Argentina se coronó campeona del mundo el 29 de junio al vencer 3-2 a Alemania Federal en una vibrante final, con goles de José Luis Brown, Jorge Valdano y Jorge Burruchaga.
Este año se cumplen 39 años del Mundial de Fútbol de México 1986, uno de los torneos más recordados en la historia del deporte rey. Celebrado entre el 31 de mayo y el 29 de junio, esta edición del campeonato no solo dejó goles memorables y jugadas legendarias, sino que también consolidó a Diego Armando Maradona como uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos.
Fue la segunda vez que México albergó una Copa del Mundo la primera en 1970 y lo hizo con una calidez que conquistó a las delegaciones y fanáticos de todo el planeta. Los estadios se llenaron de color, cultura y pasión, en especial el Estadio Azteca de Ciudad de México, que fue el escenario de la final y de algunos de los momentos más icónicos del torneo.
El evento alcanzó su clímax el 22 de junio, cuando Argentina enfrentó a Inglaterra en cuartos de final. Ese partido marcó la historia con dos goles de Maradona que quedaron grabados en la memoria colectiva: el polémico tanto conocido como la “Mano de Dios” y, pocos minutos después, el llamado “Gol del Siglo”, en el que el “10” argentino recorrió más de medio campo dejando atrás a cinco rivales antes de marcar.
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Argentina se coronó campeona del mundo el 29 de junio al vencer 3-2 a Alemania Federal en una vibrante final, con goles de José Luis Brown, Jorge Valdano y Jorge Burruchaga. El triunfo fue el segundo título mundial para la albiceleste, y el primero para Maradona como capitán.
Más allá del fútbol, el Mundial de 1986 también simbolizó la capacidad de un país para levantarse luego del devastador terremoto de 1985. México mostró al mundo su resiliencia y hospitalidad, organizando un torneo exitoso pese a las adversidades.
A casi cuatro décadas de distancia, México 86 sigue vivo en la memoria de los aficionados. El legado de aquel torneo se mantiene no solo por la magia de Maradona, sino por el espíritu que impregnó cada rincón del país anfitrión y el corazón de los millones que lo vivieron