Dos expertas Wedding Planners de Santa Marta explican por qué el protocolo es vital en los matrimonios.
Por: Karoll Torres
Redacción EL INFORMADOR
El protocolo, clave para que las bodas marchen con armonía
En Santa Marta, ciudad que se ha convertido en destino favorito para bodas, el protocolo no es un lujo, sino una necesidad. Así lo afirman dos reconocidas planeadoras de eventos, quienes desde su experiencia coinciden en que este conjunto de normas garantiza el éxito en cada celebración nupcial.
Isis Lara Moya, propietaria de Vintage Eventos y Alquiler, con ocho años de trayectoria en el sector, asegura que “el protocolo son normas que organizan los tiempos y el desarrollo de una boda, permitiendo que todo fluya con elegancia y sin contratiempos”.
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Para Lara, algunos elementos nunca deben faltar: “Planificación, jerarquía, etiqueta y comunicación. Sin importar el estilo de boda, estos aspectos son esenciales”.Ma

En la misma línea, Mary Pao Fernández, fundadora de Bodas en Santa Marta y ‘Cásate con Mary’, destaca que el protocolo es “la base de todo”. Con más de 30 años en el área decorativa y 12 como Wedding Planner certificada, enfatiza que su cumplimiento permite “respetar los gustos, creencias y deseos de los novios, asegurando que cada detalle refleje su esencia”.

Mary Pao Fernández.
Entre los errores que más le preocupan, Fernández menciona: “Vestidos inapropiados de las damas de honor, impuntualidad, no confirmar asistencia o ignorar restricciones como no llevar niños. Todo eso genera caos”.
También resalta la importancia del “minuto a minuto”, una guía que marca cada paso de la ceremonia y la recepción. “El tiempo es el eje de toda boda. Desde la llegada del maquillaje hasta el último brindis, cada instante cuenta”, precisa.

Ambas expertas coinciden en que el rol de los anfitriones, especialmente los novios, es determinante. “Los novios deciden el estilo de la boda, reciben a los invitados y marcan el ritmo del evento”, explica Lara.
Fernández añade que “ellos son los protagonistas y representantes de la unión. La familia debe acompañar y apoyar, respetando el orden y la simbología del evento, como la ubicación de los invitados y la entrada al altar”.
En definitiva, el protocolo no es una formalidad innecesaria, sino el alma invisible que permite que cada boda brille por su organización, elegancia y respeto.