Al llegar al encuentro sonrió y llamó la atención por sus 1.85 de estatura y su desbordada amabilidad. Sabía que llegaba a hablar del hombre que no conoció, pero de quien lleva sus mismos nombres y el primer apellido. Era de su padre Juan Humberto Rois Zúñiga, a quien todos conocieron como ‘Juancho’.
Juan Humberto Rois Dereix, dijo que estaba orgulloso de ser hijo de ‘Juancho’ Rois porque su mamá Jenny Cecilia Dereix Guerra, le contó en detalle lo mucho que lo amó, y porque antes de nacer le había comprado regalos para recibirlo con todos los honores de un primogénito, a quien estando en la barriga lo llamaba ‘Mi mochito’. También expresó que conocía en detalle lo sucedido el 21 de noviembre de 1994, cuando el gran acordeonero murió en Venezuela.
En aquel momento su mamá tenía tres meses y unos días de embarazo, y cuando él nació, el seis de mayo de 1995, su primer juguete fue el acordeón que tuvo su papá, un diatónico, de dos hileras de color verde. Ese acordeón, y demás objetos los tiene bien guardados porque son recuerdos muy valiosos.
Entrando en detalle ‘Juancho’ Rois Dereix, expresó: “Gracias a Dios que con el paso de los años he tenido buenas relaciones con las amistades que tuvo mi papá, y además, mi mamá y mis familiares nunca me han negado nada. Conocí todo sobre su vida y obra musical. He escuchado los trabajos discográficos que grabó y he observado la mayoría de videos. He sabido de sus parrandas, presentaciones y anécdotas”.
Hace una parada para llamar más recuerdos y continuó: “Todo lo de mi papá me despierta curiosidad, porque no tuve la dicha de conocerlo; a veces uno hace cosas que son hereditarias y las personas se sorprenden, especialmente ser dedicado, decir mentirillas piadosas y exageraciones con las comidas”.
Atrapado en la telaraña de las añoranzas indicó que admira muchas cosas de su papá, especialmente todo lo que le han narrado. “Destaco su sencillez, su humildad, su estilo para tocar el acordeón y el cariño de la gente. Así me lo hacen saber en cada lugar al que llego, especialmente en su tierra San Juan del Cesar”.
En medio de la charla se le hizo escuchar la canción ‘Gracias a Dios’, donde canta Diomedes Díaz y ‘Juancho’ Rois interpreta el acordeón. Entonces hizo su propio análisis. “Su creatividad e imaginación eran innatas. Tenía un gran talento para innovar con el acordeón, cosa que en esa época pocos habían hecho. Incluso, muchos siguen y les gusta la línea musical que tenía mi papá”.
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‘Juancho’ y el Festival Vallenato
Corría el mes de abril de 1991 cuando ‘Juancho’ Rois decidió ir a Valledupar por la corona de Rey Vallenato. Sabía que se sometía a interpretar vallenato auténtico, pero en medio de la emoción y del respaldo del público asistente a la plaza ‘Alfonso López’ de Valledupar se le olvidó el compromiso.
Su hijo, habló sobre la versión que le han contado infinidad de veces y que él mismo ha visto en videos. “La presentación en la final del Festival Vallenato fue bárbara. Él sabía lo que hacía, y cuando tocó la canción ‘Lucero espiritual’ se salió de los parámetros del concurso. Tocó a su estilo y eso era lo que gustaba. La gente dice que era el ganador, pero debe entenderse que en un concurso se debe cumplir el reglamento. Mi papá esa noche demostró una gran calidad humana porque le prestó su acordeón con el que ganó la corona, su amigo Julián Rojas”.