La Iglesia celebra la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, como llamado a acoger y proteger la vida

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Actividad Religiosa
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En su mensaje de inicio de año, el padre Andrés Felipe invitó a los fieles a seguir el ejemplo de María, acogiendo la voluntad de Dios, fortaleciendo la oración y promoviendo el amor y el servicio hacia los más vulnerables.

En el marco de la celebración de la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, una de las festividades más importantes del calendario litúrgico católico, el padre Andrés Felipe dirigió un mensaje a la comunidad cristiana en el que resaltó el valor de la fe, la oración y el compromiso con la vida y el prójimo como pilares para comenzar el nuevo año.

Durante su reflexión, el sacerdote destacó que esta solemnidad invita a los creyentes a acoger a Dios en el corazón y en la vida cotidiana, siguiendo el ejemplo de la Virgen María, quien se abrió con humildad y obediencia a la voluntad divina. “María nos enseña a abrirnos al proyecto de Dios en cada uno de nosotros, para poder llevarlo y mostrarlo a los demás”, expresó.

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El padre Andrés Felipe subrayó la importancia de la oración como espacio de encuentro con Dios, desde donde los fieles pueden comprender los acontecimientos de su vida, tanto en los momentos de alegría como en los de sufrimiento. Señaló que esta relación constante con Dios permite fortalecerse espiritualmente y llenarse de la gracia de su amor.

Asimismo, hizo un llamado a proteger la vida, recordando que María supo cuidar y defender la vida de su Hijo, y que ese ejemplo debe reflejarse hoy en el respeto y cuidado de cada persona, especialmente de los más vulnerables. “En cada ser humano encontramos la imagen de Dios, particularmente en el recién nacido”, afirmó.

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El mensaje también exhortó a la comunidad a servir al prójimo a través de la ayuda material y económica, pero igualmente mediante el uso de los talentos, el tiempo y la cercanía fraterna, como una forma concreta de amar a Dios y dar testimonio de la fe cristiana.

Finalmente, el sacerdote encomendó a los fieles a la intercesión de Santa María, Madre de Dios, para que puedan acoger, proteger y meditar constantemente la presencia de Dios en sus vidas, encomendando el inicio del año al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

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