Desde bodas y quinceañeros hasta asados familiares y fiestas infantiles, la decoración de las mesas se ha convertido en el eje estético. Expertos en planificación de eventos explican cómo crear ambientes inolvidables sin perder la armonía ni el estilo.
El reconocido wedding planner samario, Luis Esteban Acosta Cortés, explica cómo cada tipo de evento desde una boda elegante hasta un asado familiar exige un concepto distinto en la decoración de mesas. Los materiales, colores, flores y texturas se convierten en el reflejo visual de la historia que se celebra.

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En el mundo de la organización de eventos, cada detalle cuenta, y uno de los más determinantes es la mesa. Así lo afirma el wedding planner Luis Esteban Acosta Cortés, quien en diálogo con EL INFORMADOR compartió su experiencia y visión sobre cómo la decoración de mesas puede transformar por completo la atmósfera de una celebración.
“Todo parte de que son contextos totalmente diferentes”, aclara Acosta al comparar una boda elegante con un evento más informal, como un asado familiar. “En un asado se pueden usar sillas y mesas de plástico, no se emplean platos base ni copas, es algo más relajado. Pero en una boda, la mesa debe cumplir ciertos protocolos: plato base, copas de agua, de champaña, de vino, cubertería completa, servilletas y centros de mesa. Todo debe verse sofisticado y armónico”.

Para él, los centros de mesa son los protagonistas indiscutibles de cualquier decoración. “Las flores le dan vida al espacio, lo vuelven elegante, romántico y visualmente agradable. Son el elemento que más realza la estética del evento y el que más recuerda el invitado”, comenta.
En cuanto a las tendencias actuales, Acosta asegura que predominan las mesas ‘luxury’, caracterizadas por el uso de espejos, velas y elementos brillantes. “Este tipo de mesas son muy usadas en bodas elegantes o eventos en salones. Sin embargo, para bodas al aire libre o en la playa se está imponiendo la tendencia de las mesas de madera natural, conocidas como AKP, que aportan un toque más campestre y cálido”, señala.

Sobre las celebraciones de quince años, el experto explica que la disposición de las mesas depende de la planeación previa con los clientes. “A veces no hay una mesa principal, sino una mesa familiar. Cuando sí se define una principal, generalmente se le asigna un número dentro del croquis del evento, como la mesa 1. Así, el personal de protocolo guía a los invitados hacia ella. Todo está determinado desde la organización inicial”, precisa.
En las bodas más elegantes, los tonos neutros, las flores naturales y la vajilla fina siguen siendo protagonistas. Sin embargo, el estilo moderno apuesta por lo natural y lo sostenible, con mesas de madera sin mantel, caminos de lino y centros de mesa orgánicos elaborados con materiales reciclados o flores secas. “Hoy los novios buscan que su boda refleje su esencia, no solo que se vea bonita. La decoración se ha vuelto más emocional y menos rígida”, agrega el experto en decoraciones.

Para el wedding planner, la clave está en lograr equilibrio y coherencia. “No se trata de llenar la mesa de objetos, sino de saber combinar los elementos adecuados. Cada textura, cada flor, cada color debe dialogar con la esencia del evento y con la personalidad de quienes lo celebran”, destaca.
En los quinceañeros, la diferencia está marcada por la majestuosidad de la mesa principal, que resalta con arreglos florales altos, telas vaporosas e iluminación dirigida, mientras las mesas de invitados siguen la misma paleta de colores, pero con una composición más sobria. La clave, dicen las decoradoras, está en mantener el equilibrio entre elegancia y frescura.
Cuando se trata de eventos informales como asados o reuniones familiares, el enfoque cambia por completo. Se prioriza la comodidad y la practicidad sin perder el encanto visual. Caminos de yute, frascos de vidrio como floreros, manteles ligeros y colores tierra dominan la escena. “La belleza también puede ser simple. Una mesa rústica bien armada puede transmitir tanta calidez como una boda en un salón de lujo”, comentan los organizadores.

En las fiestas infantiles, los colores, las temáticas y la diversión son los protagonistas. Los expertos recomiendan incluir elementos personalizados como servilletas con el nombre del cumpleañero, dulces individuales o pequeños souvenirs para los niños. “Aquí la mesa debe ser una extensión del juego, llena de vida, color y emoción”, señala una de las entrevistadas.
La iluminación, por su parte, se ha convertido en un factor determinante para realzar la decoración. En bodas y cenas románticas se prefieren luces cálidas y velas; en eventos diurnos, la luz natural y los reflejos suaves; y en fiestas modernas, luces de neón o focos decorativos que añaden un toque contemporáneo.
Otro de los consejos de las especialistas es evitar los errores comunes: sobrecargar los espacios con demasiados elementos, usar centros de mesa que dificulten la conversación o mezclar colores y texturas sin coherencia. “Menos es más”, coinciden. “Una mesa armoniosa transmite equilibrio y elegancia.”

Para quienes buscan elegancia sin gastar demasiado, las wedding planners recomiendan aprovechar la creatividad: usar flores locales de temporada, incorporar velas, reciclar frascos o combinar vajillas simples con detalles hechos a mano. “La elegancia no está en el precio, sino en la intención. Cuando se decora con amor, se nota”, afirma una de ellas.
Finalmente, resalta que las flores y los centros de mesa deben adaptarse al tipo de celebración y al público asistente. “En bodas se pueden usar composiciones más románticas, mientras que en eventos empresariales o corporativos se prefieren colores neutros y arreglos más sobrios. Todo depende del mensaje que se quiera transmitir”, concluye Acosta Cortés, quien insiste en que la decoración de una mesa no solo embellece el entorno, sino que crea una experiencia sensorial que los invitados recordarán por siempre.