El sacerdote recordó que la Solemnidad de Santa María Madre de Dios es una fiesta de precepto y destacó la importancia de iniciar el año participando en la Eucaristía y en el descanso espiritual que propone la Iglesia.
El inicio del año no solo está marcado por celebraciones civiles, sino también por profundas festividades religiosas dentro de la Iglesia Católica. Así lo explicó el padre Mario González, quien resaltó el valor espiritual de las solemnidades que se conmemoran en los primeros días de enero y el compromiso que estas representan para los fieles.
De acuerdo con el sacerdote, la Iglesia establece claramente, a través del Código de Derecho Canónico, cuáles son las fiestas de precepto, es decir, aquellas en las que los creyentes están llamados a participar obligatoriamente en la celebración eucarística. “El domingo sigue siendo la fiesta primordial, pero también hay solemnidades muy importantes como la de Santa María Madre de Dios, que celebramos el primero de enero”, señaló.
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Fiestas de precepto y obligación de los fieles
El padre González recordó que el canon 1246 establece que, además de los domingos, deben observarse fiestas como Navidad, Epifanía, Ascensión, Corpus Christi, la Inmaculada Concepción, la Asunción, San José, los apóstoles Pedro y Pablo y Todos los Santos. En ese mismo sentido, explicó que algunas de estas celebraciones pueden ser trasladadas al domingo por decisión de la Conferencia Episcopal y con aprobación de la Santa Sede.
Asimismo, precisó que el canon 1247 indica que en estas fechas los fieles no solo deben asistir a la Misa, sino también abstenerse de trabajos o actividades que dificulten el culto, el descanso y la vivencia espiritual propia del día del Señor.
Un llamado a comenzar el año con fe
Durante la entrevista, el sacerdote enfatizó que iniciar el año participando en la Eucaristía es una manera de encomendar a Dios los proyectos personales y familiares. “La Iglesia nos invita a comenzar el año bajo la protección de la Virgen María, reconociéndola como Madre de Dios y como intercesora por nuestras vidas”, afirmó.
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Finalmente, el padre Mario González recordó que el precepto se cumple asistiendo a la Misa el mismo día de la festividad o en la tarde del día anterior, según lo establece el canon 1248, e hizo un llamado a vivir estas fechas no solo como una tradición, sino como una oportunidad para renovar la fe y el compromiso cristiano.