Muchos hablan de El Origen, pero pocos lo conocen en profundidad. A través de este especial, EL INFORMADOR busca acercar a sus lectores a la riqueza cultural de los pueblos indígenas que habitan la Sierra Nevada de Santa Marta, herederos de la ancestral civilización Tairona.
Equipo de redacción EL INFORMADOR.
Los 500 años de Santa Marta representan un hito en la historia de Colombia. Esta ciudad, la primera fundada en el actual territorio colombiano, fue testigo del ingreso del idioma español, la cultura occidental y lamentablemente, de los estragos de la conquista. Antes de la llegada de los europeos, la región estaba habitada por los Tairona, conocidos como la etnia madre, cuyos descendientes han preservado su legado hasta el día de hoy.
En la actualidad, la Sierra Nevada de Santa Marta es hogar de cuatro pueblos indígenas: los Kogui, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo. Aunque comparten una raíz común, cada uno tiene su propia lengua, tradiciones y organización social, pero todos siguen un mismo principio: el respeto y la armonía con la naturaleza.
Organización y espiritualidad
La estructura de estas comunidades gira en torno a los Mamos, quienes son la máxima autoridad tanto política como espiritual. Estos líderes, formados desde la infancia, guían a su pueblo a través de la sabiduría ancestral; junto a ellos, los cabildos y otras autoridades tradicionales se encargan de la administración de la comunidad.

a los cuatro pueblos indígenas que habitan en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Foto cortesía Amado Villafaña.
A pesar de sus similitudes, cada pueblo tiene particularidades culturales, siendo una de las más evidentes el idioma:
Kogui: Koguian
Arhuaco: Ika
Wiwa: Damana
Kankuamo: Han perdido gran parte de su lengua original
Para comunicarse entre sí, a menudo requieren intérpretes que dominen el español.
Demografía de los pueblos indígenas
Se estima que la población actual de estas etnias es la siguiente:
Kogui: 10.000 personas
Arhuaco: 30.000 personas
Wiwa: 13.000 personas
Kankuamo: 15.000 personas
Vea video compleo de El Origen:
Economía y sustentabilidad
Fieles a su cosmovisión, los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta son guardianes del territorio y defensores de los recursos naturales. Sus principales actividades económicas incluyen la agricultura, la ganadería a pequeña escala y la elaboración artesanal de mochilas y productos agrícolas.
Le puede interesar: Nabusímake: la Tierra donde nace el sol

Derechos reservados EL INFORMADOR.
Sin embargo, el acceso a servicios básicos, como la salud, es limitado en muchas de sus comunidades. Por ello, recurren a la medicina tradicional, basada en el conocimiento transmitido por generaciones.
Cosmovisión y costumbres
La espiritualidad y la relación con la naturaleza son pilares fundamentales en la vida de estos pueblos. Su cosmovisión se basa en el respeto por la Madre Tierra, a la que consideran un ser vivo y sagrado.
Conceptos clave en su cultura:
Mamo: Líder espiritual que guía a la comunidad.
Pagamentos: Ofrendas a la naturaleza como agradecimiento y equilibrio.
Uso del poporo: Práctica espiritual reservada a los hombres.
Tejido de mochilas: Labor tradicional de las mujeres indígenas.
Matrimonios tradicionales: Unión basada en la espiritualidad y la comunidad.

Derechos reservados EL INFORMADOR.
La Sierra Nevada de Santa Marta es conocida como El Corazón del Mundo (Umunukunu, en lengua arhuaca). Según su cosmovisión, es el centro espiritual del planeta y el punto desde donde se mantiene el equilibrio del mundo.
Centros indígenas más representativos:
Teyuna (Ciudad Perdida)
Es un sitio arqueológico ancestral ubicado en lo profundo de la Sierra Nevada de Santa Marta de Santa Marta, Colombia. Es uno de los tesoros más importantes de la arqueología suramericana y un lugar de profundo significado para las comunidades indígenas de la región.
Quizás le interese: Nabusímake, lugar donde nace el sol
Fue construida aproximadamente en el año 700 d.C. por la civilización Tairona, mucho antes que Machu Picchu en Perú. Se estima que albergó entre 2.000 y 8.000 personas. Fue un importante centro cultural, religioso y de comercio, con una sociedad que cultivaba la tierra, tejía y elaboraba piezas de oro y cerámica.

