Minca, la magia de la Sierra Nevada a solo minutos de Santa Marta

Visitantes se sumergen en las pozas naturales de Pozo Azul, uno de los sitios más frecuentados de Minca, que cuenta con servicio de salvavidas y senderos de acceso. Derechos Reservados/ELINFORMADOR

Distrito Turístico
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La capital ecológica de Colombia, ubicada dentro del Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta, ofrece una variedad de destinos turísticos para quienes buscan alejarse del ruido urbano y sumergirse en la tranquilidad de la zona rural samaria.

Equipo de redacción EL INFORMADOR.

A tan solo una hora del casco urbano de Santa Marta se encuentra el corregimiento de Minca, conocido como la capital ecológica de Colombia. Gracias a su biodiversidad, este lugar es frecuentado tanto por turistas nacionales como extranjeros que desean desconectarse del estrés citadino y disfrutar del entorno natural que brinda la Sierra Nevada de Santa Marta.

Para llegar a Minca desde Santa Marta en transporte público, es necesario dirigirse al Mercado Público y adquirir un pasaje por $10.000, que lo dejará en el centro del pueblo. Si prefiere movilizarse en vehículo particular, debe tomar la Avenida del Libertador, pasar por la plazoleta de Las Américas (rotonda de Mamatoco), girar a la derecha hacia el puente de El Yucal y continuar por la carretera que lo conducirá directamente al corregimiento.

Las Cascadas de Marinka ofrecen una experiencia visual única y refrescante.
Su entorno selvático y senderos de madera invitan al descanso y la aventura.
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Una vez en Minca, el cambio de clima se hace evidente: la temperatura es más fresca y el aire más puro. El corregimiento cuenta con diversos restaurantes, hoteles y hostales para todos los gustos y presupuestos; una parada obligatoria es probar el tradicional pan de chocolate acompañado de un café recién molido de la Sierra Nevada. La oferta gastronómica del lugar es variada, desde experiencias de alta cocina hasta restaurantes típicos con almuerzos corrientes.

Otro de los planes imperdibles es disfrutar de un baño en el río Gaira, cuyas frías aguas revitalizan a todo aquel que se atreve a sumergirse. Este entorno natural también es ideal para los amantes de la fotografía y el avistamiento de aves.

Vista panorámica del corregimiento de Minca, enclavado en la Sierra Nevada
de Santa Marta, donde la naturaleza y la tranquilidad reciben
a visitantes nacionales y extranjeros.
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En el Centro de Minca se encuentra el parque del corregimiento con atracciones para los niños y máquinas para hacer ejercicios. También está la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, un lugar de devoción para todos los creyentes que habitan y visitan el pueblo. 

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En la entrada del pueblo operan diversas empresas que lo transportan hacia las veredas turísticas como Pozo Azul, Cascadas de Marinka, La Tagua, así como a hostales y fincas cafeteras y cacaoteras que ofrecen recorridos guiados. Los visitantes pueden elegir entre motos o camionetas 4x4. Los conductores también hacen las veces de guías, relatando la historia y curiosidades de cada destino.

Quienes lo prefieran, pueden alquilar una moto para recorrer por cuenta propia los diferentes atractivos.

Actividades que se pueden hacer en Minca 

  • Senderismo
  • Avistamiento de aves
  • Tours en bicicleta de montaña
  • Excursiones a ríos y cascadas
  • Camping
  • Rappel

Cascadas de Marinka

Para llegar a las cascadas de Marinka desde el centro de Minca, se puede caminar aproximadamente una hora por un sendero rodeado de naturaleza, árboles frondosos y una quebrada que acompaña el recorrido. También es posible acceder en moto o en carro 4x4, lo que toma entre 20 y 30 minutos, dependiendo del estado del camino destapado.

Las Cascadas de Marinka ofrecen una experiencia visual única y refrescante.
Su entorno selvático y sen deros de madera invitan al descanso y la aventura.
Derechos Reservados/ELINFORMADOR


Para quienes no desean caminar ni tienen vehículo, se ofrece transporte local: el viaje en carro cuesta alrededor de $50.000 por persona ida y vuelta, mientras que en moto tiene un valor aproximado de $30.000. Al llegar a la entrada, se debe caminar unos 15 minutos más por un sendero con placa huella; como el terreno es propiedad privada, los vehículos no pueden ingresar directamente.

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El acceso a la cascada tiene un costo de $10.000 más $6.000 por un seguro obligatorio. El sitio cuenta con senderos en madera, restaurante, hamacas para descansar y una tienda de suvenires. Al cruzar la entrada, se aprecia la imponente caída de agua dulce que cautiva a los visitantes; la primera cascada ofrece una experiencia visual y sensorial única, mientras que la segunda cuenta con una piscina natural rodeada de pasarelas de madera que facilitan el acceso. Después del baño, el clima fresco invita a disfrutar de un café caliente cultivado en la región.

Pozo Azul

Desde Minca hasta Pozo Azul el trayecto en carro toma aproximadamente una hora. Se inicia por la vía en placa huella hacia la vereda La Tagua; a los 20 minutos, se encuentra la entrada, claramente demarcada y con alto flujo de visitantes.

Desde ese punto, se continúa por un camino destapado durante unos 30 minutos. Solo los vehículos contratados en Minca tienen permitido el ingreso hasta el lugar; los carros particulares deben quedarse en la entrada y pagar un parqueadero que cuesta $5.000. 

Para ingresar y disfrutar de las aguas cristalinas de Pozo Azul, se debe cancelar un seguro por valor de $6.000. El sitio cuenta con dos pozos naturales: el primero, más cercano y concurrido, es ideal para una visita rápida, mientras que el segundo, ubicado en la parte alta, es menos visitado y más profundo. Este último requiere precaución al nadar, debido a la corriente del río. Pozo Azul cuenta con servicio de salvavidas, lo que brinda mayor seguridad a los bañistas.

El Oído del Mundo 

Antes de llegar a las Cascadas de Marinka, sobre la misma vía que conecta con la naturaleza viva de Minca, se encuentra un tesoro menos conocido, pero igual de mágico: la Cascada El Oído del Mundo. Este lugar, rodeado de vegetación frondosa y el murmullo del agua, es considerado sagrado por los indígenas Koguis, quienes creen que allí se encuentran los ‘oídos’ de la Tierra. Según su tradición, en este punto pueden comunicarse directamente con la madre naturaleza, susurrando peticiones y agradecimientos en un ambiente de profundo respeto espiritual.

 
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El acceso a esta joya natural es parte de su encanto. Desde el pueblo de Minca, el recorrido a pie dura entre 20 y 25 minutos, por un sendero verde y lleno de vida. Aunque no hay señalización oficial, los locales están siempre dispuestos a ayudarte a encontrar el desvío correcto. Si prefieres no caminar, puedes tomar una moto hasta allí por unos 10.000 pesos. 

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