La erosión del afluente ha destruido terrenos y viviendas en tres comunidades del sur de Bolívar. Las autoridades locales piden al Gobierno Nacional una intervención urgente para evitar una tragedia mayor.
El municipio de El Peñón, en el sur del departamento de Bolívar, vive una situación crítica por la erosión acelerada del río Magdalena, fenómeno que se ha intensificado con las fuertes lluvias de las últimas semanas. Según el alcalde Luis Centeno, la emergencia afecta actualmente a más de 10.000 familias y mantiene bajo amenaza siete puntos estratégicos del territorio.
Las zonas más golpeadas son Batallé, La Humareda y Peñoncito, donde el avance del río ya ha causado la pérdida de viviendas, animales y extensas áreas de cultivo. “Lo que comenzó como un problema de orilla se ha convertido en una amenaza existencial. Si no se contiene, el desastre se extenderá a San Martín y Barranco de Loba”, advirtió la administración municipal a través de un comunicado oficial.
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El alcalde Centeno hizo un llamado urgente al Gobierno Nacional para que envíe maquinaria y recursos a través de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), al asegurar que las acciones locales ya resultan insuficientes. “Estamos poniendo parches con retroexcavadoras y bolsas de arena, pero el río está ganando la batalla. Necesitamos una intervención de infraestructura mayor y urgente o perderemos todo lo que hemos construido”, afirmó.
La comunidad, preocupada por el avance del agua, teme perder no solo sus tierras, sino también el patrimonio construido durante generaciones. Pese a los esfuerzos municipales con la instalación de diques y sistemas de contención, el río continúa avanzando, por lo que los habitantes piden la presencia inmediata del Gobierno departamental y nacional para evitar una catástrofe mayor.