Derechos reservados EL INFORMADOR.
La ciudad se extiende por unas 35 hectáreas (aunque se calcula que solo el 30% ha sido excavado) y se levanta a más de 1.300 metros de altura sobre las estribaciones del Cerro Corea. Está compuesta por más de 500 terrazas, muros de contención de hasta 7 metros de altura, caminos empedrados, escaleras, plazas circulares y miles de casas (se calcula unas 1.000). La pericia arquitectónica de los Taironas es evidente en la forma en que las construcciones se han mantenido casi intactas.
Teyuna es un lugar profundamente sagrado y un centro vital en su cosmovisión. Consideran que es un ser vivo y parte fundamental de su territorio ancestral, la Sierra Nevada, que para ellos es la Madre Tierra. Creen en una energía conectiva entre las montañas, ríos, playas, bosques y todos los seres vivos, y Teyuna es un punto clave en este equilibrio.
Nabusímake

Es la capital espiritual de los Arhuacos; el corazón político y espiritual de esta etnia. También el lugar en el que se congregan los Mamos (líderes espirituales y sabios), se toman decisiones importantes para la comunidad y se realizan ceremonias y rituales para mantener el equilibrio del mundo.

Derechos reservados EL INFORMADOR.
Históricamente, el difícil acceso a Nabusímake ha contribuido a la preservación de su cultura y tradiciones. Las comunidades indígenas han mantenido una postura de control sobre el acceso al sitio, no para negar el conocimiento, sino para proteger su santuario de influencias externas que puedan perturbar su armonía. Incluso hoy, el camino es arduo, lo que ayuda a filtrar el turismo masivo.
Katanzama (Kutunsama)

Derechos reservados EL INFORMADOR.
En lengua Ikū, Katunsama significa “al pie de las montañas de los picos nevados”, refiriéndose a su ubicación en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, entre Don Diego y Palomino, cerca del mar Caribe.
Se ubica en la vereda Perico Aguao, km 59–60 de la vía Santa Marta–Riohacha, con acceso a través de un corto sendero de unos 30 minutos.
Katanzama es epicentro vital de la vida social, política y espiritual de los Arhuacos: se realizan rituales, asambleas y encuentros masivos.
En 2017 fue concebido como “centro de intercambio de saberes y culturas”, con respaldo de organizaciones como Usaid y la Fundación Andi.
Desde 2023, la Universidad del Magdalena promueve allí proyectos de educación intercultural, transición energética y un laboratorio de energías renovables.
Funciona un colegio indígena con planes de una universidad intercultural.

Este es muy importante para los Arhuacos, ya que según sus creencias se puede
conectar el agua del mar con los picos nevados de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Derechos reservados EL INFORMADOR.
Chairama (Pueblito)
Chairama, también conocido como "Pueblito", es un antiguo asentamiento indígena ubicado en la Sierra Nevada de Santa Marta, dentro del Parque Nacional Natural Tayrona, en Colombia. Es considerado un tesoro arqueológico y un lugar sagrado de gran importancia para las comunidades indígenas de la región, especialmente los Kogui.
Chairama fue un asentamiento de la cultura Tairona, quienes habitaron esta región antes de la llegada de los colonizadores. Las investigaciones arqueológicas y los trabajos de preservación han permitido tener una visión de la trama urbana y el tamaño de este asentamiento precolombino, que cuenta con calles enlozadas, largas escaleras y un sistema acuífero único.
Lea también: En busca del árbol del origen: el Macurutú
Pueblito se encuentra en el litoral Caribe colombiano, dentro del Parque Nacional Natural Tayrona, en jurisdicción de Santa Marta. Se ubica a unos 200 metros sobre el nivel del mar, en las faldas del cerro de La Cruz, al sur del cabo de San Juan de Guía.
Para llegar, es necesario realizar una caminata considerable y empinada a través de senderos en la selva. La subida a Chairama desde la zona de Arrecifes o Cabo San Juan puede durar alrededor de 1 a 3 horas, dependiendo del punto de partida y del ritmo de la persona.
Lo que los diferencia y lo que los une
Cada una de estas etnias se distingue por su lengua, vestimenta tradicional y territorio específico. Sin embargo, comparten valores esenciales como:
Cosmovisión espiritual y respeto por los Mamos.
Defensa del territorio y de la naturaleza.
Compromiso con la preservación ambiental.
Sistema de pagamentos y equilibrio con la Madre Tierra.