pueblo de Don Diego. Desde allí, comienza la aventura: puede darse un baño refrescante, hacer kayak, tomar un tour en bote o sumarse a experiencias organizadas por operadores locales como RioDondiego.co, quienes promueven el turismo sostenible y brindan empleo a jóvenes del sector.

Vea video compleo de Río Don Diego:

Para conocer más sobre las actividades, precios y reservas puedes visitar su página web www.riodondiego.co, comunicarte vía WhatsApp al +57 313 2439649 o escribir a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

Taironaka: legado de los Tairona

Las terrazas de Taironaka: huellas milenarias de la cultura Tairona
entre árboles y silencio.
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Uno de los recorridos más enriquecedores en esta zona es la visita a la reserva ecológica Taironaka, un sitio arqueológico que conserva vestigios de la antigua civilización Tairona, como terrazas en piedra, caminos ancestrales y piezas originales.

Objetos de la antigua civilización Tairona, que puede observar
en el museo de la reserva ecológica Taironaka.
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El acceso se puede hacer en bote (5 minutos río arriba) o mediante una caminata ecológica de 15 a 20 minutos. Ambas opciones ofrecen contacto directo con la selva, postales inolvidables y la posibilidad de escuchar los sonidos de la fauna local.

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Taironaka cuenta con alojamiento rústico, un museo con guía local que narra la historia indígena y senderos que invitan a la reflexión en medio del silencio de la montaña.

Tubing en medio de la Sierra Nevada uno de los planes imperdibles
en el Río Don Diego.
Derechos Reservados/ELINFORMADOR

 

Tubing

Una de las actividades más populares en el Río Don Diego es el tubing, que consiste en descender sobre neumáticos inflables por el río hasta su desembocadura en el mar. El trayecto dura entre tres y cuatro horas, lo acompañan guías que comparten historias del lugar y garantizan la seguridad del recorrido.

Al finalizar, los visitantes llegan a playas vírgenes en las pueden relajarse bajo el sol y degustar pasabocas con productos típicos de la región.

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Paddle Board

Otra opción es el surf de remo o paddle board, ideal para quienes buscan un plan que combine deporte y contemplación. Remando sobre el río, los visitantes disfrutan de paisajes majestuosos, rodeados de naturaleza pura hasta llegar al mar. Es una experiencia que mezcla aventura, conexión y calma en igual medida.

Desembocadura del río Don Diego, sus aguas se unen a la inmensidad
del mar Caribe.
Derechos Reservados/ELINFORMADOR


Pesca artesanal nocturna

Para los más curiosos, está el tour de pesca artesanal nocturna. Desde Taironaka o el parqueadero de la vereda del Río Don Diego se parte en lancha hacia la desembocadura. Durante el trayecto, es posible observar fauna nocturna, árboles centenarios y aves migratorias.

Al llegar, comienza la actividad: los pescadores locales enseñan a usar nylon, cañas, atarrayas y mantas. Algunos peces capturados se cocinan al instante con bastimento típico: plátano, yuca, ñame o guineo, en medio de una fogata con relatos orales, estrellas y el murmullo del río como fondo.

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Desembocadura del río Don Diego. Derechos Reservados/ELINFORMADOR

Turismo con propósito

Más allá de su belleza natural, el Río Don Diego es un ejemplo de turismo sostenible. Las actividades las desarrollan empresas nativas comprometidas con el respeto al medio ambiente y con el impulso a la economía local. Cada experiencia está pensada para que el visitante no solo disfrute, sino también aprenda, valore y contribuya al desarrollo responsable del territorio.

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